Por: Mariángel Solomita
Pascal Wyrobnik llegó a Montevideo en un barco.Recorrió América Latina en el Cargo 92, que a modo de celebración de los 500 años del descubrimiento del continente, trajo para estos lados una encomienda de cultura francesa. Además de Mano Negra llegó la compañía de Philippe Découflé. Wyrobnik hasta los 20 años había sido mecánico ternero. Se encontró trabajando en el medio artístico construyendo un vestuario y una escenografía a base de maquinaria por encargo de Découflé. "No creo en el azar, creo que todo lo que pasa en la vida es porque estás atento, dispuesto a que pase. Fueron encuentros los que me llevaron al circo. Descubrí que tenía otra opción que terminar en una fábrica. No soy idílico, algo de suerte hay que tener".
Tenía 24 años cuando cambió de vida. Después vino a Uruguay, se enamoró y creó la compañía Moxhelis, "eran los pre-inicios de lo que estamos haciendo hoy con Clowns sin fronteras: hacer espectáculos gratis, callejeros, en la capital y en el interior. Salir del teatro donde la gente no podía entrar, y regalar eso". Esta organización se fundó en Francia en 1994. En esa época, Wyrobnik ya estaba radicado en Uruguay. Fue en 2002, en plena crisis, que viajó con su familia a Francia para establecerse por un tiempo más largo del habitual. Allí propuso que la iniciativa se realizara aquí, donde la realidad económica clasificaba al país como destino apropiado: niños en situaciones críticas.
-¿Cuál es tu motivación para participar de la organización?
-Mi egoísmo. Trato de hacer sólo lo que me gusta y eso lo quiero compartir, quiero regalarlo. Para que la gente pueda disfrutar del espectáculo, primero tengo que hacerlo por mí. Es el bienestar del equipo de trabajo el que queremos regalar a través del espectáculo. Es también compartir una especie de manera de pensar y de vivir.
Tiene 48 años, reside entre Uruguay y Francia. Es el director artístico de Clowns sin fronteras en nuestro país. Fue el primer lugar en dónde los artistas franceses trabajaron en conjunto con artistas locales, acción que luego se incorporó al funcionamiento habitual de la organización. Fue además la primera sede establecida, y la que antes entendió que debía independizarse del financiamiento francés. El debut fue en 2005, financiada por la institución. En 2006, a falta de dinero europeo, no hubo expedición. Entonces Wyrobnik consiguió convertir al teatro Solís en una especie de co-productor. Cada año desde 2007 se prepara un espectáculo, con lo recaudado se emprende la expedición. Expedición, no gira, porque no hay hoteles ni restaurantes: se acampa, se prenden fogatas, se convive con los habitantes del lugar. Piden un lugar para acampar y una comida diaria. "Hay un pensamiento de que la plata es algo un poco sucio. No, es el trueque de ahora. Se va, viene, se comparte, como las naranjas. Nosotros vemos la plata de la misma manera para este proyecto." Ninguno de los artistas cobra. "Es un intercambio, vamos a darles pero recibimos un montón. Nos coloca de vuelta con la humanidad. Vamos a compartir un pedazo de la vida, y ya está".
-Trabajás de provocar la risa: ¿lo ves como una prevención o un tratamiento?
-Nos dimos cuenta de que cuando usamos la risa en un espectáculo, detrás de cada chiste, hay un mensaje, nunca es gratuito. Lo que queremos es que si el niño no logra captarlo en el espectáculo, dejarle la posibilidad de soñar, de que lo descubra dos, tres días después. O no. Tratamos de trabajar con el instinto, que siempre haya algo, no es sólo tirarse la crema en la cara.
La creación es colectiva. Cada expedición invita a artistas a sumarse (Facebook: csfuruguay) y en la etapa inicial todos participan con sus ideas. Wyrobnik marca la línea, y decide. "No creo en el colectivismo 100%, si no no podríamos preparar un espectáculo en 5 días".
-¿Tanta urgencia te permite colmar tus aspiraciones artísticas?
-Normalmente nos quedamos con frustración. Pero lo que te da eso es la posibilidad de entrar directo a la esencia y cortar con los egos. Vemos qué funciona y qué nos gusta. No hay tiempo para intelectualizar el porqué y cómo. La explicación viene después: la sacás del instinto. El poco tiempo no interfiere con la calidad.
Estas experiencias funcionan como laboratorios para el espectáculo que luego se realiza en el Solís. El elenco varía. Han participado artistas como Bosquimanos Koryak, Max Capote, El club de Tobi, Luciano Supervielle, Andrea Arobba, Martín Morón. "Vamos a rescatar muchas cosas que hicimos en el interior y replantearlo con la cabeza del Solís. No queremos que sea un acto de beneficencia. Queremos lograr un espectáculo que piense en todos los detalles.Trabajamos de la misma manera, de forma instintiva, no hay una temática. Tenemos mucho interés a nivel de imagen, queremos que veas una cantidad de imágenes que según tus afinidades, percepción y tu historia de vida, transformes. Es como el punto de partida de un sueño que va a venir."
No hay discurso político ni filosófico. Ni pretende transformar la acción en una medida de marketing. "Creo que algo que está pasando con la cultura acá es que todo se convierte en una feria de marcas. Nos parece que es tiempo de decir, `bueno, suavicemos un poco el lado mercantil`. Si las empresas quieren participar, que sea desde un lado distinto del sponsoreo, por ejemplo regalando entradas. Nosotros no nos vamos a detener. Si ganamos 2 mil dólares, la expedición será con ese dinero. Si ganamos 200 mil, será con ese."
Las localidades a visitar se eligen en parte al azar -"repito: no creo en él"-. El primer circuito incluyó San José, Paysandú y el barrio Las Láminas en Bella Unión. "La primera vez que fuimos a un barrio que se llama Las Piedras, en Bella Unión, hubo una afección violenta de los niños, cuando nos íbamos nos tiraron piedras al ómnibus, no creían que íbamos a volver". La idea es hacer un seguimiento y volver a esos lugares. Este año se agregaron Minas, Treinta y Tres, Rocha, Castillos. El año que viene se pretende realizar dos o tres expediciones. "Cuando volvemos es como un reencuentro. Eso es parte del sueldo del alma de lo que estamos haciendo. Hay una cosa que se genera ahí que va más allá de lo que estamos acostumbrados a hacer. Con nuestro egoísmo vamos a buscar este tipo de relación que es más para el alma que para el bolsillo, pero lo necesitamos."