Por: Mariel Varela
Se manifiesta contrario a las normas impuestas como exigencia en el Stand Up comedy. No le cabe el "manual del perfecto humorista". Christian Font elige la estructura desacartonada e instintiva para montar sus shows, al punto que se dice "traidor de sus propios guiones". Es probable que lleve una base armada o preparada para saber por dónde moverse, pero jamás tendrá un parlamento 100% definido y mucho menos una letra específica. Carnaval, años de actuación y conducción y una década como animador de eventos facilitan esa espontaneidad que imprime arriba del escenario. Volverá a poner en práctica dicha modalidad humorística el próximo 7 de octubre, cuando estrene la segunda versión de su unipersonal Número equivocado que presentara en 2009. Usa el mismo nombre, aunque incorporará novedades (se vestirá de traje, por ejemplo). Música de por medio, guitarra en mano, 24 pistas preparadas especialmente para la ocasión e improvisación constante condimentarán el nuevo ciclo. Número Equivocado (2) - La nueva característica (tal el nombre completo del espectáculo) llega al Bar Tabaré y permanecerá durante los jueves de octubre, o mejor dicho, mientras el público "lo disponga".
La vuelta coincide con el mes del aniversario de Christian Font (está celebrando sus 32 años este sábado 2 de octubre), y los cambios en la numeración telefónica impuestos por la Ursec. El periodista y actor habló con Sábado Show a propósito del estreno, su estilo humorístico, así como de los detalles y novedades del unipersonal. También criticó los cánones pre establecidos en el Stand Up, y la falta de sorpresa existente en el género.
Antidogmático. Abundan ideas, exponentes y público cautivo. Es preciso aumentar la capacidad de asombro: "Falta soltarse más y no avalo el manual del buen o mal `estandapista`. Sobran esos latiguillos que son como una verdad revelada (estar pronto para pegar la primera piña, o ganarte al público en los primeros cinco minutos). No hay reglas y deberían existir tantos estilos como comediantes haya", reflexiona.
Christian es, quizá, un adelantado en esta materia, ya que montó un espectáculo con tales características en 2005, previo a que el género se pusiera de moda y marcara tendencia. Había visto muchos shows del estilo en Argentina, optó por unirse a la movida y promocionar su unipersonal (El Reverendo) enmarcado dentro del Stand Up comedy, aunque sin estar del todo convencido con la selección del género: "Lo que veía en Buenos Aires me causaba gracia, me servía como referencia pero no necesariamente me gustaba", confirma.
En la actualidad, prefiere separarse de esa opción y definir su espectáculo desde una óptica distinta: "Son monólogos de humor con la más rigurosa y ensayada improvisación". Prioriza la diversión y la risa; prefiere no atarse a cánones o libretos: "Esto no es odontología ni cirugía vascular. Cambia según la persona, el día, el lugar, la comida".
Reiki. Practica esta disciplina desde hace muchos años y traslada algunas cuestiones a las tablas. "Una de las filosofías es el aquí y ahora. Tengo una idea pre hecha pero me nutro de lo que pasa en el momento y lugar. Me gusta más eso que repetir un esquema", indica. La consigna es pararse y largarse sin tener claro qué puede llegar a suceder. El cometido es lograr que ninguna función se parezca a la anterior: "Si bien el ciclo tiene un nombre, cada jueves podría" tener una denominación particular "porque no hay uno igual al otro", cuenta. Tanto el público como las situaciones varían y Christian se acomoda con soltura a la realidad de cada jornada: "Va a haber días de lluvia, paro general, otros en que la ciudad no deje de moverse y hay que jugar con todo eso".
La musicalización será otra pata esencial en el show, y tendrá mayor protagonismo en este volumen dos de Número Equivocado. Christian llevará guitarra, bases y melodías pre grabadas, ritmos, tonalidades, y escuchará ofertas del público. "Muchas letras van a surgir ahí y se van a componer en el momento con palabras y tópicos que sugiera la gente. El tema es cerrar los ojos y que fluya. El resultado suele ser muy divertido", cuenta el músico y humorista.
Como anillo al dedo. Repetir el nombre del espectáculo tiene doble justificación. Es cierto que oficia como una continuación del ciclo anterior, pero la decisión de la Ursec también influyó bastante. El cambio en la numeración y el contestador automático anunciando tal modificación sucedieron en el momento ideal, y permitieron a Christian crear un doble juego bien interesante: "Pareciera que la Ursec estuviera trabajando para mí porque durante todo este mes la gente se pasó llamando a números equivocados". Los componentes que se adhirieron al título Número Equivocado (el dos entre paréntesis, y la frase "La nueva característica") aluden a esta realidad que tocó de cerca a toda la ciudadanía. No se escapó nadie; no hubo uruguayo que no le pifiara al teclado cada tanto y tuviera que escuchar el anuncio. El error diario aún permanece "a flor de piel" y Christian aprovechó la movida para jugar con eso.
Universal. Nada de política, fútbol, televisión o personajes mediáticos. Los localismos no lo convencen ni lo seducen: "Me encantaría hacer un humor que se entienda por igual en la coordenada de Montevideo, Guichón, Buenos Aires o la comunidad uruguaya en Miami". Para lograrlo elige situaciones cotidianas, sencillas y absurdas al encarar sus monólogos. Por ejemplo, la cantidad de dígitos y contraseñas que los usuarios necesitan incorporar a su vida para manejarse en el día a día: gran disparador de su show, y otra de las razones que explican el título elegido. "El cajero automático, el pin del celular, la cuenta de correo electrónico, las redes sociales, los cambios de numeración", ejemplifica Christian.
Agregar una segunda edición al espectáculo supuso renovarse. Qué mejor que hacerlo sumando tecnología a la escena: "Voy a agregar al `fogón multimedia`, como lo bauticé, la conectividad del bar". El público podrá enviar mensajes en el momento -vía celular o laptop- que se proyectarán a través de una pantalla. "Los voy a leer como si estuviera en un programa de radio", adelanta. La interactividad con el público también dará lugar a nuevos tópicos e idas y venidas con el público.
¿Duración? Otro aspecto indefinido, para variar. "Hacer un monólogo de cincuenta minutos me parece poco y desaprovechado, ya uno de diez minutos ni lo considero", comenta. Dos horas y media fue el tiempo récord que estuvo al frente de un show de Número Equivocado el año pasado. Para esta segunda edición decidió encontrar un punto intermedio al entender que se le fue la mano: "A pesar de que la gente respondió favorablemente, hubo alguno que me indicó, `che, te colgaste`. Así que después tomé como duración estándar una hora con un plus (que suele ser de quince minutos", redondea Christian Font.
Gracias: Al Museo de las Telecomunicaciones ubicado en el Complejo Torre de las Telecomunicaciones.