Es difícil prender la televisión argentina sin enterarse de alguna novedad sobre el "caso Nicole", el "caso Tomás" o el "caso Gastón", por nombrar a solo tres de los brutales crímenes que hicieron foco sobre la violencia contra los más chicos.
Una característica común es que el asesino actuó por venganza contra los progenitores de las víctimas. Precisamente, esta es una de las principales teorías en el asesinato de Candela, la niña de 11 años que fue secuestrada y apareció muerta en agosto.
Los especialistas aseguran que la mayoría de los infanticidios van contra los padres, pero especialmente contra la figura de la madre. "Nosotros lo llamamos `femicidio vinculado` ya que es una forma de violencia contra la mujer que se lleva a cabo indirectamente, a través de la figura del hijo", dijo Fabiana Tuñez, coordinadora general de la Asociación Civil La Casa del Encuentro, en una entrevista a la BBC Mundo. En el 2011, fueron asesinados 17 menores en Argentina y el objetivo principal era causar un daño a las madres de estos niños, según reveló un informe del Observatorio de Femicidios, organismo creado en el 2008.
El caso más famoso que aparentemente encuadra dentro de este tipo de crimen es el de Tomás Dameno Santillán, de 9 años, quien fue muerto a golpes a mediados de noviembre. El único detenido y principal sospechoso del delito es la ex pareja de la madre, pero el caso está enredado y el abogado del ex padrastro del pequeño precisó que solicitó la libertad de su cliente por falta de mérito.
Especialistas creen que la gran cobertura mediática puede ayudar a mejorar la visibilidad de una problemática que, en ocasiones, pasa desapercibida. Pero, por otro lado, también creen que el aspecto negativo del interés de los medios es que se esté generando un "efecto de contagio criminal", al inspirar a personas con tendencias violentas a replicar lo que ven en televisión. (El tiempo, Colombia/GDA)