Samoa, la nación isleña del Pacífico, y su aún más pequeña vecina, Tokelau, el viernes 30 saltaron en el tiempo hacia el oeste, atravesando la línea temporal internacional, para ingresar al cambiante panorama económico del siglo XXI.
El cambio temporal, oficialmente decidido en junio, pretende alinear a Samoa con sus socios comerciales asiáticos; y separa de Estados Unidos -que dominó la vida económica de la isla en el pasado- las jornadas laborales del lugar. En un día inusual, los 186.000 habitantes de Samoa y los 1.500 de Tokelau se fueron a dormir el jueves y se despertaron el sábado.
El gobierno determinó que aquellos que perdieron el jornal del viernes sean remunerados como si lo hubiesen trabajado. Samoa se había desconectado de sus vecinos del Pacífico asiático en 1892, cuando operadores de comercio de Estados Unidos convencieron a las autoridades de cambiar el huso horario de la línea occidental a la oriental, para facilitar el comercio y los negocios con la costa occidental estadounidense.
Ese cambio se realizó el 4 de julio, por lo que los pobladores de Samoa pudieron festejar dos veces el día de la independencia de Estados Unidos.
Esta vez el cambio se formalizó a medianoche, de manera que dos minutos después de las 23.59 del 29 de diciembre pasaron a las 12.01 del 31 de diciembre. El nuevo huso horario pone a Samoa tres horas delante de la parte oriental de Australia, en vez de arrastrase 21 horas detrás, como ocurría antes.
El primer ministro Tuila`epa Sailele Malielegaoi admitió el distanciamiento de Estados Unidos, pero afirmó que, a cambio, la decisión facilitaría los negocios con Australia y Nueva Zelanda, cuyas economías están cada vez más entrelazadas con el resto de Asia, particularmente con la superpotencia regional, China.
"Cuando hacemos negocios con Nueva Zelanda y Australia, nos perdemos dos días de trabajo a la semana. Cuando acá era viernes, en Nueva Zelanda era sábado. Y cuando nosotros íbamos a la iglesia el domingo, allá, en Sidney y Brisbane, estaban trabajando".
Hace dos años Samoa dio el primer paso para alinearse con Australia y Nueva Zelanda al cambiar el sentido del tránsito de la derecha a la izquierda. El primer ministro afirmó que ese cambio facilitaría a los samoanos que viven en países vecinos el envío de autos usados a sus familiares en la isla.
Cambiar el huso horario no es un fenómeno nuevo en el Pacífico. Años atrás, en un intento de ser los primeros en recibir el nuevo milenio, varias de las islas naciones del Pacífico modificaron horarios y fechas. La línea que separa una fecha de otra, creada en una convención internacional en 1884, es algo esquemática, pues zigzaguea aquí y allá para acomodarse a las necesidades de las naciones que se encontraban en su ruta.
"No parece existir razón legal alguna que impida a un país declararse en la zona horaria que quiera", estimó el Royal Observatory en Greenwich, el árbitro de los horarios oficiales, en un comunicado divulgado antes del cambio de milenio (The New York Times).