Yo a Usted lo conozco

Hasta el 14 de diciembre Cinemateca presenta una muestra de esta edición del BAFICI. Aquí una entrevista con los directores de dos de esas películas.

 20111202 800x488

Por: Mariángel Solomita

A las 21 horas de un viernes la calle porteña Azcuénaga está desierta. En las veredas quedan algunos cartones, bolsas y otras marcas del trajín diario. Algunas de las cientos de mujeres que caminaron por allí buscaban telas para vestidos de novias, madrinas o quinceañeras.

Ese viernes 8 de abril de 2011, Antonio, vendedor estrella de una casa de telas, está por cruzar la calle. Ni se imagina que esa mañana, en una sala de cine, decenas de críticos y periodistas estaban viendo una película protagonizada por él, y que por eso esta cronista lo mira fijo, pensando en las casualidades y en todo lo que sabe de ese hombre que, indiferente, le pasa por al lado.

NOVIAS MADRINAS... Si uno se interesa por saber quién es Diego Levy, es difícil que no quede impactado por sus fotografías sobre choques, violencia urbana y boxeadores jubilados.También publicó libros. Pero aquí hablará de su primera película, Novias madrinas 15 años, que dirigió junto a su hermano Pablo. Otro mundo, lejos de la dureza de sus fotografías, aquí la materia es el humor.

"Tiene que ver más conmigo porque soy un tipo que tiene buen sentido del humor e hice una película que me hubiera gustado ver. No hago nada que no me salga del estómago", asegura.

Empezó en un velorio, el de su abuelo. "Vimos a los empleados del negocio de mi viejo que fueron a despedir a mi abuelo, y dijimos, `che, tenemos que empezar a hacer algo con esto`".

"Son bestias, unos animales vendiendo", explica. "Ninguno de mis hermanos ni yo pudimos seguir en este negocio. Es además un oficio en extinción: viste que son todos tipos grandes, ya no hay jóvenes que quieran aprender ese laburo, y el desafío era ese, ver si de alguna manera podíamos llegar a un público que no tenga nada que ver con eso, y que le interese ver durante una hora esta película."

Él mismo lo dice, "el 90% de la crítica elogió el documental, otros dijeron que era una película para pasar en el cumpleaños de mi padre". Ganó el Premio del Público en la última edición del BAFICI.

"Fuimos dos". Los hermanos Levy, uno fotógrafo, otro actor, 14 años de distancia en años, se encargaron de todo. "Somos una PYME, digamos". Y el rodaje fue así: "Fue muy sencillo. Lo primero que hicimos fue entrevistarlos, entonces los llevamos al sótano del negocio y les pedimos que eligieran la tela que más les gustara y la pusimos de fondo. Nos sentamos y les preguntamos sobre las ventas, sobre lo que les gustaba hacer, sobre la relación con mi padre, que viene a ser el malo de la película".

Luego este material fue a parar a una notebook y se editó. " Sabíamos qué teníamos que ir a buscar, porque al tener las entrevistas resueltas, y al saber qué queríamos de cada personaje, ya lo íbamos a buscar. Nos turnábamos. Iba un día yo y filmaba todo: las ventas, las clientas, una pelea..."

Así construyeron una película simple, sobre el relacionamiento de seis empleados que trabajan juntos desde hace años-el más nuevo lleva 15 años allí-, en el mismo lugar, las mismas horas cada día, haciendo lo mismo. "A mí me encanta esa pasión que tienen por vender. Yo de niño me sentaba horas a verlos trabajar, escucharlos hablar con las clientas. Vos pasás por ahí sin ninguna intención de comprarte una tela y te convencen de que te tenés que casar y salís del negocio con un vestido de novia."

Diego Levy dice que más que cine lo que él hace es fotografiar en movimiento. "Estoy intentando descubrirme como director, me cuesta llamarme así. Mi oficio es la fotografía y ahora me veo en este rol y es raro, pero a su vez lo hago con naturalidad. Me estoy mandando de caradura, porque no tengo formación ni la quiero. A veces me sale y a veces no. Me cuestan los tiempos y el trabajo en equipo, porque a mí me gusta trabajar solo, y rápido y no tengo mucha paciencia. Estar diez horas para lograr una escena de cuatro minutos...pero cuando la veo editada y queda bien y me divierte, y me gusta, valió la pena y digo `bueno, mañana quiero hacer otra`."

En el momento de recoger el Premio del Público, los hermanos Levy descubrieron cuál sería su próxima película. Masterplan. Es acerca de un plan frustrado. Una ficción. Casi sin buscarlo consiguieron productora (Burman-Dubcovsky). Por estos días están filmando. El protagonista es Andrés, uno de los protagonistas de Novias... Vendedor, limpiador, un "loco" que canta para no escuchar a su cabeza -como dice en el documental-. El empleado más antiguo, que lleva 30 años entre telas.

MOACIR.En esa misma sala donde se proyectó a Antonio, Moacir, brasileño, nacionalizado argentino, 65 años, ex-interno psiquiátrico, músico y bailarín, llora.

Los espectadores aplaudieron la película y se corre el rumor de que él está allí, por entrar. Varios giran la cabeza hacia la puerta y cuando aparece -peluca rubia, lentes de sol negros, traje claro- la sala está de pie.

Bailó y cantó, como esperaba su público. Tomás Lipgot, el director, lo conoció en 2009 en un manicomio. Fue uno de los protagonistas del documental Fortalezas.

-¿Qué te decidió a hacer esta película?

-Fue todo junto. Una vez que terminé de filmar Fortalezas, comprobé su eficacia como personaje y ya estaba el germen de una película con él solo como protagonista. Pero sucedieron dos hechos que me convencieron rotundamente a realizar la película: Moacir solía decir, internado en el manicomio, que tenía canciones propias registradas cuando llegó a Argentina en 1984 y no solían creerle. Decidí corroborarlo y estaban. Y el otro, fue al momento de visitarlo en el Borda (manicomio) para comunicarle esta noticia, había recibido el alta médica, en gran medida por su propia voluntad, algo muy inusual en un paciente de 65 años.

Lipgot nació en Neuquén. Dice que el recuerdo más feliz que tiene de su ciudad natal es el día en que se fue de allí. Quería ser músico, "me di cuenta a tiempo que no tenía actitudes". Se puso a hacer cine, y le fue bien.

-¿Ser productor de tus propias películas, ¿favorece tu trabajo como director?

-Anhelo algún día no tener que hacerlo. Gano en libertad en lo que quiero hacer, digamos que hay una guerra civil entre el yo director y el yo productor...pero no dependo de un tercero.

Él dice que aunque comenzó dirigiendo una ficción le ganó el documental porque encuentra en ese proceso algo real, verdadero. Esto está en Moacir, un documental en el que usted, posible espectador, terminará bailando. Será un baile desde la butaca, porque el camino de este viejito, que aquí, frente a cámaras, está grabando su primer disco, no fue bello, ni románticamente triste.

Moacir nació pobre. Viajó a Argentina para iniciar su carrera musical y terminó en la calle, loco. Y luego 15 años encerrado en un manicomio del que, a los 65 años, se fue. Ahora vive en un cuarto de pensión, diminuto, pero al que cuida en cada detalle. Como la ropa que compra en ferias de segunda mano, y se calza con un estilo único. Moacir es casi un divo.

-El trato fue: ustedes le graban el disco, y él dejaba filmar el proceso, ¿fue lo que esperabas?

-Con Moacir no entra la categoría de "esperable", fue muy bueno el trato, por momentos muy difícil pero hasta esto último sirvió para enriquecer el relato.

Ya lo explicó Sergio Pángaro, ese artista porteño asiduo al cine que aquí fue el productor musical. O lo trataba como un a loco o como a un músico. Eligió al segundo. Es que Moacir llegó a creer en cierta confabulación en su contra.

"Soy consciente de lo que despierto en mis personajes y eso es una responsabilidad para mí". Por eso Tomás Lipgot, que no pudo hacer música, hace cine. Porque una vez leyó que el cineasta Víctor Kossakovsky dijo: "si querés cambiar el mundo, no hagas una película, escribí un libro. Pero si querés que la película te cambie a vos, hacela."

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar