Por: Analía Filosi
En ¿Qué pasó ayer? I, la despedida de soltero de la que ninguno de sus protagonistas recordaba nada ocurría en Las Vegas. Para colmo de males, uno de los participantes estaba desaparecido: nada menos que el novio, Doug (Justin Bartha).
En ¿Qué pasó ayer? II, vuelve a haber una despedida de soltero, esta vez de Stu (Ed Helms), pero el escenario cambia radicalmente: la ciudad de Bangkok. Aunque se mantiene el ingrediente del individuo desaparecido al que hay que encontrar sí o sí antes de la boda: Teddy (Mason Lee), el hermano de la novia y nada menos que el hijo predilecto del futuro suegro de Stu, al que éste no le cae muy en gracia.
Puntos de partidas similares para las dos entregas de una historia cuya primera parte superó todas las expectativas, convirtiéndose en la comedia con clasificación R que más recaudó en la historia y que se quedó con el Globo de Oro a Mejor Comedia o Musical.
Todd Phillips, el director, sabía que no podía encarar una segunda parte ignorando la gran expectativa que concitaría dado el éxito de la primera. "Escribimos la película para que tuviera el mismo espíritu que la primera ¿Qué pasó ayer?, así que, estructuralmente, hay similitudes, pero la abordamos como si fuera una película original", explica.
El objetivo era encontrar un contexto fresco y completamente nuevo. "La idea de Todd, de situarla en Bangkok, hizo que la apuesta fuera más ambiciosa. Tuvimos una persecución descomunal en auto, motocicletas, disturbios, balaceras… Hay mucha acción en esta película", cuenta Bradley Copper -Phil en la historia- a modo de preámbulo. Y realmente podemos garantizar que no falta nada en este film… hasta Mike Tyson tiene nuevamente su momento dada la repercusión que tuvo su aparición en el primer film. "Estaba en un centro comercial y la gente saltaba de entusiasmo mientras me decía: `Te vimos en ¿Qué pasó ayer?", recuerda el ex boxeador sobre muchos fans que ni siquiera lo habían visto pelear alguna vez. Era obvio que se merecía volver.
TIERRA DESCONOCIDA. Han transcurrido dos años desde aquella primera inolvidable resaca (es lo que quiere decir hangover, título original en inglés del film). La vida de los cuatro amigos ha progresado… bueno, al menos la de la mayoría. Doug y Tracy están felizmente casados y esperan un hijo, Phil espera su segundo hijo, y Stu conoció a una maravillosa chica de familia tailandesa con la que se va a casar. El que sigue igual, como era de suponer, es Alan (Zach Galifianakis), viviendo en la casa de sus padres y comportándose tan estrafalariamente como siempre. "El sentido del humor de Todd (Phillips) no implica necesariamente tener que ser meticulosos con las bromas, sino en hacerlas en donde no te las esperas. Creo que a todos nos gusta mucho lo inesperado", dice Galifianakis sobre el tono que la comedia mantiene en relación a la primera parte y que mucho tiene que ver con su personaje.
Para complacer a la familia de su novia, Stu realiza su boda en Tailandia. Y, para complacer a sus amigos de toda la vida, organiza una despedida de soltero, pero tomando todas las precauciones del caso dada la experiencia en Las Vegas: un almuerzo tranquilo. Pero dos noches antes de la boda se permite una pequeña licencia: cervezas en botellas bien selladas en la playa.
Ese será el último recuerdo de todos antes de despertar al otro día… en un hotel de mala muerte en medio de Bangkok al que no tienen idea de cómo llegaron. "Cuando encuentren un dedo amputado en un vaso de agua, un dedo que no le pertenece a ninguno de ellos, lo que está en juego se eleva inmediatamente", anuncia Phillips.
El dedo es apenas el inicio: la cabeza de Alan está rapada, Stu tiene un salvaje y reciente tatuaje igualito al de Mike Tyson y hay un mono capuchino en el baño. ¡Ah! Y Teddy, el hermano de la novia al que sumaron a la despedida, no está.
Los amigos entran en pánico, ahora deben encontrar a Teddy y reconstruir lo que salió mal recorriendo una ciudad que les es totalmente ajena y donde se habla un idioma que desconocen.
Dos ciudades sirven como telón de fondo para esta nueva aventura: la Bangkok de las calles con mercados atestados de gente y de rincones peligrosos, y la del área de hoteles de Krabi, donde será la boda, un lugar que destaca por el lujo y la serenidad.
Claro que es en la primera ciudad en la que estará toda la locura de esta comedia, en la que reaparecerán personajes ya conocidos, como el mencionado Tyson y el señor Chow (Ken Jeong), uno de los favoritos entre los fans. Y llegarán nuevas caras, como Kingsley, una enigmática figura criminal encarnada por Paul Giamatti. "Estos muchachos son muy buenos en lo que hacen, yo sólo trataba de estar a la altura. Son muy precisos y profesionales, pero lo que hacen no es arbitrario. Saben exactamente lo que hará divertida a una situación", señala el recién llegado al elenco.
Y no nos olvidemos de canosos expatriados, narcotraficantes rusos, figuras de la mafia y hasta un monje budista. Locura asegurada.
MOMENTO ESPERADO. Por supuesto que la comedia no estaría completa si no reeditara uno de los puntos altos de su primera parte: la sesión de fotos que funciona como epílogo al momento de los créditos y en la que se revela "qué pasó ayer". Para esas tomas Phillips y Lawrence Sher, director de fotografía, reunieron al elenco, trajeron todo tipo de objetos de utilería y empezaron a sacar fotos. "Ese es el momento en el que todo está fuera de control", cuenta el director. "Simplemente es divertido pensar en cosas ridículas para que los actores las hagan. No hay guión para las fotografías, es más bien una ocasión en la que vale todo".
Esta vez hasta competencia hubo, para ver quién era el más creativo, fueran actores, cineastas o el equipo en general, a la hora de pensar una locura digna de ser fotografiada. El reto era mostrar quién hacía lo más escandaloso y vaya si dio resultado. Así que prohibido levantarse del asiento cuando asomen los créditos.
"Con ¿Qué pasó ayer? II no tratamos de superar los límites que ya sobrepasamos en la primera película; tratamos de hacer algo que estuviera a la altura de los lugares adonde te llevó la primera película", advierte Phillips, como cubriéndose. Pero ya es tarde: la segunda resaca se vislumbra tan feroz como la primera... sólo queda comprobarlo.