Más manos con cámaras

| Estudiar cine es una opción cada vez más elegida.Nuevas instituciones apuntan a la formación de los distintos perfiles de alumnos.

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Por: Mariángel Solomita

Cada vez más jóvenes estudian cine. En 1995, cuando se abrió la Escuela de Cine del Uruguay, los estudiantes apenas llegaban a 30. Un año antes se había estrenado El dirigible: la primera película nacional que se exhibió en Cannes. Entonces Cinemateca entendió que la formación era fundamental para que pisar un festival no fuera un hecho inaudito. Creó la ECU. Diez años después otra película nacional va a Cannes y gana, Whisky. A los pocos meses 70 personas quedan fuera de los cupos. La ECU no daba a basto. Este récord de inscripciones volvió a repetirse en 2010. "Hacer cine es muy riesgoso. Es una profesión dura", dice Inés Olmedo, la directora actual de la única institución especializada en formar realizadores cinematográficos. Ahora el número de estudiantes supera los 100. La ECU no da abasto. Por eso sumó un turno matutino.

Olmedo, al igual que buena parte de los egresados del audiovisual, combina su dedicación al cine con el trabajo publicitario como directora de arte. Ocupa el rol que antes desempeñó Manolo Nieto, director de La Perrera. "Cuando comencé a vincularme a la escuela, dando talleres por 1999, todos querían ser directores. Hoy ya no", comenta. "Hay alumnos que sólo quieren escribir, pero la carrera toda es necesaria para la formación".

La carrera de cineasta cuesta 10 mil dólares. Aproximadamente 3.300 dólares cada uno de los 3 años de duración. La escuela se sustenta solamente de las matrículas de los alumnos. "Por eso plantear una renovación tecnológica requiere una búsqueda de fondos. Es uno de nuestros propósitos", explica.

Cada año se realiza el concurso Hacé cine, mediante el cual se seleccionan tres realizadores. El primero recibe una beca completa por la totalidad de la carrera. El segundo un año gratis, y el tercero podrá cursar un taller extracurricular sin costo.

Según datos del Cluster del Audiovisual, en 2008 el sector cinematográfico generó 5 millones de dólares. El sector audiovisual en su totalidad, 170 millones. "Es una carrera que tiene deserción. Sobre todo en el primer año, es muy lógico. Las escuelas se están formando en un momento en el que el mercado tiene una ley feroz: hay mucha oferta, entonces se paga menos y se trabaja más. Además en el `99 el promedio de edad de los estudiantes era de 23-24 años, ahora es de 18. Mucha gente cree que es una profesión glamourosa y se mete a estudiar, pero es muy dura. Y la escuela intenta mantener una lógica de trabajo que sigue la exigencia que tendrán luego en el mercado laboral."

El modelo de formación es distinto. El problema que enfrenta el cine hoy es la distribución y la exhibición. Esto pasa prácticamente en todo el mundo. "Tenemos que educar para el cambio. Hay cambios en los paradigmas de comunicación, en la tecnología, en los modelos de negocio". En los soportes de exhibición. "Queremos generar una actitud creativa, poner a los estudiantes en contacto con todas las posibilidades. Hacerles ver alternativas, como lo es Efecto cine para la exhibición. Estos estudiantes por ejemplo, son nativos de la tecnología, sus trabajos los publican ellos mismos en youtube".

"La escuela trabaja en dos líneas: una de formación curricular y otra de formación extracurricular. En la curricular este año tenemos como objetivo llegar a grado universitario, para lo que vamos a tener que desarrollar un plan de 4 años. Queremos reiterar la experiencia del año pasado: en el tercer año logramos que hubieran especializaciones técnicas. Se hizo con el apoyo de la Cámara del Audiovisual, con fondos del PAC. Permitió que hubieran 6 especialidades que integró alumnos de la escuela con inscriptos externos. Este proyecto no puede ser costeado por la ECU. Participaron empresas como Mussitelli, Hernán Tajam, las productoras Oriental y Paris Texas prestaron escenografías. Animation Campus casi que regaló cursos para 12 personas en post-producción. Esta experiencia prepara a los alumnos para su salida laboral."

La producción de cine en Uruguay es el principal tema de discusión y de reflexión. Los cineastas con experiencia siguen buscando la mejor manera de concretar sus proyectos por un lado atrayendo co-productores extranjeros, perfeccionando su formación y presentación en fondos locales e internacionales, en festivales; e intentando llegar al espectador. El local, que se ha estancado -hace tres años que el número de espectadores de cine nacionales no supera las 100 mil personas- y el extranjero. Ser proyectado o editado en DVD en el resto del mundo es la oportunidad de las películas nacionales para recuperar su costo de realización, y generar ganancias.

-El Instituto de Cine (ICAU) pretende no generar una actitud paternalista con los realizadores ¿Qué postura defiende la escuela a la hora de formar a sus estudiantes?

-Me parece que habría que desarrollar un modelo de cineasta que sea como Mario Handler, como Beatriz Flores Silva, en cuanto a que son directores que unieron lo artístico con la parte emprendedora. Son capaces de gestionarse a sí mismos. Realizadores -productores. No es lo ideal pero para nuestro mercado la autogestión debería aprenderse desde secundaria.

El gusto por tomar la cámara y salir a filmar se ha ampliado. Dodecá funciona como una escuela que se especializa en la formación cinematográfica de adolescentes. El mediometraje Hasta que salga el sol se estrenó en el Festival de Cine de Montevideo. Sus directores tienen 21 años. Un cine posible, institución que comenzó a funcionar el año pasado, decidió abrir nuevos grupos para los tres turnos de sus talleres. Algunos estudiantes superan los 60 años de edad.

Hace diez años que la realización de cine es constante. En 2011 la Asociación de Productores tiene como objetivo organizar cursos de formación para los profesionales. Entrenar a los mejores. Ya están en funcionamiento Formata y Uruguay Campusfilm.

La animación tiene su educación terciaria focalizada en cine: Animation Campus.

En este año pretenden estrenarse alrededor de 15 películas. Varias son óperas primas. Las condiciones para hacer cine están dadas. Las posibilidades permiten que un director comience su carrera a una edad más temprana y que un cineasta como Pablo Stoll pueda estar terminando su cuarta película a los 36 años. Hoy se empieza a estudiar, y hacer, cine antes de terminar el liceo.

Antes el promedio de edad de quienes hacían la carrera era de 24 años. Hoy es de 18.

Otros perfiles

Un cine posible surgió como la posibilidad de hacer cine con las herramientas domésticas que tenemos", explica Álvaro Moure. No se requiere conocimientos previos y no hay límite de edad. Tiene más de 100 alumnos, de entre 14 y 64 años. Hace un año que empezó sus actividades.La metodología de trabajo es transversal: los libretos de los estudiantes de guión son realizados por los de dirección y actuados por los inscriptos en actuación para cine y TV. El costo de ninguno de los talleres supera los $1.400. Por otra parte, Dodecá se concentra en la formación de hasta 25 años. El curso básico es de un año, con opción a dos más y talleres. El costo mensual es de $2.800, que puede financiarse.

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