Máscaras y miserias de Graciela Alfano

Por: Luis Ventura

No es una cara, son mil o ninguna. Y nada te deja la sensación real de estar con la correcta. ¡Tarde llegamos a esta conclusión! ¿Recién ahora descubrimos la esencia genuina de Graciela Alfano? ¿Debería causarnos sorpresa que su personaje de mujer provocadora se anime a los 58 años de edad a mostrar su cola desnuda sobre un inodoro para subirlo a la red del twitter como si fuera gracioso? ¡Por favor!

¿No sabíamos que ella puede decir la peor atrocidad con el mejor vocabulario y la sonrisa más bella? ¿Ahora coincidimos que además de todo, Alfano nunca supo bailar y que lo único que buscó siempre fue llenar de glamoures coreografías con todos los brillos y minga de baile para llevarse puesto al "SabadoBús" de Nicolás Repetto?... En el universo de Graciela todo es posible en su fantasía casi demencial.

Porque "Grace" siempre fue un camaleón… quizás hasta el mismo del popular estribillo: "¡El camaleón, mamá…!". Muta todo el tiempo, se caracteriza, crea, se reinventa y no sabe lo que es el ridículo ni tampoco los límites, Alfano es capaz de armar toda una tragicomedia con Aníbal Pachano en torno del HIV y lo que es la compleja problemática del SIDA, hasta pelearse a muerte con Moria Casán para encabezar juntas una marquesina teatral de la calle Corrientes en la que terminó borrando su nombre porque no le colocaban su crédito artístico en el lugar y tamaño que ella exigía.

Esta es la Graciela Alfano de siempre, la de toda la vida. La que niega haber salido o conocido al desaparecido almirante y dictador argentino Emilio Nicolás Massera. Aunque los servicios de inteligencia argentinos (SIDE) así lo hayan informado con sus archivos. Es la misma que supo despedazar al empresario Enrique Cappozzolo, su ex esposo y padre de dos de sus tres hijos, hablando de enfermedades y sexualidades en los medios con total desparpajo, que también supo volcar en su juicio de divorcio para finalmente llegar a un acuerdo judicial.

"¡El camaleón, mamá…!", todo el tiempo para lograr los objetivos más allá de los medios. Así ingresó, cursó y avanzó en su carrera de Ingeniería en la UBA, adonde la recuerdan por sus camperas de cuero cortitas, vestida de rosa y con microminifaldas que a veces permitían ver hasta que no usaba ropa interior. Graciela Alfano es la ingeniera que no muestra su libreta universitaria y mucho menos su título profesional que debía enorgullecerla pero que sigue escondiendo si es que existe.

Ayer, tapa de miles de revistas, estrellita complementaria del cine, mujer de hombres de poder, fervorosa madre, reina del desnudo, consagrada en villana de la pantalla y odiado por sus personajes, a esta mediática que todo lo quiere y todo lo puede a partir del peor de los grotescos. ¿No la conocían? Si es la Graciela Alfano de siempre, de toda la vida… "El camaleón, mamá!...". Chau, hasta el próximo Sábado... Show.

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