Sebastián Cabrera
Me comprometés", dice muy seria la encargada de una estación de servicio de la zona de Parque Rodó cuando intento comprar una cerveza a la 1.30 de la madrugada. "¿No ves las cámaras?", pregunta y luego señala un cartel que advierte que está prohibido vender alcohol entre la medianoche y las seis de la mañana.
Pero a mi lado sale una persona con una botella de cerveza y vasos de plástico. "Él es el hijo del dueño", asegura la mujer. No parece muy creíble su explicación. Hace unos segundos de silencio y después se inicia una muy breve negociación ("¿Ese es tu auto?", pregunta ella. "Bueno, dale. Pero salí rápido así no me complicás") que concluye llevándome una botella de cerveza; las cámaras de seguridad nos siguen filmando.
Esa fue una de las 12 paradas en una recorrida que incluyó comercios en Barrio Sur, Parque Rodó, Pocitos, Cordón, Buceo, Malvín y la Unión. Solo para saber si se cumple la prohibición de vender bebidas alcohólicas de cero a seis de la madrugada en cualquier comercio donde no se puede consumir en el lugar: estaciones de servicio, supermercados, kioscos o almacenes. La recorrida termina con un par de bolsas llenas de botellas: en la mitad de los lugares se pudo comprar y en la otra mitad no.
En el horario prohibido algunas estaciones tapan con un papel las heladeras donde está la cerveza o las bloquean con cajones. En otros lugares la venta depende de la cara del cliente y de si este es conocido.
A un kiosquero de Parque Batlle no le importa incumplir la norma. Se encoge de hombros cuando se le pregunta si hay controles. "A mí no me han caído nunca y me permite hacer unos pesitos de noche. Si un día vienen, tendré que pagar los 30.000 pesos de multa", admite, mientras saca una botella bien helada; son casi las dos de la mañana.
Las estadísticas del Ministerio del Interior confirman que no hay demasiados controles para que la ley se cumpla. Mientras, un ambicioso proyecto de ley auspiciado en 2008 por el secretario de la Junta Nacional de Drogas (JND), Milton Romani, -parte de una "cruzada" contra el alcohol que pretendió seguir los pasos de la campaña contra el tabaco- quedó sepultado en el Parlamento a fines de la legislatura pasada. Ahora se anuncia una estrategia de "sensibilización" para intentar reducir el "uso nocivo" del alcohol, que contribuye a una elevada tasa de accidentes de tránsito y a la violencia doméstica. No se habla de un combate a morir, como pasó con el tabaco.
La Policía debe fiscalizar el cumplimiento de aquella ley de 2000 pero en Montevideo realizó apenas cuatro inspecciones entre el 1° de enero de 2009 y el 30 de noviembre de 2010, de acuerdo a un informe firmado por el ministro del Interior, Eduardo Bonomi, ante una consulta del diputado blanco Mario García.
En ese lapso se aplicaron solo dos multas de 100 unidades reajustables (50.491 pesos al valor actual), el castigo mínimo por venta de bebidas alcohólicas fuera del horario. No se clausuró ningún establecimiento. En Canelones, Florida y Lavalleja no hubo un solo operativo en ese período, mientras que en Treinta y Tres se realizó una inspección. En Artigas y en Rocha hubo cinco controles.
Las cifras aumentan en otros departamentos: 314 inspecciones en San José, 121 en Tacuarembó, 115 en Colonia, 88 en Rivera, 41 en Soriano, 35 en Maldonado, 33 en Paysandú, 21 en Flores y 10 en Río Negro. Cerro Largo, Durazno y Salto no aportaron sus datos.
En casi todos los departamentos la Policía comprobó que se vendía fuera del horario permitido y también hubo infracciones por no tener las habilitaciones correspondientes, vender a menores de edad y no respetar la veda alcohólica en las elecciones. En Salto la Policía no constató una sola infracción.
Lo habitual es que se aplique la sanción mínima de cien unidades y se anote al local en un registro de infractores. Pero hay excepciones: en Paysandú se aplicó una multa de 1.000 unidades reajustables (504.910 pesos al valor actual); en Rocha hubo dos clausuras (la máxima pena prevista) y en Tacuarembó, una. En San José seis estaciones decidieron cerrar y dos regularizaron su situación.
La mayoría de las jefaturas no tiene personal específico para la fiscalización de esta norma, sino que controla con los policías asignados al patrullaje o las recorridas.
El Ministerio del Interior trabaja en coordinación con el Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU), cuyas autoridades dicen colaborar si detectan lugares que vendan alcohol luego de medianoche. "Pero el tema del horario no es competencia nuestra y no lo fiscalizamos", afirma la directora de Espectáculos Públicos, Alejandra Pacheco. La funcionaria dice que "una acción puede disuadir a un comerciante una semana o dos, pero después reitera la conducta". Admite lo que todos saben: que "cualquiera ve que se vende alcohol luego de la medianoche".
El INAU tiene 22 inspectores activos en todo el país y desde el 1° de enero ha aplicado 120 sanciones a locales comerciales, de las cuales casi la mitad (47,87%) corresponden a venta de alcohol a menores. Ese es el centro de los controles del organismo.
CAMPAÑA. El prosecretario de Presidencia Diego Cánepa dice a Qué Pasa que una prioridad del gobierno es atacar "el consumo abusivo" y por eso ahora adoptará "un rol más activo" en la fiscalización de los locales.
En el segundo semestre del año el gobierno lanzará una campaña televisiva "fuerte" de "sensibilización y educación" sobre el consumo de alcohol. Además, la Prosecretaría ha iniciado un camino de diálogo con la industria para que "no haya publicidad engañosa". El gobierno no quiere imponer medidas, como pasó con el tabaco, pero Cánepa no descarta futuras regulaciones o leyes, referidas a publicidad y horarios de venta. La Cámara de Anunciantes ya tiene un "código de autorregulación" que aconseja incluir mensajes en la publicidad de bebidas alcohólicas, del estilo "si toma, no maneje".
Cánepa adelanta que no se copiará la campaña del tabaquismo. Y el responsable del tema en la JND, Gabriel Rossi, afirma: "En el tabaco es blanco o negro, consumís o no. Una pitada es nociva. En el alcohol no". Rossi explica que el alcohol es nocivo para tres poblaciones concretas: niños y adolescentes, embarazadas y para quienes manejan.
"Pero uno puede ir a tomar algo con amigos y, si no maneja un auto, no importa si tomás medio litro de vino o una copa. ¿Fue consumo problemático? Depende de la conducta que hayas tenido luego de tomar", dice Rossi. Pero sobre ese tema hay varias bibliotecas.
Mario García, diputado por Lavalleja de Alianza Nacional dice que no toma una gota de alcohol y pide mano dura: "Las normas son blandas y la fiscalización es inexistente". El diputado presentará un proyecto de ley para que sea obligatorio exigir la cédula para comprar bebidas alcohólicas y para ampliar el horario de prohibición de diez de la noche a ocho de la mañana.
El gobierno anterior buscó intensificar el combate al consumo de alcohol cuando creó en setiembre de 2006 una coordinadora de políticas de alcohol, debido a que constató cifras "preocupantes".
La última encuesta sobre drogas en estudiantes de Enseñanza Media, presentada en octubre pasado por la JND, dice que uno de cada tres estudiantes protagonizó un episodio de consumo abusivo en los últimos quince días. Ese informe dice que el alcohol debe "ser prioridad" y que el "antecedente" en el combate al tabaco debe ser "una línea auspiciosa".
El gobierno presentó en 2008 un proyecto de ley que tomaba casi todas las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), menos la de aumentar los impuestos al alcohol. Se prohibía la publicidad televisiva en horarios centrales así como la "promoción engañosa de virtudes o ventajas para la salud pública o individual".
También se prohibía la venta en centros educativos, en espectáculos deportivos, culturales y recitales de música. La medida alcanzaba a la zona de influencia en un radio de 500 metros, dos horas antes y dos horas después.
El proyecto de ley no se trató en el Parlamento. "No vi voluntad política de ningún partido", dice Rossi. "Había muchos intereses en juego y empezó un largo debate. Decían que habíamos hecho una ley seca, cuando eso no era así. Era una simple regulación del consumo", afirma Rossi.
Por ahora la JND no insistirá con un nuevo proyecto de ley. El gobierno recibirá el 4 de abril a Thomas Babor, un experto estadounidense considerado el número uno en la estrategia mundial de alcohol, quien creó las "intervenciones breves" para el "consumo de riesgo y perjudicial" que ya se aplican en México y Brasil. Por consumo perjudicial se entiende aquel que produce daño "físico o mental".
Se trata de intervenciones en la atención primaria de salud, es decir las policlínicas, donde cualquier persona puede llevar a familiares o amigos con problemas de alcohol. Allí se intenta que el consumidor modifique su hábito.
"Son pautas vinculadas a la psicoeducación", relata Rossi. "A la persona que tiene un consumo excesivo, problemático, se le da una foto para mostrarle dónde está parado. Son tres, cuatro entrevistas altamente eficaces para modificar la conducta de la persona".
Este sistema "es efectivo y sale poco dinero", pero llevaría varios meses ponerlo en marcha. La llegada de Babor, dice Rossi, "será un espaldarazo a este nuevo empuje de la política de alcohol". El tiempo dirá si hay resultados o si son nuevos anuncios que quedan en un cajón.
Pero mientras el gobierno no incremente los controles, muchos comercios venderán alcohol a horas no permitidas. Como un supermercadito de la calle Garibaldi, donde termino la recorrida un rato antes de las tres de la mañana. El comercio tiene la reja baja y el vendedor me pasa la cerveza por un pequeño espacio dispuesto a tales efectos. No hay descanso: detrás mío llegan dos muchachos en una moto. También quieren cerveza.
4
controles realizó en 2009 y 2010 la Policía para verificar la venta de alcohol de 0 a 6 en Montevideo.
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multas se aplicaron en ese período por infracciones a la prohibición de vender fuera de horario.
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comercios de doce consultados al azar por Qué Pasa venden alcohol después de la medianoche.
Alcohol y accidentes de tránsito
Los accidentes de tránsito son la primera causa de muerte de las personas de 15 a 29 años y, según dijo el secretario de la Junta Nacional de Drogas (JND), Milton Romani, el 40% de los accidentes está relacionado con la ingesta de alcohol. Sin embargo, un estudio de la JND (tomando los accidentes entre el 17 de noviembre y el 16 de diciembre de 2006) indica que en el 16% de los siniestros hubo consumo de alcohol. El porcentaje sube en los siniestros fatales, donde hay seis casos, de 16 accidentes, con alcohol en la sangre. El estudio dice que hay una elación "significativa" entre el consumo de alcohol (37,5% de los casos) y los siniestros fatales.