Apoderarse de la Poesía

| El grupo de danza contemporánea Mu-Danza cumple 15 años y los festeja con Bonitas, una obra basada en poetas uruguayas.

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El grupo de danza contemporánea Mu-Danza se presenta el próximo viernes en la Sala Experimental de Malvín para celebrar sus 15 años con Bonitas, una obra basada en las poetas uruguayas María Eugenia Vaz Ferreira, Amanda Berenguer, Juana de Ibarbourou, Idea Vilariño, Marosa di Giorgio y Nancy Bacelo. Con los fundadores y bailarines Gustavo Gadea y Bárbara Ferrario hablo Sábado show sobre esta propuesta.

-¿Cómo surgió la idea de Bonitas?

Gustavo Gadea -Surgió antes del espectáculo que hicimos sobre la vida y la obra de Alfredo Zitarrosa, La voz prestada. Teníamos ganas de festejar los 15 años del grupo y trabajar sobre las mujeres, y Bonitas surgió un poco por los 15 años de la mujer, la idea de la niña bonita y lo fuimos reduciendo. La selección de las poetas surgió un poco por lo que nos proponía cada una. En el principio trabajamos con unas más, sabíamos que queríamos que fueran todas poetas uruguayas. En un momento tuvimos que seleccionar, ver con cuáles íbamos a trabajar porque eran muchas y muchísima información y con qué poemas de cada una y tuvimos que decidirnos. De algunas teníamos un poema que sabíamos que tenía que estar, con otras fue más difícil. Eso se fue dando solo, el espectáculo se fue hilvanando y el hilo fue pidiendo climas para que no fuera una cosa monótona, sino que hubiera momentos. Fue un trabajo de tres años de ir creando esto y un trabajo intenso de seis meses de armar la coreografía y decidir hasta dónde iba. Fue un trabajo interesante.

-¿Cómo hicieron con la música?

Bárbara Ferrario -Usamos poemas recitados por ellas y eso da una musicalidad especial, nadie como uno para decir sus poemas. De Juana de Ibarbourou, que sabíamos que tenía que estar porque es una representante muy importante y símbolo de una época, usamos palabras de un discurso porque no hay poemas grabados. Queríamos usar su voz. En realidad, queríamos hacer eso con todas, pero de algunas no hay, como de María Eugenia Vaz Ferreira pero hay poemas musicalizados en la voz de cantantes uruguayas. Y eso estaba bueno. De la que no conseguimos voz pero quisimos que estuvieran sus poemas porque la conocimos personalmente fue a Nancy Bacelo.

Gustavo Gadea -Siempre nuestros espectáculos son para que la gente quede interesada en eso en que se basó la obra: con el de Zitarrosa la gente decía que llegaba a la casa y ponía un disco de Zitarrosa o cosas así. Con esto el interés es el mismo, que la gente se conecte con los cantantes, con los músicos que son todos uruguayos de distintas épocas y que también vuelva a agarrar un libro de poesía, que a veces es difícil por el tiempo. Y de paso que eso les recuerde el espectáculo. Nos parece interesante la integración de artes, que el recuerdo del espectador venga de distintos lados y vaya al espectáculo.

-Llama la atención la ausencia de poetas como Circe Maia o Delmira Agustini...

G.G. -A Delmira no la usamos porque ya habíamos trabajado con otra coreógrafa poemas de ella, ya esa experiencia la habíamos tenido. Y de Circe Maia leímos varios poemas, pero como está viva y tenemos la oportunidad de seguir trabajando con ella, también nos quedó otra gente como Cristina Peri Rossi y Sara de Ibáñez, que no las incluimos pero estuvimos trabajado con ellas inicialmente e incluso algunas improvisaciones y movimientos surgieron a partir ellas.

B.F - El homenaje es a todas las poetas, las que están y las que nos inspiraron. Pero en algún momento tuvimos que seleccionar poetas, así como algunos músicos quedaron afuera. El homenaje es a todas las poetas, a las mujeres que se animaron a hablar y lograr cambiar algo con su palabra.

G.G. -Si, aparte son todas mujeres comprometidas desde algún lado. Como María Eugenia o como Juana, desde lo que la mujer hacía o no en un momento dado, o como Idea y Nancy, más desde el lado político, cada una tiene su parte de compromiso. Nos gustaron no solo por la poesía, sino por sus vidas. Nancy desde la dirección del notariado siempre le dio mucho lugar a la danza, incluso a nuestro grupo fue de los que le dio espacio.

-¿Porqué optaron por basarse en poesía?

G.G. -En este caso, la poesía surgió porque queríamos que fuera un homenaje a la mujer. Nos parecía que en esta época de tanta violencia, de tanta frivolidad, el tema de la poesía y la mujer pasaba por otro plano que estaba de costado. Hay cosas que socialmente quedaron relegadas y nos parecía interesante buscar que el público se fuera con algo adentro que está faltando en la sociedad actual. La poesía busca desde distintos lugares la introspección, la conexión de la persona para llegar a un estado más meditativo. El artista tiene que rescatar otras cosas que están quedando de lado.

B.F. -A nosotros nos gusta trabajar con la poesía, aunque a veces no está explicitado. En los talleres de composición con los alumnos trabajamos mucho con poesías. Incluso uno de nuestros primeros espectáculos estuvo basado en poesías de Juan Gelman. No estaba en el programa especificado pero el material de composición del movimiento fueron poesías de él. Muchas veces son disparadores. Trabajamos con los alumnos y ayuda porque la poesía tiene eso de dar muchas ideas, imágenes. Y cuando estás empezando en la creación necesitás agarrarte de ideas. La poesía tiene mucho ritmo en los versos y en la forma de estructurar las palabras y nos ayuda mucho en el movimiento para componer.

-¿Cómo se traduce la poesía en danza contemporánea?

B.F. -Es difícil explicarlo verbalmente. Cuando uno se plantea un tema para bailar sobre él puede apoyarse en la música y sacar de allí los movimientos que surjan de otros movimientos, porque hay formas de componer que están basadas en movimientos de una técnica que uno ya conoce, que ya trabaja. Pero a veces uno quiere sacar movimientos del tema especifico, que surjan de su interior, más allá de que pasen por esas técnicas que lo formaron. La música es un disparador, pero también la poesía en las palabras te hace mover de una forma distinta y salen movimientos de tu interior que no saldrían si no fuera porque leíste esa poesía. Es un disparador, algo que hace que te muevas de forma diferente.

G.G. -De estas poetas que usamos nosotros algunas son muy literales y se podría armar el argumento de cada poesía pero hay otras que no. Amanda es muy especial en su forma de componer o Marosa. Ella te va conduciendo por lugares tan distintos que, por más que pienses que tu cuerpo va a ir para algún lado, ella dice una palabra o da una sensación y te hace ir para otro o te enriquece el movimiento. Capaz que solo no llegarías a ese lugar. Uno lo que hace es ayudarse con estímulos exteriores para llegar a un movimiento. A veces es más literal que en otras donde no seguimos ningún código y en otras en base a la idea que nos dio una poeta improvisamos y nunca nos sale lo mismo, es siempre distinto.

-¿Cuál fue la más difícil de traducir de ellas?

G.G. -Yo creo que uno tiene prejuicios. Me pasó con Marosa, que pensaba que era la más difícil y terminó siendo una de las que más me gustó, de las que más aportó, porque trabajar con dificultades incentiva. Nos gustó que en el proceso aprendimos a verlas desde otro lugar, uno nuevo. Si vos te ponés a leer el poema es distinto a cuando tenés que integrarlo a tu cuerpo. Llega un momento en que se meten en vos. Vos pasas a traducir con tu cuerpo todo lo que ella está diciendo o todo lo que está queriendo decir o lo que estás interpretando que quiere decir. Me parece que fue lindo ese proceso. Nos apoderamos de la poesía de ellas. Fue un poco eso de llegar a transmitir la poesía con el cuerpo.

B.F. -Juana es muy clara, su lectura es muy simple. Pero eso a veces es más complicado, porque uno no quiere ser literal en lo que dice el poema. Y en Marosa al revés, es un clima o una sensación lo que da. Pero las dos al momento de pasar al cuerpo tienen su dificultad, porque tenés que poder decir con el cuerpo lo que más o menos quiere decir la poeta. Con Marosa puede ser más difícil y con Juana más fácil o al revés. Las dos nos plantearon dificultad desde la literalidad o desde la imagen. En definitiva lo que nosotros sentimos es que estas mujeres hablaban del amor, del correspondido y del no correspondido, del amor ideal, del amor cercano. Eso le dio una unidad al espectáculo.

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