Por: Ximena Aleman
De noche, pesadillas. Incendios, asesinatos, muertos. Las canciones dormidas en papeles vivían para que él nunca durmiera. Él o sea Ernesto Tabárez y Eté, que viven separados pero duermen juntos.
Fueron tiempos difíciles. Dos años de esperar abrumados y con sueño que el disco se editara. Ahora que las canciones viven en un disco Ernesto y Eté duermen bien.
"No es lo mismo. Ernesto Tabárez es una persona y Eté es un músico. A mí me quedaba más cómodo subir al escenario con otro nombre y no con el mío, generar una distancia entre estar en el escenario y estar abajo. Me quita nervios, me quita vergüenza. Ernesto Tabárez suena como a Pablo Estramín, como Numa Moraes. No me cerraba, así que lo cambié. Eté es un nombre que uso cuando toco". Pero con el humo del primer cigarro Ernesto se desvanece y solo queda Eté. Habla el músico, habla de canciones.
Habla de Vil, el segundo disco de Eté & Los Problems luego de Malditos Banquetes, por el que fue premiado en los Premios Grafitti de 2008 como Mejor Artista Nuevo de Rock y por el que recibió un Premio Iris.
"Yo tenía las canciones y las empecé a hacer para tocarlas solo. Después me di cuenta de que me faltaba una guitarra eléctrica y si tenés una guitarra eléctrica tenés que tener un bajo y si tenés un bajo tenés que tener una batería. Un poco así se fue armando. Igual hubo una decisión en un momento de que no iba a ser un cantautor que iba a tener una banda. Eté y los Problems funciona como una banda de rock cuando trabajamos y en lo compositivo funciona como un cantautor. Yo compongo solo, trabajo solo las canciones y después nos juntamos a lo que llamo problematizarlas: que es pasarlas del formato de un tipo con guitarra a una canción de Los Problems".
De la mano de Eté y la problematización con los Problems (que para éste disco son Andrés Coutinho, Santiago Peralta, Nicolás Pequera) surgieron diez canciones de rock sobre la maldad. Pero nada problematizado es sencillo.
"Hay una cosa del disco que no es visible, pero es parte del sostén conceptual, es que es un disco anticlerical y republicano. Va desde la conquista de América a la Segunda Guerra Mundial. De hecho el diseño está basado en unos monumentos soviéticos abandonados en Yugoslavia". Esos monumentos, concreto, metal y líneas rectas, comparten el mismo adjetivo que Eté le da a Vil: solidez.
"Se iba a llamar vil o filo, hasta que cerró vil. Filo tiene cuatro letras y cuanto menos letras mejor. El disco es como geométrico. Vil es un disco que usa palabras más chicas, está mejor escrito porque justamente es más simple. Malditos Banquetes es más virtuoso, es más gaseoso. Estos son textos menos individuales, quito el narrador del medio, la idea es que de lo que veas te puedas agarrar y sentirlo igual porque no es tan explícito. Cuando contás toda la línea de una historia el que no pasó por esa línea queda afuera, cuando mostrás unos puntos el resto lo construye cada uno. Yo buscaba eso en Vil, quitarle peso a las palabras para ponerle peso al contenido. Creo que es una deformación poética lo que surge de Malditos Banquetes, disfruta de paladear las palabras. Pero vos estás haciendo música y no escribiendo poemas, eso es algo que aprendí para Vil".
En Vil el paladar de Eté esta contenido, pero no atrofiado. Las palabras, como filos, cortan la música. Y las historias de maldad y otras cosas emergen como aquellos monumentos soviéticos. Al final queda el retrogusto de un disco con letras tan buenas que son canciones: letras viles con filo poético.
Esta maldad instalada como idea parece querer codearse con otros que también escribían vileses, doscientos años atrás, que hablaban de Spleen o se apodaban Lautremon. ¿Por qué la maldad? "Todas las cosas tienen partes malas y hay que buscarlas. En todo caso no nos hace mal buscar la parte oscura, es que las cosas malas están ahí y mejor tratar de pensar sobre ellas. Yo no sé si de verdad somos tan livianos como son las canciones de mi generación. Es complicado, las canciones de nuestra generación son livianas… y si no decís nada no dejás nada y si no hablás de las cosas que te mueven en serio no vale nada lo que hacés…"
El humo del cuarto cigarrillo le recuerda a Eté que es él quien está presente, el músico, no el poeta: el que hace canciones de rock. "Escribí cuatro poemas y nada más, no me dedico a eso, no me interesa. Me gusta cantar canciones que si bien tiene algo poético porque tiene un texto son canciones, no sé si se defienden solos leyéndolos como un poema. Las canciones funcionan distinto, tienen una andamiaje musical al que se adaptan. Yo siempre elijo la música por sobre el texto, sobre todo en este disco porque me di cuenta que cuando hacés música el edificio armónico que construís no puede estar supeditado a la estructura letrística. La estructura que tiene que mandar es la música. La poesía quita del medio la interpretación del autor. Es papel, lees y lo sentís como te parece, en la música vos cantás y la letra gana una intención que no se la podés dar escribiendo. La música y el texto vienen juntos en principio pero vienen para contar una sensación, trato de describir una sensación no una historia aunque a veces la historia puede ser una herramienta para contar la sensación. Hay palabras que te las da el aire de la canción. La sensación te pide la palabra. Lo primero es una sensación, antes que la palabra. Eso lo hace muy distinto a la poesía donde el objeto es la palabra. No niego que haya un ribete poético cuando escribo, lo que sí es que no todo responde a eso, ni siquiera todo responde a la música, todo responde a la canción. La música está supeditada a lo que pide la canción. La canción se vuelve una sola cosa, no es música y texto, es una canción, que es genial, para mí es el mejor objeto cultural de todos los tiempos, es una cosa que podés guardar una historia enorme en dos minutos. Una vez le escuché a Cabrera decir que una canción es como una caja de emociones, vos la abrís cada vez que querés y sacás la emoción. Eso está buenísimo de la canción, es mucho más importante que la música y las poesía, es una forma cultural genial, es posiblemente el objeto más evolucionado de la humanidad. Pocas cosas logró hacer tan bien la humanidad como hacer canciones."