En las buenas y las malas

Esposas de presidentes escandalosos.

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KATHARINE Q. SEELYE,

The New York Times

Y a pasaron casi dos décadas desde que Hillary Rodham Clinton declaró que no era ninguna "mujercita que no abandona a su hombre, como Tammy Wynette``. Fue un momento impactante: dejó claro que no apoyaba a su hombre por reflejo como lo habían hecho generaciones anteriores, sino que lo hacía a pesar de.

Su lealtad en 1992 se atribuyó al rescate de la campaña presidencial del gobernador Bill Clinton, después de haber admitido "dolor`` en su matrimonio.

No obstante, durante años después, un desfile de esposas de políticos apoyó diligentemente al marido infiel cuando reconocía sus fechorías. Desde Suzanne Craig, -la esposa del entonces senador Larry E. Craig de Idaho, hasta Silda Wall Spitzer-, todas comprendieron que eran objetos de utilería para un drama cuyo guión dictan las exigencias de la política. No estar allí habría sido impensable; haber tenido que hablar habría sido insoportable.

Sin embargo, en los dos últimos años, ese guión se ha hecho a un lado. Desde Jenny Sanford en 2009 hasta María Shriver el mes pasado, las ofendidas esposas de políticos se han estado rebelando para que no las encasillen como "la buena esposa``. Pero quien hizo totalmente trizas el guión fue Huma Abedin, la esposa de Anthony D. Weiner, un demócrata de Nueva York que, desacreditado, renunció al Congreso el jueves por haber hecho bromas lascivas en la red.

Abedin no solo no se presentó a ninguna de las conferencias de prensa de Weiner -ni siquiera cuando hubiese podido- sino que no ha emitido ningún comunicado. Abedin, de 35 años, quien tiene menos de un año de casada con Weiner, de 46 años, y pocos meses de embarazo, ha permanecido en silencio ante los medios. De hecho, dos personas cercanas a ella dijeron que Weiner ni siquiera le pidió que se presentara con él cuando renunció. "Se discutió pero no se debatió porque estaba muy claro que ella no se presentaría``, dijo una fuente; ambas personas insistieron en el anonimato para preservar su relación con ella.

"A ella le preocupa el panorama general, su propia familia, su propia vida, el bebé, cómo volver a tener una vida normal``, dijo esta persona, y agregó que Abedin "no tiene planes de abandonarlo en este momento, pero eso podría cambiar``. La pareja pasó junta el fin de semana en el acaudalado barrio de The Hamptons.

Abedin representa una nueva generación de esposas de políticos: mujeres profesionales fuertes, menos dependientes de sus maridos como únicos sostenes de la familia, y con más posibilidades de decir: "Este lío es tuyo, así es que arréglalo``.

"Tiraron el libro de reglas``, dijo Ruth Mandel, la directora del Instituto Eagleton de Política en la Universidad Rutgers. "Estas otras mujeres empezaron a parecer menos como esposas solidarias y más como víctimas. Así es que la gente empezó a preguntar: `¿Por qué tiene que hacer eso?```.

Una razón han sido los hijos. Celinda Lake, una encuestadora demócrata, dijo que algunas mujeres apoyaron a sus hombres tratando de proteger a sus hijos.

Otra gran razón ha sido la política. Las encuestas de opinión muestran que la reacción de una esposa es una señal fuerte para el electorado, dijo Lake. Particularmente para las obreras y mujeres de más de 50 años. "Si la esposa está allí, el candidato es más aceptado``, señaló.

La carrera política de Weiner, por el momento, está en el freezer. Abedin no ha tenido que enfrentar el mismo imperativo político que Clinton y protege firmemente su privacidad. Hoy, las expectativas sobre la esposa traicionada están invertidas: la pregunta ahora ya no es por qué Abedin no estuvo en la rueda de prensa, sino por qué debería estar.

"Nos da mucho gusto -y creo que a la mayoría de las personas- ver que no la arrastraran en todo esto``, señaló Robert King, el co-creador de la serie de televisión The Good Wife ("La buena esposa"). King y su esposa desarrollaron la serie para CBS al quedar fascinados con el caso de Wall Spitzer, una abogada que se paró apenada atrás de su esposo Eliot Spitzer cuando éste renunció como gobernador de Nueva York después de que lo atraparon contratando prostitutas de lujo.

En ese momento, dijo King, las imágenes de estas esposas expuestas ante el público en esos momentos vulnerables eran un lugar común. Ahora todos están muy conscientes de los costos políticos involucrados, dijo, y le gustaría pensar que el programa ha ayudado a ponerle "un límite`` a dichas humillaciones.

En 2009, después del caso Spitzer, Jenny Sanford, entonces casada con el gobernador republicano de Carolina del Sur, Mark Sanford, se convirtió en la heroína de muchos por haber sido una de las primeras esposas de políticos prominentes en no asistir a una presentación conjunta. "Ella liberó realmente a muchas de estas esposas de políticos``, dijo Lake, la encuestadora. "Pensaron: ya no tengo por qué seguir aguantando esto```.

Sin embargo, como mostró Clinton, apoyar no tiene que ser un acto de pasividad. Después de que el senador republicano por Luisiana, David Vitter, dijo en 2007 que había pecado -lo habían implicado en la contratación de prostitutas- su esposa Wendy fue más lejos que la mayoría de las esposas de políticos y pronunció un discurso. Dijo que había perdonado a su esposo y se sentía orgullosa de él. Lo reeligieron el año pasado.

Hillary en el cine

Las viscitudes matrimoniales de la actual Secretaria de Estado inspiraron parte de una de las mejores películas sobre la política estadounidense de los últimos años: Colores primarios, dirigida por Mike Nichols y donde la británica Emma Thompson hace de Hillary

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