La persecución de criminales ha dado como resultado una fenomenal combinación de detectives y ciencia que permitió el nacimiento de nuevas herramientas forenses para resolver los misterios más complicados. El tema le interesó a Nat Geo y armó la serie El laboratorio del crimen, que estrena mañana, 23 horas. Compuesta por seis episodios de una hora, explora los puntos de inflexión de la ciencia forense. Cada episodio se centra en una de sus disciplinas: análisis de ADN, toxicología, antropología, dactiloscopia, tipología de delincuentes y balística. En el primer episodio, Huellas digitales, viaja a Argentina buscando un asesino de niños que cambiaría para siempre las modalidades de investigación. Si bien desde hace tiempo se las ha reconocido como únicas en cada persona, no fue hasta el siglo XIX que unos investigadores en una zona rural de Argentina se dieron cuenta de que el diseño exclusivo de una huella digital podía ayudarlos a resolver el espantoso asesinato de dos niños. Menos de un siglo después, una sola huella digital ayudó a capturar a uno de los asesinos seriales más notorios del mundo.