Aunque no haya un vínculo directo, hay una relación entre los motines y los incendios en cárceles de hace unas semanas y los recientes hechos de violencia. Es que, aunque no parezca una opinión consensuada, la violencia de cárceles hacinadas y sin respeto por los derechos humanos tienen una onda expansiva que salta la guardia perimetral. El lunes, un millar de montevideanos reclamaron seguridad, culpó al ministro Bonomi y se les dijo que el presidente los iba a recibir tras lo cual se dispersaron con la tranquilidad que da la catarsis, una terapia interesante pero que, se sabe, nunca soluciona del todo los problemas.