Vacaciones peligrosas

El jueves se estrena Flacas Vacas. Una comedia ácida sobre la amistad para ver en el cine.

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Por: Mariángel Solomita

Santiago Svirsky dio su primer paso en el largometraje observando de lleno el universo femenino. "Sí, es fascinante", dice el director recién llegado a Uruguay. Nació en 1974, durante el exilio de sus padres en Argentina, pero ha ido armando su carrera entre Buenos Aires y Montevideo. Aquí asistió a algunos directores y se hizo cargo del montaje de obras como Los días con Ana, Ruido (ambas de Marcelo Bertalmío) y El viaje hacia el mar (Guillermo Casanova). Además dirigió más de quince video clips y algunos cortos de animación.

En Argentina, uno de sus últimos trabajos fue junto al piloto, actor, director y productor Enrique Piñeyro (Whisky Romeo Zulú, Fuerza Aérea Sociedad Anónima), formando parte del su casa productora Aqua Films y participando en la post-producción del elogiado documental El rati horror show.

La historia de Flacas Vacas comenzó en el 2000, cuando la actriz y dramaturga Verónica Perrotta escribió y montó una comedia ácida sobre tres amigas treintañeras que no se ven desde hace un tiempo, pero deciden compartir un fin de semana de vacaciones en Jaureguiberry. Cuenta Perrotta que la dirigió su colega Pablo Albertoni y que no vio su potencial cinematográfico hasta que se lo hizo notar un amigo.

Por aquel tiempo, Perrotta se aprontaba para protagonizar la ficción de Aldo Garay, La espera, que se estrenó en 2002. Luego vendría una participación bajo la dirección de Pablo Stoll y Juan Pablo Rebella en Whisky (2004) y otra junto a Federico Veiroj en Acné (2008). Verónica interpretó a una de las empleadas de la fábrica de medias de Jacobo en Whisky. Fue durante la presentación de esta película en Buenos Aires que aquel texto de teatro llegó a manos de Svirsky.

"Se alojó en mi casa porque es amiga de mi esposa -la actriz Jenny Goldstein-. Charlando ese día sobre la vida y los proyectos me dijo que me iba a mandar un guión que tenía escrito. Lo leí y me pareció buenísimo."

La idea se charló con Natacha López (Lavorágine Films), productora de los proyectos anteriores en los que trabajó Svirsky, e inició su recorrido.

Obtuvo el premio Montevideo Socio Audiovisual y el apoyo de Ibermedia para co-producción puesto que el argentino Jorge Rocca, co-productor habitual en las películas de Lavorágine, se integró a la realización al igual que Morocha Films.

Así explica Svirsky el porqué de dirigir: "Tuve alguna experiencia frustrante como asistente de dirección en que terminé diciendo `si este imbécil puede dirigir una película por qué yo no`".

AMBIGUEDADES. "No es el tipo de personajes lo que me atrae sino el tipo de situación, que es parte de lo que pasa con el tono de la película, eso donde no terminás de saber si lo que pasa es gracioso o es triste o si las cosas están bien o mal, o si esa gente es amiga o no es amiga. Son ese tipo de situaciones ambiguas las que trato de explorar a lo largo de toda la película".

Conseguirlo le llevó años. La primer etapa, "la primera escritura", como explica Svirsky, quedó en manos de Perrotta. Asegura que ni la obra ni el guión se inspiró en experiencias propias sino en situaciones graciosas, hasta exageradas, que podrían suceder en una vacaciones entre amigas distanciadas.

De los ocho personajes que construyen la película hay uno que fue creado especialmente para César Troncoso: se imaginaron al actor vestido en un traje de neopreno.

Una de las primeras decisiones de dirección fue adjudicarle a Perrotta el personaje de Teresa y no el de Magdalena como ella quería en un principio -"para hacer un papel distinto, en el que no te imaginen"-. Magdalena quedó a cargo de Jenny Goldstein (Una forma de bailar, Corazón de fuego, Joya, Mal día para pescar). "Hicimos pruebas moviendo las fichas y funcionaban instantáneamente con los personajes así, lo otro funcionaba con bastante más vestuario", explica el director.

El rol de Olga surgió de un casting argentino en el que se seleccionó a Paula Guía. Otras dos actrices de ese país se sumaron al elenco: Monina Bonelli como Ema y Cecilia Mártire como Luly. Los roles masculinos quedaron en manos de dos actores uruguayos que sugirió Perrotta: Mario Aguerre (El viñedo) y Darío Campalans (La Redota, 3, de próximo estreno).

La segunda escritura fue en el rodaje. Viendo la película terminada, Perrotta opina que en el papel el tipo de humor era más "absurdo". Svirsky agrega:"hay algunas cosas que simplemente llevaban a la película hacia otro lugar. Es todo parte del tono y el mayor trabajo durante la edición fue encontrar el tono. En ese sentido había algunos chistes que efectivamente eran inequívocamente graciosos, pero quisimos quedarnos con aquellas otras cosas que son un poco más difíciles de digerir y que me resultaron más interesantes. Es por ese lado que cambió un poco el sentido del humor de la película comparado con el sentido del humor del guión."

La filmación fue en Jaureguiberry. Una casa funcionó como set y se alquiló la casa contigua para vestir y maquillar al elenco. Los ensayos se realizaron dos semanas antes, "pero la verdad es que son tan buenas ellas que no fue necesario ensayar demasiado."

Consultado acerca de cómo dirigió a estas actrices para lograr el clima buscado, Svirsky dice que la improvisación fue algo que varió de un actor a otro. "En este caso además teníamos la mirada vigilante de Verónica en su doble rol de protagonista y guionista. Verónica y Paula se pegan mucho al guión, Jenny no tanto, César hizo lo que estaba escrito pero no dijo nada de lo que estaba escrito. Son distintos estilos y en ese sentido yo creo que mi trabajo es no meterme. Quise mantener la distancia para atender mejor a qué funciona, con la cabeza fija en entender que estás en el medio de esa segunda reescritura. Hay escenas que aparecieron enteras, otras desaparecieron enteras para cuidar el clima."

La tercera etapa, el montaje, fue la instancia más difícil para esta película. "Es dificilísimo hacer películas, es un trabajo infernal. No solamente por motivos económicos, sino que fue muy difícil encontrar la película en el montaje. Tuvimos varias idas y vueltas, cortes que no funcionaban. Una vez que tuvimos la película editada y nos dimos cuenta de que estaba bien, que valía el esfuerzo, volvimos a rodar un día más para filmar un par de escenitas que habíamos descartado por falta de tiempo. Mejoraban la película". Dos montajistas trabajaron en conjunto: el uruguayo Mauro Sarser (3 millones) y el argentino Lorenzo Bombicci.

En 2011 Flacas Vacas fue la película invitada para cerrar la edición del Festival Internacional del Uruguay que organiza Cinemateca. Con la sala llena, la película fue muy bien recibida cumpliendo con su presentación de "comedia ácida" sobre la amistad.

Durante el mes de febrero tuvo algunas exhibiciones itinerantes que realizó Efecto Cine. El próximo 8 de marzo llega a las salas de cine y están previstas cinco funciones al aire libre de forma gratuita. El 8 en Jaureguiberry, el 11 en Quebracho, el 12 en Tarariras, el 13 en Salinas y el 14 en La Floresta.

Svirsky por su parte está desarrollando otro guión, que aún no tiene título, "un road movie tanguero. Una película para filmar entre Montevideo, Buenos Aires y Jujuy. Es una comedia pero más absurda que esta, un poco sobre la búsqueda de la identidad y de la carrera, de qué quiere ser uno en la vida".

Y Perrotta no se aleja del cine. Está escribiendo un guión junto al productor, guionista y director de arte Gonzalo Delgado (Whisky, Acné, El custodio, Miss Tacuarembó, La vida útil, entre varias), que seguramente sería el debut de Delgado en la dirección.

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