Estética, salud y famosos

Bethel Spa es el lugar elegido por muchas personalidades para cuidar su imagen y siilueta. Lourdes Rapalín, su directora, cuenta los secretos.

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Es el spa de los famosos. Victoria Rodríguez, Mónica Wellington, Julia Bocca, Claudia, Alejandro Balbi y María García; los argentinos Marcelo De Bellis y Patricio Giménez; la venezolana Catherine Fulop y varios más han elegido Bethel Spa (en sus distintos centros) para cuidar su estética y salud a través de tratamientos reductores, contra la celulitis o afecciones de piel o contra el estrés.

La mujer detrás de los tratamientos se llama Lourdes Rapalín, directora de la marca junto a su esposo Álvaro Padín. Abrieron en 2004 y desde entonces han tenido un crecimiento sostenido: cuatro casas en Montevideo, dos en Punta del Este y asesorías para centros del exterior. Es más: Rapalín acaba de ser contratada por el Hotel Ritz de Francia para capacitar al personal del spa parisino.

Sábado Show dialogó con Rapalín sobre cómo abordar la estética en tiempos de estrés, y en especial para los famosos.

-¿Qué significa Bethel?

-Es un nombre bíblico, está en el Génesis y quiere decir Casa de Dios o Puertas del Cielo. El nombre lo eligimos hace muchos años antes de que existiera Spa. Tanto Álvaro como yo sabíamos que si algún día poníamos un negocio, íbamos a ponerle Bethel. Se fueron dando las cosas, un día se presentó la oportunidad de este negocio. Yo ya me dedicaba a la estética, pero no de lleno. Era gerente de una empresa gastronómica, pero me dedicaba como hobbie. Era una consumidora masiva, me traté, estudié en Buenos Aires. Y cuando se presentó la oportunidad de comprar una llave de un negocio, fuimos a ver la casa con mi hijo que tenía 3 años en ese entonces. La de Bethel era la historia que más le gustaba de la Biblia porque es la historia de Jacob que cuenta que por una escalera los ángeles subían y bajaban del cielo. Cuando llegamos a la casa, el vio que había una escalera que no terminaba en ninguna parte. "Mamá, me trajiste a Bethel", me dijo. Ese fue el primer local: el de Malvín. Lo abrimos el 2 de enero del año 2004.

-¿Cómo evalúan el crecimiento desde entonces?

-Hemos tenido un crecimiento grande. Creo que la mayor parte se dio en 2009 cuando trajimos a Zaira Nara y abrimos el local de Carrasco. A partir de ahí, hicimos el desprendimiento. Trabajamos muy fuerte desde 2004 a 2009 para tener buenos cimientos para satisfacer toda la demanda.

-¿Cómo definirías la marca?

-Realmente diferente. Cuando yo iba a un spa y cuando sigo yendo porque viajo y recorro distintos países, no se piensa que es un servicio para unos pocos privilegiados. Y no. Nosotros somos un spa urbano, donde hoy día no necesitas mucho dinero para ir y tomarte una semana de relax. Ahí empecé a combinar el relax con el cuidado estético personal. Una mezcla de todo. Conozco muchos lugares, de la competencia y del mundo y traté de copiar lo bueno y obviar lo malo. Ofrecemos la mezcla de todo, más el toque personal, de la calidez humana.

-Han abierto varios locales desde 2004...

-A veces me preguntan por qué seguimos abriendo locales cuando nadie se quiere complicar con empleados y demás. Mi primera respuesta es que es un rubro que me encanta y siento que servimos a los demás, que somos útiles a Dios. Conozco mucho el rubro, además. Sé por lo que pasa una mujer cuando está con sobrepeso, cuando está estresada y qué es lo que necesita. Yo pesaba 29 kilos más que ahora hace varios años, cuando empecé a meterme en la estética. Fui a muchos lados y estudié. Cuando estuviste de ese lado, es más fácil entender al otro.

-¿Cómo es la rutina?, ¿qué ocurre una vez que llega una persona?

-La persona llega con una inquietud: o un rollito para bajar, algo para modelar o un problema de piel. Tenemos una entrevista, hacemos un diagnóstico y determinamos cuál es el verdadero objetivo de esa persona, cual es la raíz e indicamos un tratamiento con aparatología, con especialistas. A veces nos damos cuenta de que el sobrepeso es causa de estrés por lo que primero tenemos que tratar eso. En los 8 años de Bethel y entre los 500 tratamientos activos que tenemos, no hay uno igual. Todos son distintos y yo tengo la precaución de seguirlos todos y marcar las agendas.

-¿Cuál es la próxima meta?

-Hace dos meses inauguramos el Spa de hombres en Malvín. El año pasado abrimos la escuela de modelos y tuvimos 100 alumnas el primer año y ahora vamos por la misma cifra. Este año sacamos dos marcas nuevas: Bella Skin, depilación definitiva pulsada. Y el otro es Sunless que es el autobronceador. Y nos estamos preparando para fines de setiembre hacer el lanzamiento top de este año… ya lo conocerán. Trabajamos mucho técnicas contra el dolor, rehabilitaciones. Tenemos una especialista Osteópata, que es una especialidad que combina tratamientos integrales, desde lo terapéutico a lo estético.

-Bethel ha sido elegido por varias personalidades, ¿ellos son más exigentes?

-Creo que las tenemos a todas, y muchas de Argentina, que vienen a atenderse con nosotros. Es cierto. Es un plus de exigencia para nosotros porque son personas que están expuestas y no podemos cometer errores. Pero por suerte nos va muy bien. Cuando un día Julio Bocca nos dijo que estar a Bethel era como estar en casa, sentí una gran satisfacción. Un gran privilegio.

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