El infinito y más allá

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"No hay muchos cuartetos de cuerdas que toquen en boliches llenos de gente borracha gritando", dice Fernando Rosa. Ellos son esa excepción. Dos violines, una viola, un cello y la inclinación por la música popular han hecho que El Club de Tobi (Mario Gulla, Fernando Rosa, Fernando Luzardo y Bruno Masci) pasara en 15 años de tocar en la peatonal Sarandí a tocar en el Teatro Solís. Allí se presentarán el 23 de noviembre con temas de su último disco Tobismo y algunas sorpresas.

-¿Cómo fue que se consolidó la idea de un cuarteto de cuerdas?

-Fernando: Se fue dando solo en la práctica. Nosotros empezamos con Mario en la prehistoria del Club de Tobi, allá por 1996. Tocábamos en la calle, la gente se iba juntando y fue llamando la atención. Después se dio naturalmente que empezamos a tocar en boliches.

-Bruno: No fue buscado, no hubo una idea previa. Claro, hay una cosa de afinidad de instrumentos. Hay cuartetos de cuerdas como hay quinteto de vientos o tríos eléctricos de rock and roll compuestos de batería, guitarra y bajo.

-Fernando: El cuarteto de cuerdas es un instrumento, son instrumentos del mismo tipo en distintos registros que permiten muchas posibilidades musicales. Tiene una tradición, es una formación que tiene muchas posibilidades. Son instrumentos muy similares que en la suma funcionan como un instrumento con un registro amplio. Antes cada uno tocaba lo que le parecía, los arreglos eran my libres, anárquicos. En un momento empezamos a arreglar con más coherencia de cuarteto, pensar más como un grupo.

-Bruno: Fue un proceso largo de años de laburo, fuimos encontrando formas, los roles que cumple cada uno dentro del cuarteto y ahora encontramos una forma donde hay un sonido que es Tobi, es un sonido nuestro que la gente reconoce.

-¿En qué radica ese sonido?

-Fernando: Tomamos muchas referencias que no son de la música clásica ni del cuarteto clásico, sino que son de la música popular.

-Bruno: Intentamos emular una guitarra o una banda de rock o un cantante. El violín tiene posibilidades de imitar bien la voz y la mayoría de las versiones que tocamos son canciones, rara vez música instrumental, que viene más por la parte de nuestras composiciones. Nosotros somos un grupo de música instrumental. Todos tocamos la guitarra o el piano, entonces también componemos desde ese lugar. Tenemos distintas maneras de trabajar para componer. A veces uno escribe arreglos específicos y a veces es un taller de arreglos. Esa metodología da buenos resultados para algunos temas, sobre todo los rockeros y a veces el proceso es más largo. Funcionamos como banda, distinto a otros cuartetos.

-Fernando: Los cuartetos de cuerda tocan música que está en un papel y se compuso siglos atrás. No hay discusión sobre el repertorio y se toca de una manera muy determinada. Muy pocos cuartetos toman el camino de componer su propio repertorio. Cuando nosotros empezamos no teníamos referencias, no había internet. Hoy sabemos que prácticamente en todos los países hay cuartetos de cuerdas y gente interesada en la búsqueda de fusionar ese instrumento que es el cuarteto de cuerdas con la tradición popular de su país. Muchos se han orientado hacia el rock y hay fenómenos comerciales como hacer tributos a determinadas bandas con cuartetos de cuerdas. Hay muchas posibilidades.

-¿Cómo llegaron a las cuerdas?

-Bruno: Cada uno por un camino distinto. Yo empecé por la guitarra, que es otra cuerda. El violoncelo siempre me gustó, siempre escuchaba los discos y en un momento se me ocurrió probar. Y quedé prendado.

-Fernando: Hay cosas que te marcan. Él estudió más la guitarra popular uruguaya y bossa nova, una guitarra que para mí es ajena. Yo tocaba guitarra de rock, otro lenguaje. Bruno cuando toca el celo tiene más influencia de esa guitarra que del celo clásico en el toque.

-Bruno: Y Fernando cuando toca el violín es más parecido a una viola eléctrica y a esa manera de sentir la música. Yo me pasé mucho tiempo sacando canciones de Jobim y Fernando pasó mucho tiempo sacando solos de temas de los Beatles. Entonces después agarrás otro instrumento y estudiás la parte formal y todo ese bagaje con el que venís lo volcás y lo que vas escuchando en el momento y lo que vas aprendiendo y te vas enriqueciendo de todo, más en general de la música que del instrumento en sí y del trabajo metódico y riguroso que tienen los instrumentistas clásicos.

-Fernando: Nosotros nos ubicamos dentro del terreno de la música popular, más allá de que le pidamos prestados los instrumentos a otra tradición. En una época había una barrera mucho más definida entre lo clásico y lo popular, en el medio hay un gran terreno en común en el cual nos sentimos más cómodos otros músicos, sobre todo los que nos dedicamos a la música instrumental y nos alejamos de lo pop o comercial.

-¿Qué aporta el cuarteto a canciones populares?

-Fernando: Me parece que lo que hace es llamar la atención sobre una música. La gente escucha una canción y escucha la letra. Me imagino que en el cerebro hay un block de notas, una página donde está la letra de la canción y nada más. Nosotros le decimos ¡mirá, escuchá! Logramos revalorizar la melodía, la armonía, el ritmo. Eso que es la música.

-Bruno: El cuarteto de cuerdas es un cambio de formato y sonoridad, hay como algo de llamar la atención. El desafío está en que eso no sea un efectismo, que haya un aporte sobre todo en las versiones que hacemos, no quedarnos haciendo una transcripción, una copia hiper fiel sino hacer nuestros aportes. Al ser un cuarteto de cuerdas la sonoridad cambia, pero con eso no alcanza.

-¿Qué piensan que los hizo populares?

- Bruno: Creo que es un poco que encontramos un nicho, una cosa que no existía. Y al principio fue la novedad y se fue instalando.Y tocar mucho y en escenarios distintos y diversos a donde otros cuartetos no llegan, en escenarios de rock o en festivales o con murgas. Con Contrafarsa estuvimos en el Teatro de Verano y había como cinco mil personas.

-Fernando: Era un público carnavalero que no necesariamente nos conocía, mucha gente nos conoció ahí por primera vez. Mucha gente nos conoció en un ámbito que no nos hubiera escuchado de otra forma. Una fan decía en Facebook que compraba nuestra entrada porque ya le habían regalado la de Ricardo Arjona.

-Bruno: Es un público amplio. Es un público muy ecléctico y diverso que es un poco como somos nosotros, que tocamos muchas músicas. Durante dos o tres años hicimos un ciclo de todos los domingos en un boliche que era bastante popular, El Capiloncho. Mucha gente nos vio ahí, y en escenarios grandes, chiquitos, en fiestas privadas. Hemos tocado en las cuevas más oscuras del rock y en los lugares más finolis. Hay una cosa desprejuiciada nuestra: la política siempre fue tocar en todos lados. Y si no hay rollo la idea es llevar nuestra música hasta el infinito y más allá.

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