Mi idea era ser periodista, trabajar como periodista y terminé siendo esto". La frase proviene de Pablo Fabregat y tras terminarla, se mira de arriba a abajo. "Esto" viene a ser, entre otras cosas, un tal Tío Aldo Bergolo, un veterano que no labura, amante de las apuestas, las locas y el sexo rentado. El personaje nació en radio, se masificó en TV con La culpa es nuestra y en este 2010 volvió a las tablas. El show del Tío Aldo se presenta todos los jueves en el teatro Undermovie.
"Es un café concert donde hago un monólogo de 40 o 50 minutos y en la última media hora llega un invitado a un segmento que se llama `Campeones de la vida", cuenta Fabregat. Hasta ahora, los `campeones` han sido Nano Folle, Naná y Alberto Kesman: el invitado llega a una mesa con una picadita, longaniza, queso y aceitunas, un whisky y empieza el ida y vuelta con Tío Aldo, sin guión alguno. "Hablamos de la vida, de cualquier cosa. Naná, por ejemplo, presentó un preservativo de uso anal-oral, lo sorteamos incluso, fue muy lindo", relata.
El Tío Aldo Bergolo nació en 2003 en el programa Caras y más caras, conducido por Gustavo Rey en Océano FM. Tenía un espacio semanal y, como suele ocurrir en radio, nadie sabía de la identidad de este personaje de humor picante. En paralelo, Pablo Fabregat empezó a tener lugar en la conducción del programa y algunos sospecharon lo que luego se resolvió blanquear: Fabregat es, en realidad, el manager de Tío Aldo.
Hoy, el manager ocupa más tiempo radial que Aldo como conductor de dos programas de Océano: Segunda Pelota junto a Jorge Piñeyrúa, Mariano López, Rafael Cotelo y Gonzalo Eyerabide, y Abrepalabra, con Gustavo Rey y Carolina Anastasiadis. Pero además de Aldo, Fabregat encarna otros dos personajes: el "sexólogo" Alesandro Lapolla y Bienvenido Amado, un periodista del segmento Deporgol, de Segunda pelota.
Para hablar de todos ellos, de la historia de cada y de cómo el estudiante de comunicación Pablo Fabregat se transformó en "esto", el humorista recibió a Sábado Show en la radio, unas horas antes de la salida al aire.
-¿Estudiaste comunicación?
-Sí, en la Universidad Católica. Entré en el año 2000 y de ahí surgió la posibilidad de que entrara a la radio. Gustavo Rey era mi profesor y se le ocurrió, por verme en clase, que hiciera un personaje en radio. Lo hacía los jueves en Caras y más caras y después empecé a tener cada vez más participación en el programa en la conducción y producción.
-¿Cuándo crees que se dio el despegue del Tío Aldo?
-El personaje empezó bien en radio y tuvo una petit explosión -porque explotar en este país es muy difícil- cuando salió en tele, en La culpa es nuestra.
-¿Qué te parece que lo hace funcionar en TV, radio y teatro?
-Algo que me parece una gran ventaja del personaje es la naturalidad. Creo que el humor guionado, estructurado, no está muy de moda hoy. Creo también que en Tío Aldo se mezcló un poco el humor argentino con el uruguayo, sin ser pasarse al argentino del todo, que es más grosero, más vulgar. Tío Aldo dice bestialidades pero sin usar malas palabras fuertes. También puede influir el hecho de leer los diarios todos los días, tener un cacho de cultura general que permite que yo pueda tocar distintos temas. Y al no tener una formación actoral hace que no haga una rutina, sino que haya una renovación constante de los monólogos. Con eso me evito aquello del que me ve dos veces y piensa: "Este hijo de p... hace de nuevo el mismo show".
-En El show del Tío Aldo, en el Movie, recibís cada jueves a un campeón de la vida, ¿quiénes están la lista?
-Van a venir varios: Karina Vignola y Gaspar Valverde van a estar juntos, va a estar Julio Toyos, Jorge Bahíllo, el pelado Peña, capaz que alguna otra mujer: Patricia Wolf, Patricia Fierro, a algunos me falta invitarlos todavía, pero van a estar. Empezamos la semana previa a Turismo y voy a estar hasta que la gente siga yendo; cuando ya no venda ni una entrada me rajan seguro.
-¿Alguno de los invitados te ha dicho que no?
-No, algunos se atemorizaron cuando los llamé. Victoria Rodríguez me dijo que no, pero va a venir porque me conoce. Claro, muchas mujeres piensan que soy una bestia, que las voy a destruir, pero no es así.
-¿Participa el público en ese diálogo con los campeones?
-No, porque yo aprendí algo que es que al público uruguayo no le gusta que le rompan las bolas. Y eso implica que lo hagan participar de los espectáculos. Entonces, yo no me meto con la gente, si alguno quiere decir algo, algún bocadillo, bienvenido. Pero he conocido gente que cuando le dicen que el show es participativo, no va. La gente quiere quedarse sentada y que no la jodan.
-¿En qué se diferencian Tío Aldo y Pablo Fabregat cuando hacen humor?
-Tienen muchos puntos en común, la diferencia está en el lugar en el que se paran. Porque en los programas en los que estoy en la radio nos basamos mucho en lo que somos en la vida real, a dónde vamos, qué hacemos y el humor lo hacemos desde ese lugar. Con Tío Aldo me apoyo más en el estereotipo, en el absurdo, en lo grotesco. Pero tenemos muchas cosas en común: es hincha de la IASA y de Nacional, como yo, le gusta cierta música que a mí también me gusta. Capaz que el personaje es como una versión totalmente extrovertida de mí mismo.
-En lo cotidiano, ¿sos de manejar humor todo el tiempo?
-Sí, sí. He crecido un poco por eso. Siempre fui de meter comentarios y chistes medio venenosos.
-¿Qué cosas te hacen reír?
-Me divierte ese humor argentino de cuarta, Olmedo, por ejemplo. Ese humor clásico, medio berreta. En Uruguay, un tipo que me hace matar de la risa es Luis Orpi. Yo como Tío Aldo normalmente me aguanto la risa, pero me ha pasado que está Orpi y no me aguanto: largo la carcajada.
-¿Cuál es tu rol en Segunda pelota?
-En 2007, cuando entré, era como un tercer conductor, metía bocadillos, decía alguna bestialidad, hacía personajes. Pero el año pasado, cuando Mariano (López) se fue pasé a ser más conductor y a estar todo el tiempo al aire. Este año volvió Mariano y eso nos permite más rotación, entrar y salir del aire.
-Cuando hablás de sexo como Lapolla o Tío Aldo, ¿te ponés algún límite?
-Supuestamente sí, pero en esta radio se ha ido todo un poco al carajo, se dice cualquier cosa. Al límite lo pasamos y lo hicimos pedazos. Es increíble lo que pasa con el sexo, hemos habado de todo, sexo oral, anal, orgías... cosas monstruosas.
-¿Hay cosas guionadas en el programa?
-Nada. Lo único fue el espacio "Tierra adentro" y ahora, ahy otro que se llamaba "Gente como la gente". Pero lo guionado no funciona en Segunda pelota, la gente se acostumbró a que esto sea una charla más bien de bar.
-¿Cómo viene tu 2010? ¿Qué proyectás?
-Voy a seguir en la radio de lunes a viernes, sigo en el Movie mientras rinda y además, yo hago muchos shows privados, cumpleaños, despedidas. Además, espero terminar con la Facultad, recibirme y cerrar ese tema, ya tengo media tesis hecha.