Tímido, retraído y solitario en la niñez. Encontró su vocación de adolescente gracias al incentivo del actor Richard Burton. Se graduó en la escuela de música y drama Cardiff (Gales), estuvo dos años en el ejército, se mudó a Londres y retomó sus estudios de actuación.
Galés, disléxico e hijo de un panadero. Anthony Hopkins tiene doble festejo el 31: fin de año y aniversario. Pondrá 74 velitas en su torta o pan dulce.
Vocación sí, pasión no. "La pasión es algo que no te deja respirar, te ahoga. La actuación simplemente me interesa y encima me pagan bien", dijo a 20minutos.es.
Hannibal Lecter lo consagró. Lo interpretó tres veces y se llevó el Oscar a Mejor Actor por la primera película, El silencio de los inocentes. En esa ocasión fue el protagonista que menos tiempo estuvo en pantalla- apenas 17 minutos- e igual ganó.
Hannibal cambió su carrera, lo hizo ganar popularidad y premios, pero sobre todo, salvó a su madre. "Mi madre estaba muy enferma y vi un cartel gigante en Broadway con mi rostro encarnando a Lecter. En ese momento me di cuenta de lo que significaba el personaje para mí: era él que estaba pagando las carísimas operaciones, el que podía salvarla, el que se ocupaba de todas mis facturas", reflexionó Hopkins años después.
Pocos días atrás anunció que cumplirá su sueño y lanzará un disco con nueve composiciones de música clásica que creó a lo largo de su vida. Arranca el año con el pie derecho.