Por Luis Ventura
En cada entrega de premios recrudecen las guerras, las asperezas, las vanidades y las envidias. Los galardones llenan de sangre los ojos de los candidatos que miran para los costados, observando cómo fueron vestidos los contrincantes o los enemigos de turno. También si conversan mucho con los jurados o los organizadores, para ver después si redoblan las gestiones, las gentilezas y charlas con los que pueden inclinar la balanza final. ¡Todo vale por un premio!
Pasó con los premios Estrella de Mar, en los que dirigieron sus misiles contra la compañía de Carmen Barbieri que fue una de las ganadoras de la noche, pero de acuerdo a lo que manifestaron varios con Jésica Cirio a la cabeza, no iba a ganar nada y ante la posibilidad y temor que el elenco "Barbierísmo" no concurriera, habrían modificado algunos galardones.
¡Para qué! Detrás de esas suspicacias salieron muchos a dirigir sus dardos contra algunas entregas dudosas y los jurados de los premios, que nunca queda claro quiénes son, cuántos votan y quiénes le dan esa importancia en el análisis de espectáculos artísticos cuando a lo mejor son panaderos o sastres, que tampoco estaría mal que lo fueran, sólo que nadie lo explica para saber a qué atenernos.
Otro tanto pasó con los premios cordobeses Carlos, más polémicos aún, ya que desde hace varias temporadas están siendo medidos bajo la lupa de cómo se arman las nóminas de los premiados. Porque fueron muchas las denuncias de temporadas pasadas en las que se investigaron algunos premios por los que muchos supusieron que habían sido comprados, ¿y por qué no? ¡Ganó Sofovich que fue un fracaso!
El Carlos de Oro se lo llevó Flavio Mendoza con su monstruoso espectáculo Stravaganza. Con cuadros de aguas, piletas, piscinas y chorros insertados con acrobacias en escenarios hidráulicos desmontables y superpuestos para que los artistas dancen en ese movimiento mecánico. Aníbal Pachano que según su productor Ariel Diwan tiene el espectáculo más prestigioso de la Villa pero no le brinda una gran ganancia comercial, se llevó 11 premios y los aplausos... mientras Florencia de la V que puso una comedia con excelente elenco, escenografía y vestuario, terminó siendo premiada sólo por su imagen escénica. Entonces se quejaron Iliana Calabró, también y muy duro Gladys Florimonti, Emilio Disi pataleó...
Y lo mismo ocurre con los Martín Fierro, con los premios Iris, los Marlo de Carlos Paz, los Eter, los Kónnex, los Ace y tantos otros. Los que ganan los disfrutan y se fotografían, los que se quedan afuera o lo pierden lloran, acusan, critican y redoblan sus guerras con sus colegas. ¿No estaría bueno que si participan de las ceremonias vayan con actitud de disfrutar? Y si aceptaron las reglas desde el principio, después de la competencia no salgan a atacar a quien los puso en el lugar ni con el premio que soñaron y no se llevaron. Menos vanidad y más humildad. Chau, hasta el próximo Sábado... Show.