El confesionario de Tinelli

Por: Luis Ventura

Pensar que aquel "confesionario" del padre de todos los reality que fue Gran Hermano, parecía algo tan ficticio como armado, y hasta era motivo de muchas bromas y chanzas. Hoy, en el nuevo confesionario de Marcelo Tinelli pasa de todo. Con el llanto quebrado de Aníbal Pachano asumiendo su verdadera relación con el SIDA, la televisión criolla alcanzó una nueva marca de nivel. Mejor o peor, impresionante o frívola, poderosamente fuerte o resbalosamente irreal. Porque hoy, la televisión se hace definitivamente por rating, dinero, por vanidades y por proyección comercial.

¡Todo vale! Y en esto quiero decir que ninguno es culpable o inocente solamente, ni tampoco verdugo o víctima unilateralmente. No, no… Todos saben de que se trata, aunque se hagan los distraídos y presionan, juegan, agreden, se defienden, facturan y siguen adelante sin saber a qué los dirige el reality que plantea Tinelli con su ShowMatch de la mutación.

Porque después de haber asistido a un lunes inaugural, con un estreno de programa en el que vimos un megashow televisivo con todas las emociones artísticas y humorísticas, nos encontramos con un feroz concurso de baile en el que lo que menos vale es, justamente, el baile y ni que hablar de los sueños...

¿Qué hace Tinelli? Abracadabra y disfraza una competencia coreográfica con figuras que saben muy bien de baile pero también lo llena de los caraduras de siempre. Esos que muestran que la nueva vedette del momento es, en realidad, un pedazo de carne bien puesta y siliconada, que no tiene la menor idea de la armonía de movimientos con música y mucho menos oído para escucharla. De artista, nada.

Entonces, ahí están Emilia Attias y Andrea Ghiddone demostrando lo que saben de baile pero también aparecieron "La Niña Loly", Victoria Vanucci y Amalia Granatta que no tienen la menor idea de lo que es componer una coreografía, más allá de todo lo que nos hicieron creer cuando las presentaron en el teatro.

Pero en esta temporada de Tinelli, lo que marcará el nudo por el que pasarán la mayoría de los contenidos será el jurado. Porque en ese pequeño estrado ocurrirán todas las cosas que jamás imaginamos pero que estarán.

Porque con la renovación del contrato a Graciela Alfano se recupera un viejo enfrentamiento con su ex amigo Aníbal Pachano. El mismo director teatral que supo confiarle en alguna de sus épocas depresivas, sus problemas de salud y parte de su historia personal, quizás sin imaginar lo que su amiga de otro momento le prepararía.

Pero también está Carmen Barbieri para defender a sus contratados revisteriles, y Reina Reech para repetir constantemente que a ella le angustia la guerra de colegas, que jamás atisbará a moverse un milímetro de su lugar en el formato… ¡Y hasta llegó el mediatizado Ricardo Fort! El rey del chocolate que en pocos meses se ha convertido en el rey del reality. Este es el jurado o mejor dicho, los cinco jinetes del escándalo.

Nosotros creíamos que habíamos visto y escuchado todo en la televisión argentina, hasta que Pachano, hostigado por Alfano, decidió publicitar que él defiende y lucha por y con el HIV… Pero no lo volcó circunstancialmente, ni se metió en la problemática del SIDA de casualidad. Esta historia fue programada y armada, aunque haya quienes digan e imaginen que no.

Graciela hacía años que sabía de la enfermedad de Aníbal, pero eligieron el programa de Tinelli, que los contrató a los dos, para decirlo frente a una cámara de la misma productora, lo que le permitió arrasar con todas las mediciones de rating.

La trama la fueron amasando y preparando en distintas emisiones de ShowMatch del año pasado. El propio Pachano siguió echando leña al fuego en su monólogo de Pour le galery donde hacía pedazos a su compañera de pantalla. Ésta quiso reconciliarse, aquel no y se ofendió, y el culebrón terminó en una guerra verbal que parecía concluida en el cachetazo que él le dio a ella, en medio de insultos irreproducibles.

Hasta radicaron denuncias policiales y penales juntos y enfrentados. Los dos pasearon por todos los programas para decirse y agraviarse de todas las maneras, hasta que Pachano en un programa satélite de Tinelli como es Este es el show habló de su lacerante enfermedad con pelos y señales.

En el programa menos esperado, el SIDA pasó a ser el tema excluyente y la historia de Pachano se ganó todas las tapas locales. En el fondo, después de todos los exabruptos, es hora de metamos al SIDA en el conocimiento de la gente, que en medio de tanto bochorno y miserias humanas, se haga verdadera docencia de esa enfermedad.

Pachano también se sentó en la glamorosa mesa de Mirtha Legrand, y horas más tarde apareció Reina Reech también jurado de Bailando y en un llanto sentido y desconsolado terminó de reconocer que su afamada madre, Ambar La Fox, también murió de SIDA, contraído en un consultorio odontológico.

Esto no terminó. Tinelli va a seguir todo el año, en el medio de sórdidas batallas. Frente al vuelo increíble que lograron sus primeros envíos, lo real es que hay nombres e historias que disfrazadas de ficciones, tratarán de hacer creer que todos sufren, se alegran, se destrozan y se reinventan para poder ser, y la verdad, a ninguno se le ocurrió bajarse porque eso es lo que pensaron y firmaron desde el principio. Chau, hasta el Sábado... Show.

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