La realidad según Pinti

El humorista presenta Pinti argentino, uno de sus típicos monólogos en los que no queda títere con cabeza. En esta charla adelanta algo de su espectáculo, además de hablar de su 2011 de cine, TV y teatro.

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Por: Analía Filosi

Hacer una entrevista con Enrique Pinti es como asistir a uno de sus espectáculos unipersonales. Uno apenas lanza un tema y enseguida recibe una cantidad de conceptos, chistes, análisis de la realidad… que pueden terminar bastante lejos de la pregunta inicial. Sigue siendo ese hombre que habla rápido y dice muchas cosas por minuto, todas muy interesantes, se las pueda compartir o no. Ese es el formato al que recurre en Pinti argentino, el espectáculo que el viernes 13 y sábado 14 de enero ofrecerá en el Hotel Conrad de Punta del Este.

"Es un unipersonal que es como una charla, una especie de conferencia, de una hora diez más o menos de duración. Voy a hablar de cosas de la Argentina, pero también del mundo, anécdotas de viaje, etc., etc. Lo que la gente está acostumbrada a ver, siempre con la actualización de todas las cosas que están ocurriendo, en la Argentina y en el mundo", anunciaba en entrevista telefónica, a pocas horas de iniciar su segundo viaje de placer del año que viene de terminar. "Yo trabajo mucho de enero a octubre, después noviembre y diciembre me tomo vacaciones. Acabo de llegar de Madrid y Londres, y ahora me voy a Nueva York, Los Ángeles y Houston", cuenta quien aprovecha esos viajes para "visitar amigos, ver espectáculos, descansar y caminar mucho".

Seguramente muchas de las anécdotas que relate en Pinti argentino serán de estas últimas vacaciones, sabido es que el cómico es un ácido e implacable analista de la realidad no sólo argentina, sino internacional. "Es un mundo muy complicado y muy crítico. Siempre lo ha sido. En estos momentos, digamos que los países importantes, como Estados Unidos, Francia, Italia, España, Gran Bretaña, están pasando por momentos altamente críticos, sobre todo en la parte financiera y económica. Hay una reformulación del mundo, donde Brasil, Argentina, Chile o algunos otros países que han sido siempre considerados subdesarrollados o con problemas, están teniendo una solución bastante más racional", reflexiona. "Por primera vez en la historia, en 72 años que tengo de vida, veo que no estamos a la cola del mundo, tampoco estamos liderando nada. Creo que ante la muy errónea conducción económica, financiera y social, de países que han dado el ejemplo en los últimos 60 ó 70 años de un estado de bienestar importantísimo, que hayan caído en esta trampa me parece algo realmente insólito, imperdonable".

-¿Y cómo ve a la Argentina dentro de esta coyuntura?

-Respecto a eso, la veo un poco mejor, lo que no quiere decir que uno crea en soluciones mágicas ni nada por el estilo. Siempre, cuando hay una buena situación o lo que parece una buena situación, por debajo, la parte subterránea, está ocultando otro tipo de cosas. Así como en esa burbuja maravillosa en la que todo el mundo era rico, todo el mundo era divino, todo el mundo era genial, todo el mundo estaba fenomenal en Europa, había una cosa subyacente que evidentemente explotó, a nosotros nos está pasando exactamente lo mismo. Uno nunca sabe qué nos puede pasar.

-La superficie es buena entonces.

-Lo que se ve no es tan malo como en otras épocas ha ocurrido en la República Argentina. No quiere decir que estemos en la panacea, ni en Disneylandia, ni nada. En nuestros países siempre tenemos que hacer un término medio, ni es tan bueno como lo pinta el gobierno, ni tan malo como lo pinta la oposición. En Argentina, la oposición acaba de tener un revés muy duro en las elecciones y no ha dado un buen ejemplo, no ha dado buenas propuestas. Y la gente optó, no sé si por lo mejor, pero por lo menos malo seguro.

-¿Pinti también optó por lo menos malo?

-Sí, claro. Es que no tenés otra. Bah, yo no tengo otra, porque si tuviera la verdad diría dónde se compra así va todo el mundo y la compra también, y estaríamos todos felices. Yo no compré en ningún lado la verdad y tengo una inseguridad total y absoluta, pero de todas maneras lo que había para ofrecer no me daba la menor garantía de nada. La opción era no ir a votar, que a los 72 años lo puedo hacer, o votar en blanco, lo cual es una estupidez. Entonces voté lo menos malo que encontré de acuerdo a todas las ofertas de la oposición. El que me convencía un poco más era Binner, pero no creí que tuviera -y a lo mejor le pasó a mucha gente- la suficiente proyección y aparato nacional para que después no lo hackeen. Cuando tenés más experiencia y más años, analizás eso: si puede ser buen candidato y si tiene gobernabilidad.

DESENCANTADO. En esa capacidad que tiene Pinti para atar temas que parecen distantes unos de otros o, al menos, que por lo general no entrarían dentro de una misma charla, el cómico analiza la realidad inglesa en paralelo con la película que se hizo de Margaret Thatcher, protagonizada por Meryl Streep (La Dama de Hierro).

"Se batió el pelo, divina, genial. Por supuesto, va a ser una versión absolutamente light, mostrando que era una mujer que estaba segura de sus convicciones. Hitler también lo estaba. Yo escuché a la adorada Meryl diciendo `nuestro acercamiento no es político`. Entonces, ¿para qué carajo hacen la vida de la Thatcher, que no ha hecho otra cosa más que política en su vida? `Es un acercamiento humano`, alegan. Me importa una mierda el acercamiento humano de la Thatcher, no me resulta ni glamorosa ni nada. Esa señora se cargó el sistema social más importante y progresista de todo el mundo", rezonga con un estilo muy "Pinti".

-Acaba de llegar de Europa, ¿qué conclusiones saca?

-Todo este horror es por aplicar esta técnica espantosa del neoliberalismo que ahora está sucumbiendo. De la misma manera que todo el mundo movió la cola contento cuando el Muro de Berlín se cayó, por el fin de las ideologías, fin de esto, fin de lo otro, ¿por qué no festejan el fin de este neoliberalismo horrible que se ha llevado atrás a Grecia, Irlanda, Inglaterra, Italia, Francia, España? Solamente liderado por una Alemania que sigue aferrada a chuparle la sangre a todo el resto. La gente piensa que Rajoy los va a salvar, que Monti los va a salvar. Donde había derecha ahora hay izquierda, donde había izquierda ahora hay derecha. Veo a la gente tan confusa que finalmente, el estado de confusión permanente que tenemos los argentinos, con esta Cristina (Fernández) que a veces parece buena y a veces parece mala, se ve como un cuento de hadas o una tontería al lado de todo lo otro.

-Y a Uruguay, ¿cómo lo percibe?

-Creo que los problemas que tiene Uruguay son solucionables todos, porque no es un país tan complejo como la Argentina o Chile. El problema de los estudiantes en Chile, por ejemplo, no se suscitaría jamás ni en Argentina ni en Uruguay, porque tenemos una educación que puede fallar, pero el sistema está. Yo nunca me imaginé que la Universidad chilena, si no pagás no entrás, pensé que al menos una Universidad estatal había. Evidentemente, esas cosas a las que nosotros no les damos bola, las tenemos. Por ahí se utilizan mal o el sistema educativo puede estar en decadencia, pero la estructura está, tanto en Uruguay como en Argentina. De la misma manera, nuestra salud pública adolece de gravísimos problemas, pero el sistema está, no como en Estados Unidos que tienen que luchar porque 35 millones de norteamericanos no cuentan con asistencia médica. Es una de las luchas que a este pobre hombre, Barak Obama, no le han dejado hacer.

-Otra realidad a la que usted le pega mucho es el avance de las nuevas tecnologías, las redes sociales. ¿Eso va a estar en Pinti argentino?

-Sí, por supuesto, porque se ha convertido en algo bastante incontrolable. A mí me hackearon mi tarjeta de crédito. Es tan peligroso todo lo que está ocurriendo con esto, que no digo que sea malo y que haya que abolirlo, porque no se puede. Es como abolir la luz eléctrica o decir "no hay más teléfono y nos comunicamos por paloma mensajera". Directamente no hay legislación que te proteja, no hay más privacidad, no hay más nada. Cualquier pelotudo puede escribir en Twitter o Facebook que Pinti se murió ayer atropellado por una locomotora y hasta que lo desmentís la noticia circula. Estoy aterrado. Me di cuenta de que es algo fabuloso, maravilloso, increíble… pero no hay forma de prevenirse contra esta invasión horrible a tu privacidad, a tu tarjeta, a tus ideas, a lo que sea. No sé en qué va a terminar.

MUCHO CINE. 2011 fue un año en el que Pinti le dedicó mucho tiempo al cine, ya sea como actor de Cruzadas, la película de Diego Rafecas, como conductor de dos ciclos en la señal de cable TN: Pinti en el cine y Luz, cámara, Pinti.

"Fueron programas fantásticos, una muy buena experiencia. Veintiséis programas, trece y trece, que eran un estudio de la historia del cine argentino dividido por géneros. Cada programa abordaba un género o una particularidad, con pedacitos de películas que ejemplificaban. Además, en cada programa había un invitado que tenía que ver con el tema. Tuve el honor de tener como invitados a Mirtha Legrand, Cecilia Roth, Federico Luppi, Antonio Gasalla, Ricardo Darín, Pablo Echarri, Olga Zubarri, Elena Lucena, Jorge Luz... tanta gente importantísima de cada tipo de espectáculo, de todas las generaciones. Fue un placer, veintiséis programas maravillosos", destaca.

No tan bien le fue con Cruzadas, una comedia duramente calificada por la crítica en la que Pinti encarnaba a un magnate de los medios de comunicación con dos hijas, una legítima (Moria Casán) y heredera de su imperio, y la otra (Nacha Guevara) fruto de un amor casual y reina de la bailanta. "Recibí las peores críticas de mi vida. Tuvo unas críticas horrorosas, creo que está considerada como una de las peores películas que se estrenaron en 2011, no solamente de Argentina sino del cine internacional. Yo no estoy para nada de acuerdo. Acepté el proyecto porque me pareció muy divertido. Me fascinó trabajar con Moria y Nacha, dos figuras importantísimas que además conozco desde hace muchísimo tiempo. El proceso del rodaje fue fiesta, alegría, camaradería, actores extraordinarios. Fue un proceso absolutamente gozoso, con un equipo técnico maravilloso, con Diego Rafecas que nos dirigió con mucho cariño, con mucho respeto y con mucho acercamiento.

-¿La recomendaría?

-No, porque no le gusta a nadie. No es que crea que es una obra maestra incomprendida. Me pareció que no era una película lograda, pero tampoco era un bodrio ni una aberración, ni ninguna de esas cosas que dijeron. No recomendaría que pagaras el cine para verla, ahora si te llevo un DVD o la pasan un día por la tele, dale un poco de bola. Siempre pasa que en el año se eligen una o dos películas para hacerlas mierda, con razón, no es que no se lo merezcan. Pero siempre hay una con la que se ensañan más. Además, hablaban de la grosería insoportable y la verdad que, después de ver esas comedias de baño norteamericana donde vomitan, cagan, eructan… que a mí me da revoltijo de estómago, en Cruzadas no hay nada de todo eso. Me parece que hubo un poquito de exageración. Comprendo que no les haya gustado, pero me parece que era mucho.

Lo pasado, pisado y Pinti sigue adelante: ya tiene armada su agenda 2012. "Voy a presentar Pinti argentino durante enero. De febrero a marzo repongo El burgués gentilhombre, de Moliére, que con mucho éxito hice de julio a octubre en el Teatro San Martín. En marzo y abril ensayo Lo que vio el mayordomo, una obra inglesa de Joe Orton, con Luis Luque y Alejandra Flechner, dirigidos por Carlos Rivas. Para fin de año y 2013, voy a hacer un nuevo show mío con elenco. Sigo con las columnas del diario La Nación y con Magdalena Ruiz Guiñazú en Radio Continental, en las mañanas. Y me encantaría hacer otros trece programas sobre cine en TN, lo estamos viendo".

-¿En algún momento se sintió cansado?

-No. Se te cansan las piernas, pero ninguna otra cosa. Estar en actividad es lo mejor que te puede pasar.

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