THE ECONOMIST
Cuando el 31 de julio de 2006 la televisión estatal cubana transmitió una declaración de Fidel Castro en la que decía que había pasado por un tratamiento quirúrgico y que temporariamente cedía el poder a su hermano, Raúl, se sintió como el final de una era. El hombre que había dominado cada aspecto de la vida en la isla por casi medio siglo parecía estar de salida. Fidel sobrevivió y nada pareció cambiar pero ese tarde de julio marcó el comienzo de un lento pero irreversible desmantelamiento del comunismo (oficialmente, "socialismo") en uno de los pocos países en los que había resistido. (Por brevedad y claridad, este artículo se referirá a los hermanos Castro por sus nombres de pila).
Raúl, quien formalmente asumió como presidente de Cuba en febrero de 2008 y como primer secretario del Partido Comunista en abril de 2011, está tratando de revivir la moribunda economía de la isla, pasando sustanciales partes de ella del Estado a manos privadas, lo que tiene profundas implicancias sociales y políticas. Abolió algunas de las muchas restricciones en la vida de los cubanos. También liberó unos 130 prisioneros políticos. Su gobierno firmó acuerdos de la ONU sobre derechos humanos, algo que su hermano evitó hacer durante tres décadas. La represión se volvió menos brutal, a pesar de que dos prisioneros murieron en huelga de hambre. Los cubanos se quejan más abiertamente y el debate académico se ha vuelto más libre. Pero aún se silencian los reclamos por democracia o elecciones libres. El Partido Comunista es el único legal. Y Raúl Castro avisó que no revocará la odiada visa de salida que hace difícil (y para algunos imposible) salir del país.
Igual, hay tropiezos que se siguen pagando. Cuando se terminaron los subsidios soviéticos, el déficit fiscal trepó hasta el 33% del PIB. El gobierno cubrió la brecha imprimiendo dinero, lo que agudizó la inflación. En términos generales el sueldo promedio cayó hasta el 25% de lo que valía en 1989. Un sondeo en La Habana en 2000 halló que el 20% era pobre; la cifra a nivel nacional ahora es mayor.
Los servicios sociales también sufrieron. De acuerdo a un trabajo de Carmelo Mesa Lago, un economista cubano en la Universidad de Pittsburgh, y Pavel Vidal, un economista del Centro para el Estudio de la Economía Cubana de la Universidad de La Habana, en 1989 Cuba superaba a los países latinoamericanos en todos los indicadores sociales menos en vivienda.
El daño que provocó el huracán en 2008 empeoró aún más la escasez de viviendas. Al contrario de lo que indica el mito, en Cuba hay asentamientos. A la salida de la avenida principal de Miramar, un barrio de embajadas y casas de funcionarios, está El Romerío, un enclave de ranchos de cartón y madera. Décadas de migración hacia la capital convirtieron en conventillos superpoblados a todas las viejas casas del centro de La Habana.
El transporte siempre ha sido escaso. Hay solo 600 mil autos en la isla, tienen un promedio de 15 años, y la mitad pertenecen al Estado. Algo ayudó una nueva flota de ómnibus chinos, pero Cuba no incluyó el mantenimiento en el contrato y muchos ya están fuera de circulación, de acuerdo a una fuente diplomática.
Cuba aún supera a sus vecinos en dos aspectos. Primero, en su extraordinariamente efectivo sistema de defensa civil que ha asegurado que los frecuentes huracanes raramente causen daños mayores como sí sucede en el resto del Caribe y en Estados Unidos. Segundo, son raros los crímenes violentos: un visitante puede caminar por las partes más feas de La Habana sin sentir miedo. Pero ambos logros son bien de regímenes autoritarios.
Los servicios de salud y educación se han vuelto más inaccesibles y peores. La inscripción liceal está por debajo de su pico en 1989. Hay demasiados graduados en Humanidades y escasez de agrónomos e ingenieros. A pesar de que la mortalidad infantil sigue bajando, la mortalidad materna ha crecido. Faltan remedios. Los pacientes de los hospitales a menudo deben llevarse sus propias sábanas.
En 2010, 37 mil médicos cubanos y otros trabajadores de la salud trabajaban en 77 países, la mayoría en Venezuela pero también en África, el Caribe y América Central (y una decena en Uruguay). El gobierno también ofrece becas a unos 20 mil latinoamericanos para que estudien medicina. Pero la principal razón por la escasez de médicos son los bajos salarios. Una mujer, que dice llamarse Grisel, trabajaba como médico de familia por 23 dólares al mes, pero ahora tiene una tienda improvisada y hace 40 dólares al mes. Tiene dos hijos pequeños. Un par de zapatos para niños salen 13 dólares. "Como médica tenía que elegir entre comprarles zapatos o comer", dice.
Raúl, eso sí, tomó medidas para racionalizar los servicios de salud y educación y le aumentó el salario a los maestros.
Las reformas económicas, especificadas en las 313 líneas directrices aprobada por un congreso del Partido Comunista en abril de 2011, están siendo implementadas despacio y con gran cautela. Eso es porque son recibidas con agrio recelo por el partido y la burocracia. De hecho, el liderazgo evita la palabra "reforma", y ni que hablar de "transición". Esos términos están contaminados por el colapso de la Unión Soviética, un hecho que aún traumatiza a los líderes cubanos. Oficialmente los cambios son descritos como "actualización" en la que serán promovidos "actores no estatales" y "cooperativos". Pero, como quieran llamarlo, eso significa que habrá un emergente sector privado.
Las directrices aprobadas por el congreso contienen medidas para hacer crecer la producción y las exportaciones y hacer que el Estado sea financieramente sustentable. Eso incluye, primero pasar tierras estatales sin uso a granjeros privados; segundo hacer que el Estado sea más productivo pasando trabajadores sobrantes al sector privado; y tercero levantar algunas de las prohibiciones que restringen la vida de los cubanos y garantizar más autonomía a las 3.700 empresas propiedad del Estado.
VIRAJES BRUSCOS. El nuevo presidente a menudo dice que su meta es "hacer el socialismo sustentable e irreversible". La economía continuará basada en la planificación, no en el mercado y la "concentración de la propiedad" seguirá prohibida, insistió Raúl en un discurso ante la Asamblea Nacional en diciembre de 2010. Se cuida de no ofender a su hermano: en sus discursos siempre lo incluye con citas.
Fidel, a pesar de su semiretiro, es consultado en todas las grandes decisiones. Su precaria y fantasmal presencia en su reducto de Siboney, un arbolado enclave de mansiones al oeste de La Habana, sin duda controla la velocidad de las reformas. Pero ya no maneja las palancas del poder y raramente comenta sobre política doméstica.
Más allá de sus intenciones, los líderes comunistas cubanos encontrarán imposible prevenir que la isla se dirija hacia una suerte de capitalismo. Lo que es más difícil de predecir es si quedarán en control del proceso de cambio o si esto llevará hacia la democracia.
Cuando colapsó la Unión Soviética en 1991, muchos extranjeros pensaron que el comunismo cubano estaba condenado. Suculentos subsidios y ayuda militar soviéticos consiguieron balancear el embargo económico impuesto en 1960 por Estados Unidos. Para la década de 1970 también habían traído estabilidad, pero Fidel casi consigue llevar a la isla a la bancarrota con su maniático pasaje de una industrialización forzada a una exagerada dependencia del azúcar, sostén de la economía de la isla desde la colonia. La repentina retirada de los subsidios soviéticos y sus vínculos comerciales causaron que la economía de Cuba se contrajera 35% entre 1989 y 1993.
En respuesta a eso, Fidel declaró una "emergencia nacional", llamada el "Período Especial en Tiempos de Paz". Abrió la isla a la inversión extranjera y al turismo y legalizó los pequeños negocios familiares y el uso de dólares. Pero encontró un nuevo benefactor en la Venezuela de Hugo Chávez, quien empezó a proveer a la isla con petróleo barato. Una gran parte fue considerado como un trueque por los servicios de unos 20 mil doctores, instructores deportivos y asesores en seguridad que trabajan en Venezuela. China también se volvió una fuente de crédito.
Así, con la seguridad recuperada, Fidel volvió a torcer el curso. Muchos negocios familiares y otros emprendimientos extranjeros fueron cerrados y el dólar dejó de ser legal. El anciano líder lanzó la "Batalla de Ideas", sacando a la calle ejércitos de jóvenes a hacer de mal entrenados maestros y trabajadores sociales.
SIN PRISA Y SIN PAUSA. Esta vez, insiste Raúl, no hay marcha atrás: las reformas ocurrirán sin prisa pero sin pausa. Pero Raúl no es ningún liberal. Junto con el Che Guevara eran los marxistas ortodoxos entre los líderes de la guerrilla.
Cuando tomó el mando, Raúl se movió, primero lentamente, en medio de peleas internas. Para sorpresa general, el que perdió en 2009 fue Carlos Lage quien había manejado la economía desde el Período Especial y era visto como un reformista y Felipe Pérez Roque, el joven canciller. Fueron denunciados por haber criticado a los Castro (hay grabaciones de Lage describiendo a los líderes como "fósiles vivientes") y por haber sido corrompidos por el poder. José Ramón Machado, un estalinista de 81 años, fue nombrado vice de Raúl.
En el congreso de 2011, Raúl admitió que el partido había fallado en la promoción de una nueva generación de líderes. Empezó a trabajar en eso. Además del ministro de planeamiento Marino Murillo y Adal Izquierdo, el ministro de Economía, el congreso designó a dos líderes jóvenes para integrar el politburó: Miguel Díaz Canel, ministro de alta educación, y Mercedes López Acea, la secretaria del partido para La Habana. El consejo de Estado y el consejo de ministros ahora incluye más mujeres y afro-cubanos que nunca. El promedio de edad entre los jefes provinciales del partido es 44 años.
Raúl calladamente desechó a los ministros y asesores claves de Fidel. Sus reemplazos fueron mayoritariamente oficiales del Ejército. Rafael Hernández, un académico que edita Temas, una revista del ministerio de Cultura, señala que muchos son ingenieros de profesión.
El camino hacia el cambio se aceleró cuando el congreso del partido formó una comisión con un equipo de 90 personas dirigida por Marino Murillo, un miembro del politburó y ex ministro de Economía, para que impulse las reformas, dice Jorge Sánchez, un analista. "Para 2015, no estará la economía socialista de la década de 1990, ni tampoco la misma sociedad".
Pero hay brechas. Por ejemplo, el gobierno está indeciso sobre la inversión extranjera, un elemento clave en el rápido crecimiento de Vietnam y China. Ha cancelado algunos emprendimientos conjuntos, y esos nuevos acuerdos pasaron a empresas principalmente venezolanas, chinas y brasileñas. El principal reparo que ponen las empresas extranjeras es el mandato del gobierno de mantener la mayoría accionar y su historial de arbitrarios cambios de políticas .
Fidel gobernó Cuba a través de un desenfrenado ejercicio de su enorme ego. Centralizó todo el poder en sus manos, impuso un igualitarismo utópico y realizó frecuentes virajes de políticas. Todo indica que Raúl es más modesto, que por naturaleza delega y fomenta los equipos, y está más interesado en que las cosas se hagan que en hacer discursos. Cuando asumió en 2006, incluso suspendió las reuniones a las cuatro de la mañana que a su hermano le encantaban.
Para Hernández, de la revista Temas, las reformas económicas tienen implicancias políticas muy trascendentes. Para que funcionen tiene que haber descentralización, estado de derecho y una reducción del poder en el Estado. Para conseguirlo el partido va a tener que cambiar sus maneras. En una conferencia cerrada el 28 y el 29 de enero, Raúl reiteró sus reclamos de una separación entre el partido y el gobierno.
Eso no va a ser fácil. La constitución de 1976 define al Partido Comunista como la "fuerza directriz de la sociedad y el Estado". Tiene 800 mil miembros y otros 700 mil en su juventud. La burocracia del partido, acostumbrada a ejercer el poder, es opaca, secreta y para nada liberal. (Traducción: Fernán R. Cisnero)
Disidencia siempre acosada
Los tradicionales grupos disidentes son pequeños y fuertemente influido por la seguridad del Estado. Algunos son oportunistas y han sido un blanco fácil para que el gobierno los caricaturice como agentes de Estados Unidos. "El cambio no va a venir de la oposición por su aislamientos y sus divisiones", dice Oscar Espinosa Chepe, uno de los 75 detenidos en 2003. Fue liberado en 2010.
Mejor la visa que el gomón
Los cubanos ya no se arriesgan para salir de la isla. La mayoría espera conseguir una de las 20 mil visas que sortea anualmente Estados Unidos. Y España ya ha repartido unos 63 mil pasaportes a descendientes de combatientes de la Guerra Civil.
El recelo va por dentro
Muchos burócratas se resisten a la reforma porque están amargados por la idea de que esa reforma permitirá hacer dinero por fuera del partido. La ideología tiene su papel. Machado Ventura y Ramiro Valdez, los que siguen a Raúl en el Politburó, son estalinistas de línea dura.
434.000
cubanos acceden a internet. Son profesionales. El resto está conectado a una intranet del gobierno.
90 %
de los cubanos sólo accede a información que controla el gobierno, según Freedom House.
10
dólares por mes es la pensión promedio que cobra un cubano. Es el sector más pobre de la sociedad.
Las cosas desde Miami
En los primeros 15 años de la revolución, medio millón de cubanos llegaron a Miami. Gracias a una generosa ayuda federal de asimilación y a su propia fuerza emprendedora, convirtieron a Miami de un adormilado balneario a un dinámico polo de negocios. Pero más significativamente construyeron una de las más poderosas máquinas políticas en la historia estadounidense dedicada a derrocar a los Castro a través de un embargo económico impuesto en 1960. Tres de los cuatro distritos congresionales en Miami están en manos de cubano-estadounidenses, así como una de las bancas del senado que le corresponden a Florida. Esa maquinaria es la razón por la que Estados Unidos no estableció relación normal con Cuba, como sí lo ha hecho con China y desde 1995 con Vietnam.
Las políticas de Barack Obama hacia la isla reflejan la cambiante naturaleza de la población en el sur de Florida tanto como los desarrollos en Cuba. Unos 400 mil cubanos llegaron después de 1980, a menudo como emigrantes económicos más que como exiliados políticos. Mantienen lazos cercanos con la isla. En el aeropuerto de Miami, en el check in de los ocho vuelos charter a La Habana, todos cargan dos o tres valijas enormes con regalos o productos para vender. "Hubo un movimiento hacia una economía de frontera", dice Carlos Saladrigas, comerciante de Miami. Eso ha sido bien recibido por Raúl, quien ha dicho que los cubano-estadounidenses no deben ser calificados de "gusanos", el término que les dedicaba Fidel, sino como parte de la nación.
Igual, la evolución de la comunidad cubano-estadounidense no ha estado acompañada por un cambio político. Eso es porque los mayores votan en gran cantidad y por la causa. Sus hijos, y los recién llegados, tienen menos disposición a votar y se preocupan más por su vida en Estados Unidos.
PAPEL FUNDAMENTAL
Iglesia ayuda
La Iglesia Católica tiene cada vez más presencia en Cuba. Raúl la eligió como intermediaria para vincularse con la sociedad cubana. Tiene reuniones periódicas con el cardenal de La Habana, Jaime Ortega, donde se le reclama más libertades socio-económicos, dijo un vocero del cardenal. También se pide por el reconocimiento de la libertad de expresión y organización. Pero lo está haciendo con cautela. Cuba no es Polonia donde la iglesia lideró la revuelta contra el comunismo: en la isla hay solo un 5% de católicos practicantes.
DEMOGRAFÍA CUBANA
Ponerse viejos
En Cuba hay una severa caída de la población y es la que envejece más rápido en la región. Las cubanas están teniendo menos hijos. El número de bebés bajo a 1,5 entre 2004 y 2008 (en 1963 era 5). Segundo, gracias a su sistema de salud cada vez mueren menos niños y los cubanos viven mucho. Tercero, unos 30 mil cubanos se van por año de la isla. Por eso Cuba envejece. "La típica familia cubana consiste en dos abuelos, dos padres y un hijo", dice el especialista Jorge Mario Sánchez.