Al frente del escenario

Edú "Pitufo" Lombardo presenta su nuevo disco Ilustrados y valientes, con dos funciones el próximo 18 y 19 de mayo en Lorente.

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XIMENA ALEMÁN

Fotos: Nicolás Garrido

Estuvo 28 años atrás, en la percusión, donde las luces apuntan poco y el oficio de artista es casi anónimo. También fue director de las murgas Contrafarsa y Falta y resto, pero siempre de espaldas al público. En 2007, Rocanrol, su primer disco, sorprendió al mercado musical uruguayo mostrando que el reconocido percusionista era además un cantautor de peso. Ahora, acostumbrado a que su cara sea el centro de las miradas habló con Sábado Show sobre su nuevo disco y el oficio de cantante que lo obliga a estar al frente del escenario.

"El disco es muy uruguayo", afirma Edú Lombardo. "Me parece que habla de nosotros, intenta eso, hablar de la pasión futbolera, la pasión por el Carnaval, las cosas que nos suceden, la idiosincracia del uruguayo". Por eso en Ilustrados y valientes no asombran las letras en celeste de la tapa, ni la foto en la que Lombardo con binoculares declara que es un observador. Porque en este disco él es eso, un observador que retrata la sociedad uruguaya.

-¿Por qué elegiste ese título?

-El título tiene una cuota de ironía. Es también el nombre de una canción que habla un poco de cómo ha cambiado el lenguaje, la manera en que nos comunicamos. Si bien la frase no está completa, me gustó la sonoridad y me gustó como título. Esa frase tiene un contenido pesado. Creo que es una mirada como artista y como un integrante más del Uruguay. Demoré bastante en escribirla. Creo que cada artista tiene la obligación de plantear las cosas que ve en su época, de ser contemporáneo. Esa es mi visión, traté de plantearlo y ser honesto con lo que sentía y con lo que estaba viendo.

-¿Qué temas te interesa explorar como cantautor?

-El ser humano es lo fundamental. Me interesa lo que me pasa a mí individualmente y poder plantearlo, me interesa cuando veo algo en un ómnibus en la calle, todo. Me interesa muchas veces la imagen, me parece una cosa importante, porque a veces las canciones están escrita en imágenes. No descarto nada. Lo que sucede en la calle, lo que sucede en el barrio, a veces algo personal. Dentro de la música popular hay una mirada a las cosas que suceden, a la actitud y el procedimiento de los seres humanos, de las cosas sociales, de lo político, lo cultural. La murga siempre ha tenido eso subrayado en su contenido. En décadas anteriores era con una temática más local, más montevideana, más ciudadana y ahora en un lenguaje más universal. La crítica, el humor en una forma irónica y los acontecimientos políticos, sociales, culturales y deportivos siempre han estado dentro de los repertorios. Las canciones no son de nadie, están en el aire y cada uno puede atraparlas. Yo intento eso.

-¿Es la influencia de la murga, entonces, la que recogés?

-No solamente. Me parece que al haber participado con Mariana Ingold, Cabrera, Drexler y Jaime Roos también me influenció. Uno va aprendiendo en el camino de esos compositores, de su forma de componer, de las formas de escritura, las influencias a nivel armónico y rítmico. No creo que haya un método o receta, simplemente el amor por lo que uno hace y la disciplina. En mi caso lo que hago es tratar de armarme una rutina donde estar con el instrumento sea como un trabajo. La lectura me parece algo importante porque amplía el vocabulario y eso forma parte de escribir. Más allá de que me puede salir una canción arriba de un ómnibus y pueda salir entera.

-Ilustrados y valientes está dedicado a Jorge Lazaroff, ¿por qué?

-Las influencias de Lazaroff está dentro del disco. Lazaroff ha sido, junto con muchos otros, uno de mis maestros. Con él compartí Los que iban cantando en 1987. Él tenía una inclinación por la música. Más allá de que era un observador y tenía cosas que eran bastante críticas en sus letras, también tenía un muy buen sentido del humor. Me pareció lindo poder homenajearlo de alguna manera. Me parece un mimo a alguien que le dio mucho a la música de aquí y a mí personalmente me enseñó muchas cosas. También está la influencia de los demás músicos, de Jaime Roos y de Fernando Cabrera, y de mucha gente. Además participa mucha gente como invitado.s Roberto Darvin, que es un autor increíble, Hugo Fatorusso, Gustavo Montemurro, un cuarteto que samba que se llama La llorona y Asamblea Ordinaria cantando unos coros.

-¿Cómo fuiste desarrollando al showman?

-Creo que contaba con el hecho de haber estado frente a una murga y de estar en escena, pero no es lo mismo. Con la guitarra, la exposición de la letra de uno y la falta del coro es distinto. Lo fui aprendiendo en el camino. Empecé tocando para 50 personas, después para un poco más. Me acuerdo del primer show, que fue en Espacio Guambia, antes de presentar el disco. Estaba muy duro, durísimo, con la palabra y en el escenario y me fui manejando. A medida que fui tocando, fui agarrando el oficio de eso. Es el camino. Uno va a shows y va agarrando cosas. Aprende a pararse con la guitarra, a cantar una canción solo, en un clima mucho más íntimo, a tratar de tener una buena comunicación con el público. Pero eso me lo dio el oficio y la práctica de ir haciéndolo. Cuantos más shows arriba, mucho mejor. Pero me acuerdo del primero y me da mucha vergüenza.

-¿Vivís la música igual que hace 30 años?

-Yo creo que lo vivo de la misma manera, intento divertirme. Me siento un privilegiado por poder hacer lo que me gusta, eso es un premio y está bueno poder agradecerlo. Me lo tomo muy en serio porque hay que trabajar y meterle horas, pero trato de disfrutar. El proceso de disfrute es muy importante, cuando vas a grabar, a tocar, a una prueba de sonido. A veces hay piedras en el camino y hay que tratar de eludirlas de la mejor forma. Hay que tener mucha paciencia y poder escuchar a los demás y cuando las cosas salen mal tratar de tomárselo con calma y seguir en la vuelta para revertirlo, pero lleva tiempo. Pero componer, juntarme con los músicos y armar un arreglo, escribir: eso es un juego. Aunque me lo tomo con mucha seriedad en el sentido del trabajo, lo vivo con la misma pasión que cuando era niño. Yo soñaba con estar en un escenario y ahora tengo la oportunidad de hacerlo, y cada vez que lo hago lo vivo como si fuera la última oportunidad que tengo. Trato de divertirme.

-¿Seguís haciendo percusión?

-Como percusionista no estoy tocando más. A veces me llaman para participar en algún disco y voy encantado, porque es una cosa que me gusta. En los roles en que me ha tocado estar siempre he actuado con la misma dedicación y cariño. No descarto nunca las cosas que he hecho. Hace cinco años que no salgo en Carnaval, pero no descarto la posibilidad de salir nuevamente, de tocar como percusionista tampoco. El encarar un proyecto propio lleva mucho tiempo y los colegas que saben que estoy haciendo esto muchas veces no me llaman porque estoy haciendo esto. Sí lo extraño, me gusta hacerlo, es algo que lo he hecho con mucho placer, me gusta acompañar a un cantautor porque siempre hay un aprendizaje. Son todos diferentes, todos componen de diferente manera y tienen un método diferente de encarar los ensayos. Siempre fue lindo. Pero por el momento no puedo, por ahora estoy más metido en este proyecto.

-La recepción de Rocanrol fue muy buena ¿Qué expectativas tenés con este disco?

-Yo intento poner la expectativa más abajo siempre. Es un poco mi filosofía en ese sentido. Yo hice un primer disco con el fin de dejar grabado lo que quería decir, mis canciones y la forma de hacerlas. Y demoré mucho. Empecé a componer en 1996, estrictamente para un repertorio carnavalero y con una tendencia hacia lo murguero. Murga madre, que fue una obra de teatro que se estrenó en 2002, fue un espectáculo bisagra para empezar a componer hacia otros géneros. Y a partir de ahí salió Rocanrol que fue muy bien recibido. El fin de esto es más o menos lo mismo, poder plantear canciones, dejarlas registradas y que la gente pueda tener el disco, comprarlo, escucharlo y poder tocar en vivo. El contacto con el público es importante. Un espectáculo está hecho por el artista y por el público. El fin es poder compartir con la gente.

Un disco requerido

La canción Descolgando el cielo fue elegida por el canal VTV para ser la cortina musical de los partidos de la Copa América 2011. La canción Una de cal y otra de arena es un tema hecho a pedido del SUNCA (Sindicato único nacional de construcción y afines) y es una co-autoría con Marcel Keoroglián.

Pitufo Lombardo escribe además de canciones poemas, cuentos e historia. Algunas las usa como canciones y otras pueden ser lecturas para algún espectáculo.

Este disco está relacionado con la mirada. De ahí la foto con los binoculares, que están en su casa desde que es chico.

En la presentación de Ilustrados y Valientes habrá 22 músicos invitados.

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