El amor puede tardar pero siempre llega

Las nuevas imágenes del verano traerán en sus camiones y vagones repletos de novedades la consagración del amor entre una chica común, aunque muy bonita, y Eduardo Celasco. Un señor que siempre cultivó el perfil bajo, pero que la exposición y el marketing de una marca y una estrella como Susana Giménez le hizo imposible pasar desapercibido. El le dio a la diva sus dos nietos, a los que ama: Lucía y Manuel, porque él fue la pareja de Mercedes Salabayrrouse, "Mecha" para la popular. Hablamos de la hija de una número uno que puso a una chica que hoy es mujer en la situación de personaje famoso sin pretenderlo y en el foco de todas las miradas siempre y en el destino de todas las cámaras que busquen notas también.

Sólo el cariño y el respeto que despierta Susana Giménez hicieron posible que el amor entre Celasco y la apetitosa Victoria Rodríguez, una joven muy bonita que supo tener otras historias, otros romances con Andrés Calamaro o con Diego Torres en el medio de un escándalo, pudiera mantenerse en silencio, guardado, disimulado, escondido, ocultado durante un buen tiempo. Todo fue porque Susana no quería que si hija sufriera, porque ama a "Mecha" que es la prolongación de su vida en la tierra y también su socia y heredera inevitable.

Pero el amor siempre es más fuerte y finalmente Eduardo y la denominada "Vitto" finalmente lo impusieron porque era la realidad. Ellos se aman desde hace años y ni aquel violento bate de beisbol con el que Mercedes destrozó todos los vidrios del auto importado de su pareja, abollando también su lustrada chapa pudieron frenarlo. Apenas acotarlo. Ni aquella paliza callejera, con visos de reyerta en la que "Mecha" enfrentó a la ignota Rodríguez marplatense pudo frenarlo. Apenas disfrazarlo para que ellos siguieran encontrándose a escondidas de todas las distracciones.

Por eso, hoy cuando la hija de la diva encontró otra alegría amorosa, otro consuelo afectivo, Celasco y Rodríguez empiezan a mostrar todo lo que les pasaba y todo el mundo trataba de mirarlo o si lo hacían lo promovían desde la incomprensión.

Las imágenes y las fotos hablan por sí mismas y no necesitan otra explicación que la realidad, porque al amor lo podés enmascaran, demorar, apalear, maltratar pero al final del camino, siempre llega a destino y lo que siempre les pasó a Eduardo Celasco y a Victoria Rodríguez finalmente llegó a destino. Como siempre pasa. Chau, hasta el próximo Sábado… Show.

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