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Las fiestas tradicionales pueden traer mucha alegría, sí, pero también dejan deudas. Cada vez más los uruguayos piden préstamos o compran con tarjeta de crédito para cumplir con los regalos. Y ahí empiezan los problemas.
Fabián Muro
Aunque no todos estén en condiciones de "reventar shoppings" con sus tarjetas de créditos o con el dinero fresco del préstamo obtenido a sola firma, lo cierto es que cada vez más gente se endeuda para sostener buena parte de su consumo.
Se calcula que en los últimos cinco años cerca de 90.000 personas que antes no accedían a un crédito estamparon su firma en algún documento para asumir el compromiso de pagar mañana lo que se disfruta hoy.
Así, según cifras oficiales, los uruguayos le deben a bancos, casas financieras y empresas emisoras de tarjetas de crédito entre 3.000 y 3.700 millones de dólares, dependiendo la fuente que se consulte.
"Nos asusta cómo se endeuda la gente alegremente" dijo el presidente José Mujica poco antes que comenzaran las celebraciones navideñas. La fiesta de consumo en la que se ha convertido principalmente la Navidad, y en menor medida los Reyes, requeriría, para mucha gente, algo más que el aguinaldo.
La incorporación al sistema crediticio de nuevos deudores tiene su correlato en la oferta de créditos al consumo. En la actualidad, hay muchas más ofertas para endeudarse que hace seis años. Por lo general, quienes sacan un crédito para consumir pertenecen a las clases sociales menos pudientes.
Buena parte de estos datos fueron divulgados por la consultora CPA en noviembre a partir de una investigación contratada por Pronto!.
De acuerdo al economista Pablo Roselli de la consultora Deloitte, en una entrevista realizada para El Espectador a comienzos de diciembre, el crecimiento del endeudamiento fue de 27% de 2010 a 2011. Rosselli aclaró que no existe una única fuente de información que reúna todas las cifras manejadas por bancos, administradoras de crédito y otras empresas financieras, y ese resultado es por cálculos hechos por la propia consultora. "Estamos viendo tasas de crecimiento bien importantes", dijo el especialista.
La aseveración de Rosselli coincide con los datos de la Cámara de Comercios y Servicios del Uruguay. El más reciente informe sobre el tema publicado por la gremial, Evolución del crédito y el consumo en Uruguay, y basado en datos del Banco Central dice que "además de los factores típicamente asociados a la expansión del consumo -crecimiento del salario real, aumento del empleo, caída del dólar, coyuntura interna y externa favorable- otro de los factores que contribuyó (...) fue la expansión del crédito" de los últimos años.
Este endeudamiento para consumir -diferente a la deuda que se contrae para una vivienda, por ejemplo- no se distribuye de manera uniforme en la sociedad. Por ahora, son las poblaciones que están en los escalones más bajos de los ingresos que contraen este tipo de deudas.
Según el estudio encargado por Pronto!, 86% de las personas con ingresos medios o bajos tenían una deuda vigente en setiembre, cuando concluyó la investigación. Se comprobó también que dedican algo más de un tercio del presupuesto familiar a pagar deudas.
Es comprensible, en un contexto de crecimiento económico que se sostiene desde hace 10 diez años, que se instale una sensación de mayor confianza en la capacidad de pago. "Además, mucha gente postergó durante años su consumo", dice a Qué Pasa la directora del Instituto de Ciencias Económicas de la Universidad de la República Gabriela Mordecki. "Desde 2002 a 2005 o 2006 hubo que hacer muchos sacrificios. Cuando la mayoría percibió que la situación económica se consolidaba, desquitó parte de esas postergaciones". No hay mayores indicios que la tendencia a endeudarse se revierta.
CAMBIOS. El contador Nelson Chicurel es experto en temas de crédito, intereses y deuda. "La población está cada vez más endeudada, eso no lo puede dudar nadie. La cifra de 3.000 millones de dólares es impresionante", dice.
Las señales del endeudamiento, para él, están en todas partes, y van más allá de la publicidad que ocupa lugares de destaque en los medios de comunicación. "Hay más de dos millones de tarjetas de crédito emitidas. Muchas familias consumen en base a cuotas. La estabilidad laboral, y la situación de crecimiento económico que se da a nivel nacional, hace que la gente tome más riesgos".
Y ayuda que haya más créditos disponibles en el mercado. El acceso al crédito es una de las precondiciones para la formación de una burbuja crediticia, algo que muchos europeos y estadounidenses padecen actualmente.
Pero el uruguayo puede estar tranquilo dice a Qué Pasa, Julio De Brun, director ejecutivo de la Asociación de Bancos Privados de Uruguay. "Hay todavía un buen margen de endeudamiento de las familias. Estamos lejos de las burbujas de endeudamiento que se están observando en otras partes de mundo".
¿Sería deseable una expansión del crédito para que siga aumentando el consumo? "En la medida que las perspectivas de crecimiento sean buenas, es natural que la gente quiera disfrutar hoy lo que se calcula que serán mayores ingresos en el futuro", afirma De Brun. Aún así, el directivo recuerda que la situación mundial aconseja ser cauto. Un plazo razonable, para el ex presidente del Banco Central, sería "seis meses hacia el futuro". Así que "si quien toma una deuda está seguro que puede pagar las cuotas pensando medio año hacia adelante, me parece bien".
En ese cálculo habría que tener en cuenta variables como los intereses, las comisiones que se cobran por distintos servicios, el tamaño de las cuotas y el tiempo que la plata demora en llegar a quien la solicita.
El uruguayo promedio -dice Chicurel- muy rara vez se fija en los intereses y comisiones. "No se le da importancia. Y hay algo de responsabilidad en el consumidor en eso. Habría que informarse mejor". De Brun, por su lado, agrega que el tamaño de la cuota y el rápido acceso al dinero suelen ser excluyentes como variables a tener en cuenta.
Como los créditos al consumo se otorgan mayoritariamente a personas y familias de niveles socioeconómicos de medio para abajo, éstas suelen desestimar calcular los intereses, una operación que puede ser complicada ya que hay que empezar a estudiar tasas de interés nominales, reales, de inflación. "Este es un tema de educación financiera. La gente no los tiene en cuenta porque no ha sido educada en eso", constata De Brun.
En la Liga Uruguaya de Defensa del Consumidor ya está calculado el período en el cual vienen las consultas y por qué razones. El ciclo comienza con la obtención del crédito. Continúa con las consultas por las garantías de los artículos que se compraron antes de las fiestas, lo que suele darse en la segunda mitad de enero y febrero. Y continúa con los problemas de las cuotas en otoño o invierno, cuando el deudor empieza a darse cuenta que pronto se quedará sin posibilidades de pagar.
En vez de consultar antes, el consumidor espera a estar en un aprieto para recurrir al asesoramiento legal o financiero. Edgardo Martínez Zimarioff, directivo de la Liga Uruguaya de Defensa del Consumidor, constata que el efecto "bola de nieve" es común: "Hay días en los que nos llegan hasta 200 consultas".
Uno de los más problemas más grandes son los intereses bonificados, según Martínez Zimarioff. "Tal vez sean la clave del asunto", dice el directivo. "Si voy a pagar una cuota de 100 pesos pero elijo pagar 50, a los restantes 50 pesos se les aplica una tasa de interés que se calcula desde el momento que yo hice la compra, no desde el momento en que empiezo a pagar la cuota de 50 pesos".
En otras palabras, al cliente se le empiezan a cobrar intereses desde antes que este decida empezar a pagar una cuota menor y sobre un monto mayor. De acuerdo a Martínez, "eso no se puede hacer de acuerdo al Banco Central. Pero se sigue haciendo. Y la gente no lo sabe".
Así, con poca información y sin ganas de diferir su consumo, muchos uruguayos siguen alimentando un ciclo que puede pasar de virtuoso a vicioso en poco tiempo.
Cuando se entra en una fase de conflicto o disputa con la emisora de la tarjeta o con la institución financiera, los expertos recomiendan al cliente plantear sus quejas o descargos por escrito, no por teléfono o en persona.
personas nuevas ingresaron al sistema de créditos en el período que va de 2006 a 2011.
creció el endeudamiento de los uruguayos del año pasado a este, de acuerdo a Deloitte.
millones de tarjetas de crédito circulan actualmente. Se espera que sean aún más en los próximos años.
de los deudores por tarjeta de crédito o préstamos son personas de ingresos medios o bajos.
Gonzalo Mujica, del MPP, y Daniel Peña, de Alianza Nacional, se pusieron de acuerdo para presentar un proyecto de ley que pretende regular todo el sistema de emisión de tarjetas de créditos, uno en el cual el emisor de la tarjeta tiene casi todas las de ganar. "Te atrasás dos días y te ejecutan", dice uno de los asesores que aportaron insumos para el proyecto de ley. De acuerdo a Mujica, se regulará un sistema con tres partes: emisor de la tarjeta, comercio adherido y el usuario de la tarjeta. Y aunque aún falta para que una eventual ley sea promulgada -el proyecto recién ingresó a la Comisión de Hacienda de Diputados- bancos e instituciones financieras ya se anticiparon y rebajaron unilateralmente los aranceles que les cobran a los comercios adheridos a las tarjetas, entre otras medidas. Pero falta bastante para que el sistema no sea tan asimétrico a favor del emisor de tarjeta. El abogado Julio Facal, especialista en derecho comercial, fue uno de los redactores del proyecto de ley. "La tarjeta de crédito no es un bien cualquiera", dice. "Sustituye al dinero. Entonces, el Estado tiene que estar presente con regulación. No puede dejar librado esta actividad a lo que disponen los emisores de tarjetas. Esto es un primer paso y verbal, que debe plasmarse en una ley".



