C.B.
Según el Segundo Informe Nacional sobre Consumo y Comportamiento Cultural del año pasado, la murga y el carnaval cierran un top 10 entre las preferencias musicales de los uruguayos con apenas 9%, bastante lejos del folklore (38,3%), el rock y el pop (29,6%), la cumbia (27%), la melódica, la clásica o el tango. Así y todo, promotores, artistas y disqueras desconfían: hoy muchos intérpretes salidos del género madre "murga" consiguen la consagración del disco de oro, coparon las nominaciones de los premios Graffiti a la música uruguaya y, además, son convocantes. Y cada vez más proliferan los talleres de murga que preparan a los futuros murguistas.
Para Andrés Sanabria, director de Bizarro Récords, desde el ombligo montevideano cuesta vislumbrar la magnitud del folklore, que tanto gusta en el interior, y en cambio se aprecia cada vez más a la murga y los autores que esta parió y hacen "murga-canción" o canciones urbanas, como algunos llaman. "Es un género que parece ser montevideano", explicó.
Bizarro editó discos de Queso Magro y La Mojigata y un par de Los Mareados, el último en formato CD más DVD. Sanabria, nobleza obliga, le reconoce el gran mérito del aparente auge de compositores vinculados al carnaval a sus colegas de Montevideo Music Group (MMG), quienes se hicieron cargo de editar este tipo de música.
Federico Marinari, al frente de MMG, y hombre de murgas al fin, ensaya otra explicación: el disco es un disparador para que los artistas continúen sus negocios ofreciendo recitales o incluso haciendo docencia. Las radios y la televisión potenciaron el fenómeno y hasta los grupos de rock del Río de la Plata se hicieron eco de coros murgueros (desde No Te Va Gustar con Clara hasta la Bersuit o Los Piojos). Montevideo Music Group representa, edita, orienta u oficia de manager para muchos cultores de la canción citadina: Tabaré Cardozo, Edú "Pitufo" Lombardo, Pablo "Pinocho" Routin o Gerardo Dorado ("El Alemán") hasta murgas como Agarrate Catalina -por lejos la más taquillera-, Curtidores de Hongos, A Contramano, Asaltantes con Patente, El Gran Tuleque y Colombina Che, entre otras.
El cupletero Charly Álvarez, de El Gran Tuleque, cree que un factor clave en la "explosión" del género ha sido la preocupación por documentar los espectáculos y la trasmisión de los eventos por televisión, primero con Tenfield y desde el año pasado en la pantalla del canal estatal.
Álvarez es uno de los que experimenta una suerte de multiempleo gracias a la buena respuesta que hoy tienen las murgas: en febrero actúa en el Tuleque, pero junto a socios ahora planea hacer un show llamado Cuplé en Sala ("un espectáculo de carnaval pero más teatral"), y hace magisterio en tres talleres de murgas. "Además, los murguistas tenemos una trampita: muchos formamos grupos con menos integrantes de los que tiene una murga, con temas propios y clásicos de otros tiempos, que llevamos a eventos privados", dijo.
El auge no solo se ve en los más de 20 talleres de murgas que han proliferado en los últimos años, sino también en agrupaciones contratadas para campañas políticas (Agarrate Catalina, por ejemplo) o artistas en spots de productos (Tabaré Cardozo promociona un whisky nacional).
El propio Cardozo dice: "Hay una gran demanda del género y está bueno que haya gente dispuesta a enseñar, pero mejor está que haya gente dispuesta a aprender". El artista destaca -y coinciden los demás consultados- el mérito de la Intendencia de Montevideo (IM) en fomentar los concursos y formación de las llamadas murgas jóvenes desde 1998.
los artistas quedan. Sanabria y Marinari lo dicen de forma parecida: "las modas pasan, los artistas quedan", dice el primero; "antes pasó con el pop latino (¿te acordás de Mayonesa y Gelatina?). Cuando no hay canciones, el producto se cae. Entonces, las modas se terminan cuando no hay canciones", remata el segundo.
Marinari, gran amante de lo que llama "la canción ciudadana", empezó en Remix (1997) a cultivar el género al editar el segundo disco de Routin y su banda (Peligro de murga). Luego llegaron las convocatorias para la Sala Zitarrosa, la irrupción de las murgas jóvenes y en 2002 le tocó promocionar a Tabaré Cardozo con su hit futbolero El hombre de la radio. Fue su madre quien le sugirió que el éxito había tocado su puerta: "mi vieja me preguntó si no podía conseguirle esa canción tan linda que cantaba Tabaré y resulta que ¡yo estaba en el coro y había producido la canción! Ahí dije: `ta, llegamos`".
Un año después se formó MMG y se puso al hombro la mochila de las murgas y sus intérpretes solistas. Hoy, la Catalina es disco de oro (2.000 copias) y va hacia el platino (4.000) y su DVD Pasaporte es platino (el oro en DVD son mil unidades vendidas), Emiliano Muñoz y el "Zurdo" Bessio también son disco de oro y "Pitufo" Lombardo acaba de conseguirlo.
El propio Lombardo insiste con el buen momento del carnaval... aunque su CD premiado se llame Rocanrol. "El género se impuso y ha tomado una preponderancia en el mercado que antes no tenía. Hoy, aunque sigamos siendo víctimas de la piratería, la gente accede a CD y DVD. Además, también ayudaron la tele e internet", dijo. Lombardo también da talleres de murga: uno junto a la Intendencia en el Proyecto Esquinas de la Cultura, con 30 muchachos que aprenden de forma gratuita, y otro, privado, junto a Marcel Keroglian, murguero y periodista de canal 12.
"¡Es que ahora todos quieren ser murguistas!", exclama Marinari. Su esposa es coordinadora de murgas jóvenes y ha encontrado gran avidez por los cursos en la periferia de Montevideo. "Cumple un rol social. Se van arrimando por curiosidad, pero para muchos es un motivo para salir adelante cuando en la casa no tienen estímulo", sostuvo.
Marinari prefiere no ser muy explícito en los números que arroja el negocio, pero se anima a decir que mal no le va. Un artista novel puede llegar a cobrar 18.000 pesos por una actuación, mientras que los más populares pueden llegar a costar 100.000. Muchos de ellos (Cardozo, Alejandro Balbis, Lombardo, "El Alemán", Routin, Damián Salina, entre otros) formaron MPU, sigla que significa Música Popular Uruguaya y emula el exitoso fenómeno de la MPB brasileña. "La gente ya nos conoce y venimos de llenar el Teatro de Verano", dijo.
Balbis con El Gran Pez y Emiliano y el Zurdo suman ocho nominaciones para los premios Graffiti a la música nacional. De todas formas, Marinari señala que la amplitud de la oferta ha hecho que hoy por hoy sea muy difícil colmar un auditorio. Para él, el 9% de adherentes a las murgas del estudio del Observatorio de Políticas Culturales de la Facultad de Humanidades trepa algunos puntos si se suman los solistas con impronta murguera.
Mientras algunos empresarios de disqueras dijeron por lo bajo que apostar a las murgas no es tan rentable como parece, a Pablo Grandal, de la Intendencia de Montevideo, le importa bien poco. Grandal dijo que en 1998 cuando se iniciaron los encuentros de Murga Joven se anotaron ocho agrupaciones, en 2003 fueron 33, y la última inscripción cerrada la semana pasada tiene a 75 murgas.
"Son 1.500 gurises, donde integramos a los que abandonaron los estudios con los universitarios. Nos importa el desarrollo de una expresión artística murguera, que tiene que ver con la identidad montevideana. Eso es hacer cultura", dijo, ajeno a discos de oro, platino o graffitis.
Tercero en 10
El disco recopilación Murgas 2009 es el tercero de música nacional más vendido de la década, luego de Quién va a cantar de Ruben Rada (2000) y Repertorio de Jaime Roos (1999), según la Cámara Uruguaya del Disco. Cuarto fue Todo es tan inflamable de No Te Va Gustar (2006).
Avidez. Hay más de 20 talleres y 1.500 chicos se anotaron para la Murga Joven de la Intendencia.
Quintos en un ranking de diez
Qué Pasa fue a una disquería a preguntar con qué frecuencia se vendía un disco de una murga o solista salido de carnaval. María Castro, vendedora del Palacio de la Música de 18 de Julio y Paraguay, contó que el día anterior había salido el disco Civilización de Agarrate Catalina y en tres horas vendió tres unidades. En abril, el CD más vendido fue Zitarrosa Colección Histórica con 34, luego el doble de Madonna con 30, 19 ejemplares de Bipolar del Cuarteto de Nos, 14 de La Vela Puerca (triple) y luego llega uno de murgas: 13 unidades del último de Falta y Resto. El DVD Pasaporte de la Catalina vendió 10 (y nueve en marzo), nueve del disco de A Contramano, otros nueve de El Gran Pez de Balbis, ocho del doble del "Canario" Luna, seis de la recopilación Murgas 2010 y cinco del doble MPU.