La noche enchufados

Pastores, tarotistas, chats en pantalla y ciclos noctámbulos para acompañar el insomnio y la soledad. Un recorrido por la Televisión y la Radio desveladas |

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Por: Ximena Aleman

La noche se abre. La luna se trepa en el cielo despejado y Gustavo Adolfo Ferrari recorre con su bicicleta las calles de Sauce. Solo lo alumbra una linterna. El silencio se teje con el motor de un ómnibus que se aleja, con ecos de pisadas y gritos lejanos. Los sonidos solo aseguran que el tiempo pasa. Pero en vigilia es despacio. La madrugada se aviene a pasos lentos. Lo primero que se oyen son los tacos de Gran Hermano. Se oyen en una pantalla que Gustavo no mira.

Jorge Rial hace su magia en Canal 4 y las chicas del reality van y vienen por un pasillo largo, una pasarella donde exhiben sus piernas, su cabello, sus polleras. No se nota que desde hace semanas recorren los mismos pocos metros cuadrados. El cautiverio auto impuesto esboza una salud curiosa. Tal vez la celebridad. Pero la pantalla luminosa de Montecarlo se congela apenas el día despunta una hora.

Entonces la audiencia es el rebaño de algunos pastores que se cuelan por la ventana de Canal 10. Pocos años atrás la escenografía, era un fondo celeste con nubes, un fondo celestial. Ahora el set de televisión incluye un televisor plasma por donde se asoma Rocky. Rocky, que junto a Apolo y al pastor, invita a la Reunión de los Vencedores. Rocky que es un vencedor. "Usted también puede ser un vencedor. Puede dar vuelta la suerte para arriba." Suena raro. Tal vez es el acento.

Sobre las dos de la madrugada los mensajes a Dios tienen la misma frecuencia que los mensajes que en el 12 ocupan la pantalla de Telechat. El predicador en Canal 10 los hunde en una copa con agua para bendecirlos. En el 12 la pantalla los lanza a la audiencia en busca de respuesta: "Me gustan muchísimo las mujeres con peso." "Quiero una relación con una mujer mayor." "Hola, soy maxi, lindo, alto, estudiante. Busco mujer mayor profesional, empresaria, que me acompañe a bailar el sábado a la city."

La noche grita que en Uruguay muchos están solos y pocos lo quieren. A veces lo grita a través de la radio.

-¿Cómo estás Graciela?

-Tomándome un whisky y fumándome un cigarro.

-¿A qué se debe?

- A que estoy en casa sola. Por suerte ustedes me acompañan siempre.

Porque están solos hablan con la pantalla, con Dios o con el futuro.

- Yo veo que están separados. Pero él vuelve a vos. Yo te veo bien de amores. Veo que te casás.

Mundos Paralelos. A la hora en que los zombies abandonan el cementerio, los vampiros se levantan de sus ataúdes y el hombre lobo desgarra su camisa, los tarotistas atienden las llamadas de los ansiosos que no pueden esperar a que el futuro ocurra o de los precavidos que prefieren esperarlo preparados.

Entre transmisiones del Carnaval, informativos, música y programas grabados conviven los enviados del Señor y Exú Oxala. Paes, cartas y limpiezas. Satanás y Dios. Sacramentos y trampas diabólicas, todos se asoman por un parlante diminuto.

"Lo primero es la parte mental y la parte de la cabeza. Sería muy bueno que le pidas a San Jorge armonía, paz y tranquilidad, eso te va a hacer bien. Yo te veo a vos a mil, en quinta. Tenés que bajar un cambio. Veo que tenés indicios de progresar, pero es tanta la angustia ¿Olga vos no te acercaste por acá?" "Insisten en que el impuesto de primaria se pague en todo el país, eso es una consigna. No limitamos el planteo a lo impositivo, planteamos medidas que impactan en la clase baja". "Vamos a compartir una técnica de liberaciones emocional para que las oyentes que estén atravesando una etapa de desánimo puedan experimentar un cambio por ahora, más allá de las razones de su abatimiento."

En la noche, el dial es una puerta donde convergen mundos paralelos.

Los fieles. Gustavo Adolfo Ferrari es uno de los oyentes más célebres y activos de la radio. Su madre lo bautizó con ese nombre en honor a Becquer y sin querer también salió poeta. Sus rimas no las publica pero las recita en la radio cuando participa. Y desde hace 25 años Gustavo, sereno en Sauce, tiene la rutina de participar.

Está acostumbrado a las voces de la noche que con su profundidad parecen rescatar del tiempo una sabiduría perdida. "Lo que en las mañanas de nuestra vida fue mucho, en el atardecer es poco, lo que fue riqueza es pobreza." "La persona desanimada sonríe pero no ríe, solloza pero no llora, eyacula pero no orgasma."

Gustavo prefiere hablar de amor y hacer personajes cómicos. Así, en el horario de Alejandro Dolina (Radio El Espectador, 00:00-02:00), apuesta al humor pero desde un teléfono tarjetero.

Con sus llamadas se hizo un puesto en el programa de Luis Carlos Cotelo, (Noticias con alma, AM Libre) donde puede hablar cada tres días, en Aldea Nocturna (Radio Imparcial) o en Francamente (Radio Nacional), el programa de Rubén Sánchez. También participa en El tren de la noche (Monte Carlo) y con Gustavo en le madrugada (Radio Rural). En definitiva, participa de todos.

Al principio lo hacía desde la radio que le prestaban taxistas amigos. Ahora lo hace o desde la cabina de los teléfonos públicos.

Habla rápido para que no se le acabe la tarjeta, pero a veces cambia el estilo y se vuelve misterioso. Sea como sea, la radio es un hábito que lo mantiene vivo. Le gusta ser un personaje, con seguidores incluidos.

Integra una feligresía de oyentes que todos los días se encuentra, casi en tinieblas, por insomnio, trabajo o placer, para compartir la noche juntos.

Cuando el sol despunta en El Sauce y los informativos matinales inauguran una nueva jornada, estos feligreses concluyen el rito. Pasarán algunas horas antes de que la noche los encuentre dando vueltas en el dial para navegar nuevamente por esos mundos paralelos en el éter.

Gustavo de los santos en radio rural

Tengo 57 años. Trabajé toda mi vida de 0 a 5, toda mi vida cinco horas. Ahora hago tres horas y es la dosis perfecta. Ni más ni menos. Cuando quiero acordar miro el reloj y son las tres.

Cada madrugada es una nueva aventura radial. Todos los programas son diferentes. La gente participa, llama, va un tema musical. Como yo apoyo a los artistas nacionales, muchos me componen temas que yo paso. La payadora Mariana Acevedo me compuso una canción muy linda junto con Julio Cordeli, una de las mejores guitarras del Uruguay, Ramón Rivadavia me compuso un tango que se llama Gustavo, en la madrugada y Ricardo Fernando Vázquez me compuso una polka. Para mí es un deleite. A esta altura de mi vida voy a divertirme y a pasarlo bien. La gente me va nutriendo de cosas muy lindas.

Me llama la atención la gente que está en el medio del campo, que esta ordeñando y escucha la radio y me manda un mensaje de texto. Es fascinante. Lo que tiene Radio Rural es que es un radio que abarca todo el territorio nacional. Es de las radios más potentes. Con Gustavo en la madrugada llego a Vichadero en Rivera. Además me llaman de Tandil, de Santiago del Estero, de Mar del Plata. Desde la Patagonia me llegan mensajes de texto. Hace siete meses que estoy en esta radio y estoy fascinado por la audiencia. Las estaciones de servicio, los hospitales, los taximetristas, la gente que está permanentemente con la radio y es su compañía. En la televisión la programación no es muy seductora, en general son cosas del otro lado del charco. Esto es auténticamente uruguayo, es un programa nacional. Además acompaña a tanta gente ¡La obra social que se hace!

Fui el conductor que más duró en El tren de la noche, estuve 20 años. Hasta que la radio quiso cambiar la programación y me quedé sin trabajo. Un 28 de diciembre, con el pan dulce y le budín del 25 en la garganta. Estuve en Sport de 2 a 6 de la mañana y después en Sarandí con Gustavo en la madrugada. Y Gabriel Ribolla, el gerente de Primérica y Vínculos, me llamó y me preguntó si estaba sin trabajo. Me ofreció un programa, yo le propuse Radio Rural y así empezamos. Soy de los conductores más antiguos en la madrugada. La madrugada y la magia de la radio son la ecuación perfecta.

Todo empezó cuando Los Iracundos compraron una radio en Paysandú. Le pusieron La Felicidad, por una canción de ellos que en ese momento sonaba mucho. Yo jugaba a la radio cuando era chico, pero nada más. Hasta que un día una compañera del preparatorio me dijo que en la radio precisaban un locutor. Entonces fui y me enamoré. Leí un texto y como tenía buena dicción al otro día empecé a trabajar. Eso fue hace 38 años. Sigue siendo mi pasión. La radio tiene una magia muy especial. Uno imagina a través de las voces el rostro. Yo recuerdo los radio teatros, los efectos sonoros…Vivo en Parque del Plata, hago 100 kilómetros por día, y cuando se enciende la luz roja del estudio: es magia.

Daniel Bianchi y Aldea Nocturna en IMparcial

Comencé por el año 70, en el interior, en un programa de la Asociación de Estudiantes del liceo. Tendría 16 o 17 años y a partir de ahí seguí trabajando siempre, primero en Fray Bentos y en Mercedes, después en Montevideo. Trabajé también en el Canal 4, en el 5 y en el 10, en medios escritos del interior y en alguna agencia internacional. En la noche, antes de Aldea nocturna por Radio Imparcial trabajé en El tren de la noche, pero fue por el año 84.

Yo creo que la noche es el horario en que la gente presta más atención a la radio o la escucha como si fuese la voz de una persona que acompaña. En la noche uno elige prender la radio e interactuar con ella como si fuera un invitado y me parece que eso genera una magia. La radio tiene un capacidad de generar climas que no la tienen otros medios, tiene la imaginación y eso es muy sugerente. Con el aditamento del silencio, que me parece muy rico para establecer el vínculo persona a persona, siento que le estoy hablando a seres con nombre y apellido, de carne y hueso, con rostro; es más un tú a tú. Aquí depositan el oído personas que están escuchando. Uno tiene un ida y vuelta mucho más intenso. Es que además en la noche se generan temas más rotundos, que tocan más la fibra humana, la interioridad de las personas, y el feedback es más intenso. Cuando conducís un programa así te involucrás: hay cosas tuyas, que forman parte de tu interioridad, que salen a la luz.

La intención fue hacerlo de madrugada. Fue una elección, a sabiendas de que es difícil la venta comercial porque hay un concepto equivocado que es que de madrugada la gente no escucha. Y no te imaginás lo variado que es. Es muy rico, mucho menos segmentado que en otros horarios. El denominador común es el insomnio o las ganas de que alguien te hable. Y eso no tiene edad. Una de las formas de abarcar todo es hablar de cuestiones que tengan que ver con la interioridad de las personas. Hay otros temas que no tienen que ver con los valores, son temas de sociedad, como la inseguridad pública, la depresión o la violencia doméstica que de una forma u otra, si se hablan con seriedad, a cualquiera le puede tocar.

Ganamos con respecto a las propuestas grabadas porque el encanto es la frescura de la comunicación, saber que del otro lado hay no una máquina sino una persona que está viviendo, improvisando a la misma hora que tú estás escuchando. Después, es solo esperar que lleguen en el dial.

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