Clon de Gard en Argentina

Le apasiona el mundillo de la estadística y está atento a cada dato para lanzarlo en las transmisiones de Del Plata. Es uruguayo, hace unos años está radicado en la vecina orilla, pero su corazón en la Copa América está con la Celeste.

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Por: Ignacio Quartino

Si viviera en Uruguay sería el sucesor natural de Julio César Gard, pero resulta que Silvio Maverino se fue del país y ahora es un fiel exponente de la escuela "gardiana" en Argentina.

Antes de presentarlo, es preciso aclarar que Silvio Maverino es un animal de radio. Una especie difícil de encontrar en la fauna radiofónica del Río de la Plata.

Basta con repasar su rutina para comprobar que, en los hechos, apasionados del medio como él hay pocos.

De lunes a viernes es locutor y columnista deportivo de El exprimidor con Ari Paluch (referente del periodismo en FM). Los fines de semana, Silvio los pasa en el estudio de Fox Del Plata: está a cargo de las transmisiones de fútbol que tiene los relatos de Sebastián Vignolo y Enrique Macaya Marques, entre otros.

Su misión: aportar estadísticas y datos de lo que ocurre con los protagonistas dentro y fuera del campo de juego, que después escribe en su cuenta de Twitter que tiene miles de seguidores.

exilio. Lo de Maverino no es normal. Su amor incondicional por la radio lo llevó a dejar sus afectos en Uruguay para instalarse con apenas 21 años en Buenos Aires.

Corría 2001 y un argentino amante del Uruguay le ofreció hacerse cargo de las transmisiones de fútbol en una radio en Longchamps, provincia de Buenos Aires.

Carlos Astiz fue quien descubrió a Silvio. Lo hizo durante las transmisiones de ciclismo en radio Sport 890 cuando de adolescente estaba a cargo de hacer de soporte en los estudios centrales.

"El que está en el estudio siempre es visto como el gordito que va al arco en el fútbol. A mí, sin embargo, me encanta ese lugar porque estás con conectado con todo y tenés la posibilidad de informar lo que pasa al instante. Es una adrenalina muy especial", explica Maverino.

Su voz clara, inmune a furcios, dio oportunidades a Maverino que exceden al periodismo deportivo. En Lonchamps, después de la crisis de 2001, las transmisiones de fútbol por las que decidió anclar en Argentina pasaron a mejor vida. Lejos de pegar la vuelta de ahí, se quedó para conducir un programa de tango y folclore. "En Uruguay quedé encasillado para trabajar en las transmisiones de ciclismo y hasta relaté en vivo para VTV la llegada en cada una de las etapas".

aquí, poco y nada. Salvo un móvil que hizo para Teledoce en las elecciones nacionales de 2004 (convenció al presidente de mesa que le tocaba cubrir para que abriera el primer sobre frente a cámaras), el resto de su carrera en Uruguay estuvo vinculada al mundo del ciclismo aunque el fútbol, junto con la radio, fue su otra pasión.

Silvio es hincha de Danubio: "Siempre iba a verlo", aclara. Pero, además, hizo las inferiores de River y atajó algunos partidos en la primera de El Tanque Sisley.

"A los argentinos les digo que atajé en La Bombonera y no falto a la verdad, porque así se llama el estadio de Basáñez", recuerda con una sonrisa en su rostro.

cuasi clon. Maverino tiene los rasgos característicos de aquellos que están pendientes de la estadística y los números. Cuenta con exactitud la fecha que se radicó en la vecina orilla y, lo mismo, cuando empezó sus trabajos.

En Argentina pocos deben estar al tanto de quién es Julio César Gard. Para Silvio, sin embargo, fue su referente. "En Uruguay hay muy buenos como Willy Viola, pero Gard tiene un dinamismo que coincide más con el estilo argentino de hacer radio", sostiene.

Aunque no da "augurios de un relato feliz" espejo, Silvio lo tiene a Gard como espejo desde que se hizo cargo de las transmisiones de fútbol de ascenso en radio Belgrano (allá por 2003), pero su gran vidriera fue conducir las previas de los partidos de Boca en radio Cooperativa entre 2005 y 2008.

"Eran transmisiones maratónicas que hablaban sólo de Boca y, los que siguen su mundo, lo tenían presente", explica Silvio.

Así fue que Ari Paluch (fanático de Boca) lo conoció en 2006 para llevarlo a El exprimidor. Después, Walter Safarian de Fox Sports Plata, le ofreció en 2009 estar a cargo del piso de las transmisiones y, desde entonces, no paró.

celeste de alma. Ahora, siempre que hay fútbol en Argentina está la voz de Maverino. Su corazón, en cambio, está con Uruguay.

"Le deseo lo mejor a Argentina, siempre y cuando no juegue con Uruguay...", dice Silvio, que a la hora que llegue la nota a los ojos del lector, seguramente él esté preparando un arsenal de datos y estadísticas para arrojarlos durante las transmisiones de la Copa América.

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