Por: Mariángel Solomita
Se ayuda con los dedos de las manos pero no consigue nombrar las doce películas en las que trabajó. De 25 Watts tiene memoria. De cómo tres chicos que conocía de lejos, de verlos en la cantina de la facultad, lo pusieron cara a cara con otra vocación.
De pasiones. "Mi pasión desde niño fue la radio, hice comunicación para hacer radio. En algún lugar tenía la otra vocación de actor latente, aprovechando que había mucho material audiovisual empecé a actuar en los trabajitos de la carrera. Lo que pasó fue que Fernando Epstein (productor y montajista de 25 Watts) era el instructor de edición y me vio en alguno, por eso me llamaron para el casting."
De sorpresas. "Sabíamos que era más que un trabajo para la facultad pero jamás lo que finalmente fue. Yo me acuerdo que la expectativa, cuando la cosa estaba en marcha, era alguna trasnoche joven en Cinemateca Pocitos, la televisión ni soñar; lo que siempre Juan (Pablo Rebella) y Pablo (Stoll) dijeron: que era una película chiquita en su historia, particular en su estética. Fue muy sorprendente después cómo logró meterse en circuitos en que los que tienen éxito son otro tipo de películas."
De cercanías. "Tenía que hacer un truco con las cartas que me salía mal pero igualmente insistía, molestaba a los otros que no les interesaba mi payasada. Me castinearon directamente para el personaje de Javi. Tuve muchísima suerte, porque en ese momento no tenía herramientas actorales, lo que podía lograr era cierta naturalidad. Tuve mucha suerte de que Javi tenía bastante que ver conmigo."
De aprendizajes. "Interpreté, pero no compuse. No trabajé sobre matices, fue más bien meterme en situación y jugar radicalmente a ese juego, con cierto estado de ánimo, con cierto subjetivo del personaje y en eso aprendí muchísimo de Daniel Hendler. Alfonso Tort estaba en tercero de la EMAD y ellos me estimularon para que estudiara teatro. Entre ensayos y rodajes preparé los monólogos. En el verano del 2000 filmamos y en marzo empecé la EMAD. Empezó mi carrera actoral con 25 Watts."
De métodos. "Leí el guión y me fascinó, ya estaba la genialidad de los directores. En el guión había una base para improvisar, a veces en el rodaje Juan y Pablo nos llamaban a parte a alguno de los tres, y te decían `en tal momento hace tal cosa`, y eso generaba sorpresa, que se reflejaba en la escena, pasaban cosas nuevas y vos tenías que empezar desde ahí."
De dirección. "Los dos laburaban juntos y muy bien. Juan se encargaba un poco más de la parte actoral y Pablo un poco más de la parte técnica, y en ningún momento nos enloquecieron, cosa que puede pasar cuando es co-dirección. Trabajaban mucho por fuera los planteamientos. Los ensayos, de un mes, fueron muy importantes porque es una película donde la amistad está ahí, muchas situaciones se dan en la película a partir de la confianza, se dio una construcción en paralelo."
De hacer. "Fue una manera de hacer muy juvenil, entusiasta, cooperativista, con escasos recursos pero ultra profesional, con un compromiso impresionante. Me daba cuenta en el rodaje, la compenetración de cada uno en su rol, y éramos guachos, una película en la que es muy esperable que todos quieran opinar de todo. Con mucha alegría, no es que uno idealice con el tiempo, fue realmente muy divertido."
De equipo. "Cuando vi el primer corte de la película me encantó. Terminó, los abracé y les dije `gracias, si los tres hubiésemos estado como estoy yo, era un desastre esto`. Yo pensaba que estaba haciendo una cosa en el rodaje y cuando me vi no reconocía la intención de lo que yo buscaba en ese resultado final. Ahora la veo y estaba bien, y no sé cómo hicimos juntos para que yo llegara a ese nivel."
De creencias. "Es difícil para mí hablar de eso, no sé si existe la suerte o qué, para mí hay mucha relación, el arte y la comunicación están recontra emparentadas. Empezar una carrera de actuación con 25 Watts era lo mejor que le podía pasar a un actor joven en ese momento."