Los sospechosos de siempre

Entre el reclamo de la media canasta y la necesidad de prepararse mejor.

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CÉSAR BIANCHI

Los pilares de la plataforma reivindicativa de los docentes son conocidos. Perfectamente se pueden resumir en dos: mejores condiciones laborales y mayor presupuesto. Pero atrás de ellos hay otros reclamos. Y debería haber una autocrítica.

Para José Olivera, secretario de Relaciones de la Federación Nacional de Profesores (Fenapes), la clave está en definir lo que da en llamar "el contrato fundacional": ¿hacia dónde va la educación? ¿Para qué queremos Secundaria? Menuda discusión que, entiende, está pendiente.

"Cada cinco años estamos revisando y redefiniendo el rol de Secundaria", se lamenta. La educación debe ser una política de Estado que se mantenga a pesar de los vaivenes políticos y trascienda los gobiernos de turno. En este punto coinciden todos los consultados: Olivera, el titular de la Asociación de Enseñanza Secundaria (Ades) por Montevideo, Juan de Marsilio y hasta el titular del Instituto de Profesores Artigas (IPA), Jorge Nández.

De Marsililo ejemplifica las carencias de los docentes: hacen falta turnos nocturnos y liceos de extraedad diurnos, hacen falta locales (unos 50 liceos nuevos), adscriptos, asistentes sociales, psicólogos y porteros que conozcan a "la muchachada". También piden a gritos media canasta básica, unos 18.000 pesos al ingreso al sistema, cuando un docente nuevo hoy gana la mitad.

"Es preocupante que en otras reparticiones estatales, quizás porque manejan dinero, tengan salarios más decorosos que la enseñanza. Es una mala señal que importen más los dineros que los muchachos. Quiero creer que el Uruguay de (José Pedro) Varela no es eso", sostuvo.

En la confusión entre "universalización" y "masificación", sigue Olivera, todo se desmadró. Sin generar las condiciones políticas y de infraestructura necesarias para recibir a todos, la educación media se masificó pero no pudo resolver tanta demanda. Y ya se sabe, hoy los docentes son mucho más que eso: ofician de padres, hermanos mayores, psicólogos, tutores, médicos. "Tenemos un trabajo casi en solitario del sistema educativo para transformar y crear nuevos valores culturales luchando contra la televisión (que crea los suyos), con grupos de 45 alumnos en clase cuando cualquier manual dice que no es conveniente más de 25, y donde hay que enseñar, resolver el problema del embarazo adolescente, la violencia doméstica, enseñarles higiene. Todo esto antes se compartía con otras instituciones del Estado y la familia. Ya no".

Y con el multiempleo la tarea se complica, porque además, generan clases no dictadas. O lo que para De Marsilio y Olivera es el mal llamado "ausentismo docente". Para ellos, las clases no dadas porque el docente está acudiendo a un taller de perfeccionamiento, tomando exámenes en otro liceo o con licencia médica sin que se designe un suplente, no deben considerarse ausentismo. Creen que la cantidad de inasistencias deliberadas al aula no superan el 10% y el Estado debe sancionarlos. Pero en total, si se suman todos los motivos por los que un docente no da su clase, el porcentaje trepa al 30% (ver recuadro).

Para Denise Vaillant, coordinadora del Programa de Promociones de la Reforma Educativa en América Latina (Preal), hay una solución para esto, la que siguen otros países de la región: los cursos de actualización docente deben hacerse durante las vacaciones lectivas como las de primavera o las últimas semanas de diciembre.

A partir de la nueva función docente, que va más allá de la pedagogía en el aula, nace la discusión de otro extremo que ha sido puesto en tela de juicio en una última investigación de la Universidad de la República (Udelar): qué tan preparados están los docentes de Secundaria.

Según un informe del departamento de Ciencias Sociales de la Udelar, la mitad de los alumnos que ingresa al IPA o a magisterio fracasó antes en carreras universitarias, informó El País. "Las universidades privadas reclutan a los que tuvieron mejores desempeños en el liceo, la Udelar a los alumnos promedio y los que tienen notas por debajo del promedio suelen volcarse a institutos de formación docente", dijo el estudio de los sociólogos Marcelo Boado y Tabaré Fernández publicado en febrero.

Olivera, de Fenapes, desconfía de esa conclusión del informe. "Conozco personas que intentaron la formación docente, no pudieron y siguieron facultad. Al revés de lo que plantea el informe", dijo. De Marsilio fue enfático: "tenemos un cuerpo docente muy profesional en relación a América Latina, comprometido e involucrado". Eso sí: reconoció problemas a la hora de enseñar lectoescritura. "Pero las dificultades en lo ortográfico van mucho más allá del profesorado. Se ve hasta en la prensa".

Nández, director del IPA, reivindicó la enseñanza del principal instituto de formación de docentes. "El nivel es muy bueno. Hay un componente teórico sólido en lo disciplinar, lo pedagógico y lo vincular, para sostener una relación de aula a nivel medio", sostuvo. Observó que los que egresan como profesores de Lengua amplían sus conocimientos con maestrías en el exterior, aunque admitió que los egresados de Matemática siguen teniendo "dificultades" ("una constante"). "Pero no hablaría de carencias en la preparación, sino de mejorar lo que tenemos", acotó Nández.

Parece útil el análisis de Vaillant, quien coordinó estudios sobre formación docente en todo el continente desde la Universidad ORT. Para ella, la preparación de los docentes de Secundaria "no es adecuada". "Hay lagunas cualitativas importantes. No hay suficientes profesores preparados en algunas áreas (Matemática, Ciencias), pero sí muchos en otras. Es una tema de política educativa: ¡hay que priorizar y estimular para que egresen de esas materias!", exclamó la investigadora. Además, los contextos críticos necesitan los mejores docentes y éstos no suelen elegir estas zonas.

Vaillant no pudo ser más elocuente: "Ni los recién egresados ni Superman podrían responder hoy a las necesidades de muchos centros educativos".

Los dos ausentismos

Según datos de Secundaria sobre el primer semestre de 2007, un 10,7% de las inasistencias de los docentes a clase fue por tomar exámenes, casi 30% por licencias médicas, 4% por cursos de Anep, 1,63% por estar en concurso, 20,5% por los cinco días de descanso del art. 71 y un 20% son faltas injustificadas.

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