Más Trotamundo

| Nuevas emisiones el 19 y 26 de diciembre. Suárez y Coates en el Liverpool; Palito en el Porto.

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Por: Mariel Varela

Mientras haya competencia, le gusta. Lo entusiasma incluso "una carrera de tortugas", bromea Mario Uberti a propósito de su pasión por los deportes y su profesión.

Lleva 30 años relatando Fórmula 1, siete Mundiales, siete Juegos Olímpicos pero reconoce estar encasillado como periodista de automovilismo. Si bien el universo de los fierros le fascina, está "un poco cansado de ver mucho de lo mismo" y apuesta a buscar cosas nuevas que lo motiven.

En ese afán por descubrir algo distinto nació Trotamundos. El ciclo surgió a raíz de la insistencia de su hijo Marcelo (encargado de la producción). Lo convenció de que debían hacerlo y que no tenía que preocuparse por no pertenecer al palo del fútbol. "Yo vivo el fútbol con la misma pasión y conocimiento que la mayoría, entonces me siento con el suficiente respaldo como para poder hablar de cosas de la vida con un jugador, quizá no para analizar un partido porque no soy especialista en eso".

Padre e hijo tenían en mente hacer un proyecto que mostrara la realidad de los clubes europeos que contratan jugadores uruguayos: "No todo es color de rosa por ganar mucho dinero, sino que es un mundo muy profesional que obliga al jugador y su familia a cambios radicales en sus condiciones de vida".

La fiebre Celeste tras el Mundial agilizó los trámites: "Cada vez hubo más avidez por conocer algo más de la vida del futbolista". Así se dio el primer viaje: de Amsterdam a Estambul para inmiscuirse en la intimidad de Suárez y Lugano. Luego pasaron Godín (Atlético de Madrid) y Cavani (Nápoles).

Es un trotamundos. Pasó la mitad del año afuera: salón de Shanghai y de Frankfurt, dos Trotamundos en mayo, otros dos a fin de año, el Mundial sub 20, la Copa América, el Panamericano de Guadalajara. No se perdió nada. "Me decís que mañana hay un evento y voy".

Mario Uberti recibió a Sábado Show en su casa para hablar del profesionalismo con que lleva adelante su carrera, la experiencia de hacer Trotamundos y la química con los jugadores. El lunes 19 se emitirá un especial del Liverpool con Suárez en su nueva realidad en Inglaterra y Coates en su reciente incorporación. El 26 de diciembre la pantalla de Canal 4 mostrará a Palito Pereira y su vida en el Porto.

embajadores. El primer elegido fue Suárez: "Estaba bien posicionado en Europa y estaba siendo gran figura en Holanda (Ayax)". No le resultó difícil convencerlo y está seguro de que la permanencia en el medio le dio ese respaldo. Le mandó proyectos anteriores y en seguida encontró empatía. "Me dijo, bueno ta, venite que vamos a hacer algo. Y me encontré con un jugador muy dominante. Bastaba con que Luis dijera quiero hacer esto que me abrían las puertas absolutas. Eso facilitó mucho", cuenta el periodista.

El objetivo es hacer un Trotamundos con cada jugador de esta selección dirigida por Tabárez. El programa se ganó un lugar y a Uberti le resulta cada vez más accesible acercarse a sus invitados. "Los primeros programas fueron abriendo los de los demás. Los primeros dos se los mandé a los siguientes para que supieran de qué se estaba hablando. Además ellos están muy en contacto y supongo comentarán cómo estuvo. A esta altura no les tengo que explicar que quiero hacer algo para Trotamundos, saben lo que es".

El plan de Uberti es viajar a Milán en febrero para hacer a Forlán, pasar por Bologna y visitar al Ruso Pérez y seguir hasta Estambul en busca de Muslera.

El punto fuerte del programa es meterse en la intimidad del jugador de fútbol, conocer su vida por fuera de los botines, conversar con su familia y conocer la realidad de sus hijos.

Para lograrlo, Uberti viaja junto a dos camarógrafos (Alexis Núñez y Darwin Hermida) e introduce los equipos dentro de sus hogares durante tres días. "Conviven con la presencia molesta del cámara, productor y conductor. Hay que pedirles muchas cosas -vamos a tal lado, la toma hay que repetirla, ponete acá, sacate el micrófono-. Nos recibieron unánimemente muy bien, siempre con una sonrisa".

Uberti corroboró la dificultad de salir a la calle con Cavani o Lugano, por ejemplo. Les cuesta caminar porque los detienen a cada paso. "Eso genera un legítimo orgullo incluso de verlos tan ubicados. La mayoría de ellos son muy jóvenes, muy profesionales, tranquilos, muy de su casa y la familia. Son excelentes embajadores nuestros", confirma.

Íntimo. Luz, cámara y micrófono intimidan a los jugadores. Por eso los primeros momentos del diálogo no le interesan, los usa para distender, de modo que el jugador no sienta que está siendo filmado, sino que perciba que está ante una charla coloquial con un amigo. "Si pusiéramos al aire los primeros minutos de la conversación sería un fiasco porque están todos a la defensiva pensando qué me va a preguntar. Cuando se dan cuenta realmente de que lo que queremos es sacar lo mejor de ellos empieza a fluir mucho más el diálogo y se dan cosas interesantes. Eso da la posibilidad al televidente de conocer un poco más a fondo a la figura que idolatra simplemente por jugar al fútbol".

La espontaneidad existe pero eso no quita que Uberti se prepare para cada encuentro. "Me siento en la obligación de conocer lo más posible: voy a internet, la gente que los conoce, la familia. Saco pequeñas cosas y los voy sorprendiendo y te das cuenta en una sonrisa que dicen, bueno, me agarraste en esto que nunca lo había hablado. Es interesante que te pregunten de cosas nuevas. Están podridos de hablar siempre de lo mismo".

-¿Qué te interesa sacar de ellos?

-Cosas nuevas, que cuando las escuche me estén interesando porque de esa manera sé que le van a interesar al televidente. No siempre es fácil. El jugador de fútbol tiene el casete de respuesta porque la obliga la circunstancia. Después de un partido dan quince notas, las preguntas son siempre las mismas y las respuestas también. Hay que dejar que hagan todo eso y después re preguntar para ir específicamente a un punto. Cuando te empieza a interesar lo que estás hablando porque estás recordando cosas, por ejemplo, entonces se hace mucho más rico el diálogo.

-¿Desde qué rol te ubicas para entrevistar?

-Trato de ponerme en el rol de la gente. El que habla en televisión representa al público, entonces trato de preguntarme qué querría saber la gente. A veces pregunto cosas que quizá no me interesan pero sé que a alguien podrían interesarle. Suelen tener autos espectaculares, a mí me fascina el mundo de los autos y podría quedarme hablando veinte minutos de eso pero me doy cuenta de que tiene que ser una pregunta o dos y punto.

-¿Qué te sorprendió de estos jugadores?

-Uno tiene la idea de que el jugador exitoso está para disfrutar de ese éxito y descubrí que si bien el éxito les gusta, cuanto mejor les va, más se meten en sus raíces y su familia. Les preguntás qué añoran y te dicen, estar con ellos, hacerme un asadito, vivir tranquilo. El uruguayo está para eso. Pueden tener autos muy buenos pero no están para la noche, la farra; son absolutamente profesionales.

Con Coates y Suárez salió de recorrida por Liverpool para cumplir con otro de los objetivos del programa: mostrar el lugar donde residen los ídolos. Llevó a Coates a conocer el centro y The Cavern, donde tocaban los Beatles. "A pesar de que no había jugado ni medio partido caminaba por la calle y le pedían autógrafos. En el Cavern lo trataron como un invitado de lujo, le regalaron la remera oficial", cuenta a cerca de este tímido de 21 años que se apoya mucho en su padre.

Eligió a Palito por su permanencia. "Es un jugador que todo el mundo quiere, creo que es de los que está más metido en la piel del uruguayo y se siente lo mismo en Oporto. Se fue con escasa proyección y hoy puede jugar en cualquier lado. Me encontré con un ser humano bárbaro, muy abierto y con una linda familia", asegura el periodista.

Profesional. Le preocupa acompañar la imagen con contenido sustancioso. "Hay mucha gente en Uruguay que pierde de vista que el conductor está para dar algo más y debe estar más informado que quien recibe la noticia".

Por esa razón es que lleva tres décadas como relator de Fórmula 1 pero no se descansa: prepara cada carrera con sumo cuidado en los detalles, no deja nada librado al azar. "El mejor premio es cuando alguien cierra una transmisión de lo que sea que yo haga y dice, aprendí esto, este tipo me explicó bien las cosas y las disfruté. He hecho partidos de baseball a las tres de la mañana y me consta que logré enganchar a la gente por explicarles las reglas".

La trayectoria incide a la hora de moverse. "Tratar con un Suárez después de haber tratado con un Airton Sena o un Michael Jordan me resulta más fácil porque sé ponerme en mi lugar. Intuyo los momentos en que puedo hablar y en los que no; me doy cuenta cuando es mejor decir nos vemos mañana a continuar si estoy molestando. Me ubica mejor frente a lo que quiero lograr".

No se considera carismático y utiliza esa carencia en su favor. Lo suyo es a base de esfuerzo y perseverancia y tuvo que trabajar mucho más para ganarse el respeto que cosechó. "Me consta que hay gente que solo por ser carismática tiene esforzarse mucho menos y simplemente vende una sonrisa. Yo vendo mi trabajo y mi preocupación. No voy a vender mi cara ni mi sonrisa porque no me sale", finaliza Mario Uberti.

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