Por: Luis Ventura
La circunstancia y el tiempo le dio sentido a la nueva corona lograda por Fabio "La Mole" Moli. En este caso no fue en el ring, sino en la pantalla de un ciclo exitoso como el ShowMatch de Marcelo Tinelli. Si nos retrotraemos al principio del concurso de baile, lo cierto es que pocos eran los que arriesgaban una ficha por el boxeador. Pero sin embargo, al cabo de 9 meses de competición, este grandulón cordobés terminó siendo un firme finalista con holgado traje de favorito que lo subieron al trono de campeón.
Porque al final del camino, ganó claramente la tortuga en la carrera de las liebres y los galgos. Porque con la consagración de Moli se impuso el campeón de la gente. El personaje popular que habla y siente como el pueblo. Sin caretas ni cosmética televisiva. Por eso, en su boca no pesaba el término "culiao". Porque no lo utilizaba como daga ni estilete, era un giro costumbrista e inofensivo, para rematar alguna frase que podía ir de la tragedia a la comedia.
Y en esa mutación que "La Mole" fue proyectando a lo largo de 9 meses de bailes y coreografías que parecían tan lejanas de su verdadero mundo, el campeón argentino de los pesos pesados fue forjando su verdadero destino. De aquel gigante marginado por los placeres, apretado desde los rigores sociales, se entró a pulir el elegido del público. Aunque los jurados lo despedazaran en sus devoluciones. Aunque los puntajes no le dieran aire para zafar de alguna nominación y mucho menos alguna sentencia, "La Mole" fue y fue. Estiró el límite de sus posibilidades todo el tiempo.
"La Mole" fue aceptando uno a uno los desafíos. Desde viajar todas las semanas a Buenos Aires, y varias veces en su cachilo rutero, con frío y con calor, con lluvia y con sol, con ganas y sin ellas, él sabía que el objetivo estaba planteado y también que nada lo detendría hasta esa gran final con Paula Chaves. Una modelo hermosa, fina, humilde, popular, con buena historia, con perfiles totalmente queribles, y una figurita especial para el marketing y el aparato publicitario.
Pero el candidato era "La Mole" que jamás dejó de demoler y triturar a sus rivales a la hora de la compulsa telefónica. Y esa de final de "La bella y la bestia" tuvo una definición llamativamente ajustada. Hay quienes dicen incluso que habrían mejorado un poco el porcentaje de Paula para que la luz entre los dos meritorios contendientes fuera apenas un pelito milimétrico de diferencia. ¡Y así fue! Para el regocijo de todos.
Una vez más, los puños demoledores de Fabio Moli se elevaron al cielo como señal de victoria y ahí mismo apareció la bendición de un Tinelli, gran gurú de la televisión, para enaltecer al campeón, para no olvidar la performance de la contrincante, pero también para entregar en una gran retrospectiva lo que dejó un año intenso de programa, donde quedó demostrada la inversión y la creatividad de una producción que apostó y fuerte a tener un gran año.
"La Mole" desde su condición de antihéroe total, riéndose de sí y de todo lo que se le cruzara, llegó a ser una vez más campeón. Ya no de los puños ni de los golpes, este año fue campeón del ring pero también de la pantalla. Paula Chaves demostró que está para más y su belleza será, seguramente, la elegida del 2011 por popularidad. Mientras que Tinelli, y una vez más, se quedó con la mejor temporada de todas las que le tocó surcar en estos 21 años de ShowMatch. Un final soñado y a toda orquesta. La bestia esta vez noqueó a la bella. Chau, hasta el próximo Sábado… Show