Por: Mariel Varela
¿Estás pensando en contratar a Sonido Caracol para una fiesta privada en octubre, por ejemplo? Bueno, agarrá el teléfono y empezá a discar ya porque la banda tiene toques fijados de acá a siete meses en adelante. "Tenemos la agenda armada porque tenemos vínculos a lo largo y ancho del país", asegura Guillermo Piriz, bajista y productor del conjunto duraznense.
Ese dato sumado a los discos vendidos, la fidelidad del público -más femenino que masculino, aunque "equilibrado"- en cada escenario, y la presencia en Facebook -"A que encuentro 3000 fans de Sonido Caracol, la gran banda"- demuestran que "la banda está impuesta". Y lo saben. Se sienten referentes de ese sonido tropical del interior al que definen como "una mezcla de cumbia colombiana con un toque romántico muy de esta zona".
El éxito de Caracol no es efímero; trasciende esa fugacidad característica de los grupos de música tropical nacional. También lo saben. ¿La fórmula del éxito? Equipo conformado como una gran familia, estabilidad, coherencia, letras románticas con contenido, estilo concreto y sostenido que hace perdurar en el tiempo. "Lo más importante es tener una forma definida de actuar y hacer las cosas sin importar si es el 2000 o el 2020; tener identidad musical, aportar perdurabilidad. A la larga, la gente valora eso, no que te cuelgues de los modismos", justifica Piriz. Y el público compró y sigue comprando esa receta.
Allá por 1995 nació este conjunto oriundo de Sarandí del Yí. La idea inicial del proyecto jamás fue hacerlo por hobby, sino que "sirviera como medio de vida". Ello reclamó horas de ensayo y toques pero también otro detalle, "encararlo como una empresa". Hoy pueden decir que viven de la música y recorren los 19 departamentos. El objetivo quedó planteado desde el comienzo: "Imponer una banda que con el tiempo fuera parte de la historia musical del género tropical, y no que estuviera de auge un año y después desapareciera". Y se logró.
Para celebrar estos 15 años de trayectoria decidieron tirar la casa por la ventana con un festejo a lo grande en el Ramón Collazo el pasado viernes 25 de marzo. "Nos pareció bien reunir a la familia de Caracol de todo el país en el Teatro de Verano, un poco para sacarse de la cabeza esa diferencia entre el interior y la capital. Para nosotros Montevideo es una ciudad más del país y la idea es que se reúna a toda la gente. Es una forma de tender lazos e integrar a los 19 departamentos en una misma fiesta", resume Guillermo Piriz.
Identidad. Las dos primeras noches de Caracol en aquel `95 fueron a puro club social: viernes Club Concordia de Batlle y Ordóñez y sábado Club Sarandí en Sarandí del Yí. "Ni siquiera nos habíamos probado los trajes que íbamos a usar. Te imaginás que a alguno no le quedó bien y se lo tuvo que poner igual. Pero uno lo recuerda bien porque en ese momento teníamos un montón de inseguridades e incertidumbres que se han podido superar", relata Piriz a propósito del debut. Hoy quedan cuatro de esos fundadores en el equipo de Caracol, y el cuarteto restante ha ido rotando. "La mitad del cuadro es el original".
Desde un cumpleaños de 15 a un aniversario de 50 años de casado; desde un lugar recóndito en la mitad de la campaña hasta el Victoria Plaza. Así de variado es el público que los frecuenta y los escenarios que visitan. "Ofrecer el mismo espectáculo sin importar el lugar donde estés tocando es parte del profesionalismo", aduce el bajista.
-Tienen bien definido estilo y estética, pero al mismo tiempo las generaciones cambian y hay que adaptarse, ¿no?
-Las generaciones cambian y tenés que hacer cosas que lleguen a los gurises. Creo que lo hemos logrado porque, además, los padres lo trasladan a los hijos. Lo bueno de transformarse en un clásico es que lo consume cualquier generación. A veces la gurisada consume algo que está de moda un año pero al año siguiente consume otra cosa. Lo nuestro lo siguen escuchando aunque pasen ocho años.
-Las toques por el interior de Uruguay son parte de su identidad, ¿qué pasa con las giras fuera del país?
-Hemos ido a Argentina y Brasil a hacer fiestas privadas con uruguayos. Las propuestas para ir a tocar fuera del país no reúnen las condiciones que queremos. No queremos ir a tocar a un lugar donde nadie conoce lo que somos, no saben ni un tema de Caracol solo por decir que salimos del país. Eso no nos entusiasma. Si algún día recibimos una propuesta más seria, que apunte a hacer un trabajo de difusión previo, tal vez nos colguemos. Pero por el momento, no.
Público. Entrar en la capital no fue tan simple. "Hemos encontrado una postura más abierta en las radios del interior". La puerta de entrada de Caracol a Montevideo sucedió a raíz de los bailes en las facultades. Los alumnos del interior oficiaron de nexo para contagiar el sonido de Caracol también en Montevideo. "En la medida que logramos cierto prestigio en el interior, nos empezaron a llamar para que tocáramos en fiestas de veterinaria o agronomía. Esas fiestas son muy buenas, van de dos o tres mil personas y también se integra gente de Montevideo. Los grupos capitalinos tienen muchos altibajos, hay momentos donde no hay ninguno que convoque mucho y las salas bailables empiezan a pensar en traerte por las referencias que tienen. Y así comenzamos a entrar a boliches capitalinos", cuenta Piriz.
-¿Es distinto el recibimiento en un boliche de la capital que en el interior?
-Sí, porque a pesar de que somos un país chiquito, un pañuelo, está eso de que la gente del interior te ve en un boliche de Montevideo y parece que te hubiera encontrado en Australia. Y se genera una sintonía especial.
Los ocho músicos se han hecho un lugar distinguido en el medio. "Se ha creado una familia de Caracol. En todos lados hay gente que nos sigue, nos apoya. Más allá de que sea el mejor o el peor momento, siempre están. Hemos tenido malos momentos a nivel familiar y nos llama la atención que recibimos 200 mensajes de gente que ni conocemos, que nos identifica por el tema de Caracol, y nos da para delante en cosas personales, que no tienen nada que ver con el negocio", apunta Guillermo Piriz.
-Sonido Caracol tiene varios clásicos en la música tropical, ¿escriben las canciones conscientes de que se convertirán en hits o simplemente sucede?
-No, nunca sabés. A veces escribís un tema y no lo acepta la gente al nivel que vos pensás. O grabás un tema de relleno y es el que anda. Por ejemplo, en el disco "Convivencias" nos faltaba un tema y agregamos a último momento Una copa de más, sin haberlo preparado antes, y fue de lo más escuchado. La música es bárbara porque, por más que tengas experiencia, no sabés por dónde va a estar lo más aceptado.
Sonido Tropical, no villero
"La música es una sola. Hay buenos y malos músicos en todos los géneros. Los estilos no se identifican con las clases sociales sino con la identidad cultural de cada región: la música tropical es de Centroamérica, la plena de Puerto Rico, el merengue de República Dominicana, la cumbia de Colombia. Acá está todo muy desvirtuado y hay conceptos que son errados. Creo que los que te juzgan" como cumbiero "son los que tienen complejos, y yo no los tengo. Pienso que el que discrimina o marca esas diferencias es de puro desconocimiento", dispara Guillermo Piriz.
No le gusta la cumbia villera. La identifica como un negocio al que recurren un grupo de empresarios "vivos" con el fin exclusivo de vender y hacer dinero. "Para mí tiene un nivel musical muy mediocre que apunta a tirar abajo eso de romper con los prejuicios de que la musical tropical es inferior. Creo que la villera no es música tropical, es un invento", sentencia el bajista de Sonido Caracol.