La última cima

Pablo Domínguez tenía 42 años cuando murió. Fue en febrero de 2009, despuntando uno de sus vicios: el alpinismo. Llegó a lo más alto del Montayo, junto con una alumna, y fue su última cima. Pero lo que destaca de Pablo pasa por su profesión y vocación: fue un sacerdote diocesano dotado de una forma muy especial de comunicar y ver la religión. El director Juan Manuel Cotelo quedó cautivado con una de sus charlas y resolvió hacer este film justo cuando Pablo falleció. Igual siguió adelante con el proyecto y logró reconstruir una vida tan rica, alegre y luminosa a través del testimonio de familiares, amigos, alumnos, feligreses. Mucho material fotográfico y opiniones de personas comunes y corrientes sobre los curas y la religión completan los elementos de los que se valió para hacer de este documental una historia que va más allá de la religión y las creencias. Es simplemente una historia de vida de una persona que dedicó la suya a su vocación y lo hizo de manera tal que trascendió lo estrictamente religioso. Hay anécdotas muy divertidas y el lenguaje es muy coloquial y atrapante de manera que, si bien seguramente sean los católicos los primeros que se sientan atraídos, el producto es altamente recomendable y disfrutable para todos los públicos.

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