Mucho más que un actor de moda

| Es el protagonista de Shame, estrenada hace una semana y por la que estuvo nominado al Globo de Oro. En breve se lo verá en Un método peligroso.

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ENTREVISTA GENTILEZA LIFE FILMS

Podría decirse que Michael Fassbender es el hombre del momento. A sus 35 años, este irlandés de origen alemán es uno de los actores más requeridos. Shame, su más reciente estreno, lo reencontró con Steve McQueen, el director que lo lanzó a la fama con Hunger, la película biográfica acerca de Bobby Sands, un huelguista de hambre del IRA. Shame es un estudio incisivo sobre la adicción al sexo, un film por el que Fassbender fue galardonado como Mejor Actor en el Festival de Cine de Venecia 2010, gracias a su interpretación de Brandon, un neoyorquino exitoso con una libido incontrolable cuya vida se ve alterada por la llegada inesperada de su hermana Sissy (Carey Mulligan).

Después de Shame, se verá a Fassbender en Un método peligroso, de David Cronenberg, que aborda la compleja relación entre el psiquiatra suizo Carl Jung (Fassbender) y el Padre del Psicoanálisis, Sigmund Freud (Viggo Mortensen). El actor, que también participará en el film de Ridley Scott, Prometheus -un thriller de ciencia-ficción situado en el universo de los aliens-, habla francamente de cómo se siente frente a todas las tentaciones que se le presentan a una estrella en ascenso como él. También cuenta sus sentimientos con respecto a la desnudez en pantalla y por qué piensa que Brandon es un reflejo de los tiempos que corren.

-Haber trabajado antes con Steve McQueen, ¿ayudó a hacer Shame?

-Sí. Al principio, al ser la primera experiencia de trabajo juntos, es obvio que nos vamos tanteando y probando mutuamente. Y aunque te estés llevando bien y estés disfrutando, no significa que no haya discusiones y, algunas veces, opiniones encontradas. Lo importante es que al final del día no te sientas decepcionado. Es trabajo. Fue, sin duda, como retomar donde habíamos quedado.

-Ahora deben conocerse bien.

-Hemos desarrollado un gran entendimiento. A veces, una palabra es suficiente. Además, Steve me da absoluta libertad para hacer cosas diferentes. Nada está definido. Ensayamos, lo discutimos y luego, cuando rodamos, lo cambiamos. Y puedo hacer lo que quiera. Y debo decir que amo a Sean Bobbitt (director de fotografía), es increíble detrás de cámara. Steve crea esta fantástica energía en el set, donde todo el mundo está en la cima de su juego. El enfoque es implacable. Luego, entre las tomas, bromeamos bastante y nos divertimos mucho. Si podés divertirte, podés entrar en escena con una perspectiva más fresca.

-¿Qué más ha aprendido?

-Algo que he aprendido trabajando con Steve y con directores de alto nivel, es que es importante no adelantarse y decir "lo hice muy bien, así que tomo nota y lo hago otra vez", en lugar de dejar que las cosas pasen y estar muy relajado y consciente de lo que sucede a tu alrededor.

-¿Cuál es su proceso de actuación?

-Es muy simple. Lo principal es el guión, en el que trabajo mucho. Lo leo alrededor de 250 veces quizás. Luego pienso constantemente en el personaje y, después de un tiempo, se funde en mi cuerpo, es como si me pusiera otra capa de piel. Luego me pregunto: "¿qué tengo en común con el personaje?" y hago una lista con las características. Y pienso: "esa característica la tengo, lo sé. Esto lo tengo que trabajar". Y así sucesivamente. Y finalmente la biografía: ¿qué le gusta comer en el desayuno?, ¿qué toma?, ¿qué hacen sus padres?, ¿era deportista en la escuela?, ¿académico?, ¿tiene muchos amigos?

-¿Qué tan cómodo se sintió con el desnudo?

-¡En mis películas insisto en esto! Es vergonzoso y es incómodo, pero nunca lo hablamos. Le dije a Steve: "Hacé lo que tengas que hacer". Sé que este tipo de cosas las maneja correctamente, de acuerdo con la historia. Creo que lo más difícil es hacer escenas de sexo con tus compañeros. Para mí, uno no quiere que la otra persona sienta que, en cierto modo, te aprovechás de la situación o que la estás explotando. Así que, cuando estás rodando una escena, intentás y ponés mucha energía para que los demás se sientan a gusto y, así, podés seguir adelante. Eso es lo que me parece estresante.

-¿Fue doloroso hacer este papel? ¿Se sintió identificado con Brandon?

-Por supuesto. Eso fue lo que me sorprendió cuando leí el guión por primera vez. Hay similitudes y cosas con las que, a través de Brandon, puedo identificarme. Luego, recorro el camino junto a él y voy, mentalmente, a esos lugares. Además, es un rodaje de cinco semanas. Es muy intenso, muy concentrado.

-¿Brandon, es un reflejo de los tiempos que corren?

-Sí. Es, definitivamente, una película de estos tiempos. Creo que la forma en que se están dando las cosas en la sección porno... cuando tenía 14 años, había que llegar hasta el estante superior y chequear, ver quién estaba en la tienda y esperar a que todos se fueran. Y después, por supuesto, tenías que acercarte al mostrador y comprarlo. Y había alguien detrás del mostrador... así que, ese tipo de pudor o vergüenza estaba presente en el momento de la compra. Hoy en día, accedés a Internet y, con sólo apretar un botón, aparecen un millón de opciones diferentes. Así que todo es muy accesible. Creo que eso es general con todo, no sólo en el ámbito sexual. Si tenés hambre, agarrás algo; si querés comprar una revista, hay un centenar de opciones diferentes. Nos están metiendo tanta información que, de alguna manera, estamos muy abrumados. Genera ansiedad. Nos estimulan a mirar de cierta manera, a vestirnos con cierta ropa, tener productos que nos darán felicidad. Y hacer frente a esta idea de la comunicación, es tan fácil comunicarse con gente de todo el mundo a través de Facebook o Twitter o por correo electrónico sin tener que salir de tu habitación. De modo que la interacción física, esa esencia del uno a uno, también está cambiando.

-Sin embargo, esto también crea soledad ¿no?

-Sí, eso es lo que está pasando. No creo que sea necesariamente una crítica. ¿En qué clase de mundo está viviendo Brandon? Creo que es un personaje solitario. Pero, además, hay otras cosas que le han pasado en su biografía, que lo llevan también a ese lugar. Pero creo que estamos un poco confundidos en este momento por esta sobrecarga de información y de opciones. Steve dice que hay acceso al exceso.

-La hermana de Brandon parece más capaz de sentir emociones...

-Sí, bueno, son exactamente opuestos. Ella quiere sentirse bien consigo misma, igual que Brandon. En realidad, no se quieren mucho a sí mismos. Emocionalmente se aferra a cualquier persona que conoce. Es muy efusiva con sus emociones, mientras que Brandon tiene terror a comprometerse emocionalmente con alguien. Ese tipo de intimidad... no se siente cómodo con eso, le da pavor. Quiere zafarse de ese abrazo. Es por eso que se involucra en una actividad muy física con extraños, con las prostitutas que puede pagar. Que luego entran y se llevan su equipaje fuera de su vida. Así que cuando Sissy entra en su mundo, que está muy controlado y, a la vez, indefinido, es demasiado para él.

-Acaba de filmar Prometheus, con Ridley Scott. ¿Cómo fue trabajar con él?

-Ridley es un maestro. Es increíble filmar con cuatro cámaras. Está lleno de energía y es muy preciso en todos los ámbitos. Cuenta con un equipo muy talentoso con el que ha trabajado durante mucho tiempo. Es un hombre de mucha confianza en sí mismo. Aprende haciendo y saliendo al mundo. Es artífice de su propio éxito, tanto él como su hermano. No se aferra demasiado a nada, ante cualquier idea que le presentás dice: "¡Genial, veámosla!". En ese sentido, es muy abierto. Tuvimos un gran elenco y nos divertimos mucho.

-También acaba de filmar X-Men. ¿Fue fácil llegar a Shame después de eso?

-Básicamente el trabajo y la preparación suelen ser la misma cosa. La única diferencia con algo como Prometheus o X-Men es que hay mucha más gente involucrada. Es sólo una mayor producción. Hay más dinero y más opiniones. Un set como el de Shame es muy íntimo, más reducido.

-¿Cómo compara trabajar con Steve McQueen que hacerlo con David Cronenberg en Un método peligroso?

-Prefiero hablar de las similitudes. Los grandes directores con quienes he trabajado siempre tienen algo en común: son muy apasionados por lo que hacen. McQueen y Cronenberg aman realmente ir a trabajar todos los días y son, obviamente, muy inteligentes también, muy leídos. Y, además, me han apoyado mucho. Ambos parecen disfrutar de los actores y de la gente, de los seres humanos en general y sienten mucho interés en relacionarse con ellos, hacen preguntas y tratan de entender qué estamos haciendo aquí y cómo nos esforzamos y relacionamos entre nosotros. Ambas películas tratan sobre las relaciones con uno mismo y con los que nos rodean.

-Ambos personajes, en Shame y en Un método peligroso, luchan con la represión y el deseo.

-Es muy diferente en ambos casos. Pero lo interesante es que, en ambos, hay una fachada y lo que les pasa en su interior. Brandon se da cuenta de que tiene una enfermedad y está tratando desesperadamente de luchar contra ella. Y Jung, al principio, tiene todo bajo control, es un doctor muy ambicioso que siente que tiene que probarse a sí mismo. Poco a poco se ve envuelto en esta obsesión y fascinación por un paciente, y se vuelve vulnerable. Brandon está prácticamente solo y no se quiere a sí mismo. Jung se quería a sí mismo y tenía mucha autoestima.

-Hizo un viaje por Europa en bicicleta con su padre. ¿Fue porque ha tenido muy poco tiempo para ver a sus familiares y amigos?

-Exactamente. Mis padres tuvieron un restaurante durante muchos años y, finalmente, el año pasado se retiraron. Tengo un amigo de la escuela con quien nos conocemos desde los 13 ó 14 años y no nos habíamos visto por mucho tiempo o, mejor dicho, como corresponde. Fue una buena oportunidad para volver a relacionarnos. Además, me gusta viajar por tierra, en moto. Es muy liberador. Es como si dejaras todo en el camino detrás de ti. ¡Esperemos que no sea la piel!

-¿Le preocupa que sus éxitos recientes lo lleven a la tentación?

-Estoy seguro de que es lo mismo que en cualquier negocio donde las cosas están al alcance de uno como en un buffet: sexo, drogas, alcohol, atención, adoración. Y, si no tenés el control de la situación o si no sos consciente de eso o de la seducción y la fantasía, entonces, seguramente, podés caer en la tentación. Viajar un montón, estar lejos de casa y pasar mucho tiempo en hoteles, hace que, en definitiva, estés solo. No me importa estar solo. Lo disfruto pero, cuando el tiempo me lo permite, también disfruto de la compañía de mis amigos y familiares.

-¿Es un adicto al trabajo?

-Me gusta trabajar. Esperé un montón de tiempo la oportunidad de trabajar. No sé si soy un adicto al trabajo. Definitivamente disfruto de él, es mi gran pasión. He trabajando muy intensamente durante los últimos 20 meses.

Irlandés por adopción

Nació en Alemania, el 2 de abril de 1977. Siendo niño se mudó a Irlanda, donde su familia regenteó un restaurante. Estudió en el prestigioso Central School of Speech and Drama. Su carrera como actor de TV comenzó con la premiada miniserie sobre la Segunda Guerra Mundial, Band of Brothers (HBO), mientras que su inicio en cine fue con la épica 300.

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