|
||||||||
La crónica policial que transformó su carrera.
Por: Mariángel Solomita
No es que esté en juego exactamente tu talento, el cine juega realmente con el físico, la mirada, la cara; lo que cada uno da". En 1993 Margarita Musto estaba enferma. Su hija era chica, y los médicos no acertaban al diagnóstico. Cuando recibió el aviso del casting para una película uruguaya se levantó de la cama. Estaba pálida y flaca. "Creo que todo colaboró mucho".
Le pidieron que simulara que entraba a un lugar, y que por primera vez robaba. "Opté por hacerlo de la forma que yo haría si robo por primera vez, con timidez, con vergüenza, bueno, fue una resolución que le gustó mucho a Beatriz (Flores Silva), se reía como loca durante el casting."
La historia casi verdadera de Pepita la pistolera es la primera realización de Flores Silva en el país. La directora fue invitada por la casa productora CEMA para desarrollar un proyecto cinematográfico.
"No sabía nada de cómo trabajar ante cámara. Me daba curiosidad."
-¿Temor?
-Bueno sí, eso fue después, durante el proceso de la película. Yo me acuerdo que un día escuché a Virginia Martínez (productora) hablar con Beatriz, le decía `hay que contener a la actriz`, se ve que yo estaba desquiciada. Realmente estaba angustiada, el problema era que no sabés bien qué estás dando. Después aprendí que hay que confiar en el director, sacarte vos el problema de la cabeza y largarte a jugar la escena.
-¿Llegaste fácil al personaje?
-Sí, eran más mis miedos internos que la dificultad para encontrarlo. Creo que a partir del casting se encontró un centro en la personalidad de ella, esa personalidad tímida, achicada, que tiene un grado de inconsciencia con respecto a lo que está haciendo pero jamás es agresiva ni busca dañar, al contrario, tiene una humanidad muy grande. Para mí es un personaje muy frágil, sus motivos son muy tiernos, creo que en la forma de hacer el robo se encontró en el casting mismo, esa cosa balbuceada.
La periodista María Urruzola entrevistó varias veces a la verdadera Pepita en la cárcel. A manos de Margarita llegó un documento que detallaba su historia de vida.
"La conocí luego de filmar. Salí corriendo y muy nerviosa como si fuera a una cita. Yo creo que es diferente a lo que me había creado, pero sí estaba, y que creo que estaba en su historia personal, que da un comportamiento como el que ella tuvo, cuando contaba lo que había hecho hacía un gesto de inocencia. No daba muestras de dramatizar en absoluto las consecuencias de lo que había hecho, todo un personaje ella.
-Pocos actores locales han dado vida a un personaje real en cine...
-En ese momento era una historia muy reciente y que tenía mucho que ver con el contexto que se estaba viviendo en el país. Era súper contestatario: una mujer tomando la plata. Cuando se estrenó había algo que nos tocaba a todos muy de cerca. Hoy la historia sería completamente distinta.
-¿Le dijiste que no a alguna película?
-Sí. En esto creo que he podido mantenerme bastante: hacer lo que quiero. Una vez me llamó un uruguayo para una película porno, y era muy raro, y a más de una nos llamó, hará 22 años. No sé si alguna vez las hizo, era un tipo muy agradable ¡No lo soñé!
-¿Te modificó como actriz Pepita?
-Beatriz venía con mucho estudio sobre el abordaje en la dirección de actores, relacionado al método ruso, que desconocíamos porque no te daban estas herramientas en ese momento en la EMAD. Luego de grabar empecé a dar clases impulsada por Beatriz. Comencé una búsqueda de la verdad que no tiene nada que ver con el realismo ni con el naturalismo, es mucho más complejo, o simple.
La dificultad del actor es que él es su instrumento. Soy yo, que además no me veo. Hay que tener una gran confianza en sí mismo, que uno la tiene que ir adquiriendo, porque es una condición básica para atreverse a salir. Dar esas clases fue como formarme a mí misma. Veía los problemas en otros y en mí. Empecé a entender cuándo un texto es bueno o es malo, sobre todo empecé a profundizar más y a entregarme más en la profesión; y fue Pepita.








