La espera más urgente

Por menos de un año ASSE dio gratis el servicio de fertilización in vitro. Cuando fue suspendido imprevistamente, se les prometió seguimiento a más de 100 parejas en lista de espera. No se cumplió.

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Eloísa Capurro

Después de 10 años, Gerardo y Daniela decidieron emprender la dulce búsqueda. Ambos deportistas, de vida sana y jóvenes (ella tenía entonces 35 y él 49), no pensaron que fueran a tener problemas. Seis años después, siguen a la espera.

"En este país siempre los hijos es lo último que se planea", dice él. Tras las primeras consultas en la mutualista de la que ella era socia, comenzaron lo que los especialistas llaman "tratamientos de baja complejidad". Implicó tomar hormonas, controlar los períodos de ovulación y esperar al mejor momento para la concepción. Pero en eso pasaron casi dos años, y seguían sin ver resultados.

"Ella tiene un pequeño problema que no deja llegar a término al espermatozoide. Es una cosa extremadamente sencilla de solucionar. Hay que hacer todo el procedimiento en el laboratorio e inoculárselo a ella para tener la posibilidad", dice Gerardo. Así el siguiente paso era una fertilización in vitro.

Siendo ella empleada en una farmacia y él chapista, estaban lejos de juntar los por lo menos 4.000 dólares que puede costar uno de estos tratamientos. Ir a una clínica privada -son cuatro en todo el país- estaba descartado. Pero no el sueño de ser padres. O al menos eso creían. "Nuestro médico nos explicó que podíamos ir a una clínica o anotarnos en ASSE. Nosotros no estábamos al tanto de cómo era. Pero tampoco contamos de arranque con un dinero. Como yo soy usuario de ASSE, teníamos la posibilidad", dice él.

En la salud pública, creyeron Gerardo y Daniela, encontrarían una solución. Pero de eso hace casi dos años. Y nada. "Empezamos en enero de 2010 y en abril de ese año nos comunicaron que los tratamientos se suspendían. Quedamos en el aire", dice él.

Fue menos de un año que ASSE dio los servicios de manera gratuita. Después los levantó. Y dejó a más de 100 parejas en listas de espera bajo el compromiso de seguir un tratamiento que nunca llegó siquiera a comenzar.

sueño frustrado. A principios de 2009 Salud Pública anunció la apertura de la Unidad de Reproducción Asistida en el Hospital de Las Piedras, Canelones. Era la primera vez que se ofrecía la posibilidad de realizar una fertilización in vitro a cuenta del Estado.

Hasta entonces los únicos servicios que Salud Pública ofrecía eran los de baja complejidad, que todavía se dan en el Hospital de la Mujer del Pereira Rossell. Allí, según publicó El País, en 2009 se recibían por lo menos 50 casos anuales de personas que necesitaban una fertilización in vitro. De ellas solo tres o cuatro lograban reunir el dinero necesario. (Qué Pasa intentó obtener datos actualizados acerca de cuántas parejas se atienden actualmente en el Hospital de la Mujer, pero el departamento de Comunicación de ASSE señaló que preferían no participar de este informe).

En noviembre de 2009 comenzó el trabajo con un equipo de 12 médicos dirigidos por Roberto Suárez. "Fue una experiencia muy buena y ojalá pueda continuarse", dice el médico, especialista en reproducción asistida. En total se atendieron 1.000 parejas y se realizaron unas 100 fertilizaciones in vitro. Hubo un 50% de porcentaje de embarazos. De hecho a fines de 2009 ya se anunciaban los primeros dos embarazos con estas técnicas.

Pero en junio de 2010, menos de un año después del comienzo de los tratamientos, se suspendió todo. "La dirección de ASSE decidió suspender hasta nuevo aviso", dice Suárez. Al Estado le salía 1.000 dólares cada fertilización, porque los médicos actuantes bajaron sus honorarios. "Las autoridades alguna causa deben tener por la cual lo decidieron". Nadie la supo decir.

Así, también de repente, fue que Gerardo y Daniela se enteraron. Llegaban al Hospital de Las Piedras para una consulta más, tenían que presentar un examen, pero les dijeron que volvieran a sus casas. "Había una coordinadora allí del hospital y nos dice que estaba todo parado. No nos avisaron más", dice él.

Entonces se había anunciado que las parejas que habían llegado a ser estudiadas por ASSE, no quedarían abandonadas. Que integrarían una lista de espera y se les seguirían los tratamientos. Que la Unidad de Reproducción Asistida simplemente no tomaría nuevos casos.

Y no se tomaron nuevos casos. Pero tampoco se siguieron los tratamientos a las parejas de esas listas de espera.

"Todavía no hay respuestas concretas acerca de cuándo se va a reanudar el servicio ni cuándo se va a cumplir con las parejas que habían sido estudiadas", dice Lourdes Leiva. Ella forma parte de Uruguay Procrea, una asociación civil que nació en julio de 2010 y que nuclea a 50 parejas con problemas de esterilidad. Lourdes también está en esa lista de espera de ASSE. "La van tirando a largo", dice. "Te dicen que hubo cambio de autoridades y no hay fondos económicos. Pero no se cumple con lo que ya estaba pactado, con las parejas que estaban anotadas ya para la fertilización in vitro".

Recién en marzo de 2011 ASSE firmó una resolución -a la que accedió Qué Pasa- donde dice que se "culminará con los tratamientos ya iniciados de las parejas que se encontraban en lista de espera al momento de la suspensión del servicio en el Hospital de Las Piedras". Se autoriza, según la resolución, hasta dos intentos de fertilización in vitro. Si las parejas ya habían tenido una primera transferencia de embriones, se les haría una segunda.

Fuentes del directorio de ASSE señalaron que hay 128 parejas que podrían entonces acceder todavía a los tratamientos. La asociación Uruguay Procrea alega que son unas 170. De todas formas, siguen esperando lo que se les volvió a prometer.

En abril, un mes después de que se firmara esa resolución, se rescindió el contrato con el laboratorio CIRA, uno de los cuatro que realiza estos tratamientos en el país. Así hoy ASSE no tiene un lugar donde realizar la fertilización in vitro. A fines de noviembre se abrió una licitación para contratar un nuevo laboratorio. Pero todavía no se sabe nada.

Qué Pasa intentó comunicarse en repetidas ocasiones con la presidenta de ASSE, Beatriz Silva y el vicepresidente Angel Peñaloza para contestar todas estas interrogantes. Ninguno respondió los llamados. Este suplemento también se comunicó con Alicia Ferreira, de la Gerencia Asistencial de ASSE, quien se excusó de participar de este informe, aunque más no fuera de forma telefónica, por estar en un congreso en Maldonado.

"Estamos aguantando a las parejas", dice Leiva. Uruguay Procrea, mientras tanto, ha juntado 6.500 firmas para pedir la reinstalación de los servicios públicos. "Entre nuestros afiliados hay muchas parejas que están en la lista de espera de ASSE y otras que están por mutualistas. Todas están esperando a que haya un reconocimiento de la esterilidad como enfermedad para que la sociedad médica los cubra". Otro tema que también sigue pendiente.

una enfermedad menos. En 2003 fue el primer intento del Parlamento para aprobar una ley que estableciera a la esterilidad como una enfermedad, así como lo declara la Organización Mundial de la Salud. Por ahora no se ha logrado.

El proyecto de entonces, del frenteamplista Alberto Cid, recibió media sanción del Senado. Pero tras llegar a la Cámara de Diputados, quedó en la nada. "Era un proyecto complejo, difícil de entender", dice el ex senador. "Estaba el tema del aborto, la reforma de la salud... Había otros temas que no permitían sentarse a pensar un proyecto que en definitiva pocos entendíamos su alcance".

La iniciativa, de 25 artículos, regulaba el acto médico. Fijaba, por ejemplo, un máximo de tres embriones por ciclo de tratamiento. Regulaba la conservación de los mismos, así como su investigación y experimentación. Incluso contemplaba aspectos fuera de los procesos de fertilización asistida, como lo es la donación de embriones o gametos. Así establecía que, una vez alcanzada la mayoría de edad, el niño concebido con estas técnicas pudiera conocer la identidad de los donantes.

Todos puntos que hasta ahora no están contemplados en ningún código de ética. "No puede ser que no exista ninguna regulación en un tema tan sensible como crear y eliminar vidas", dice Cid. Hoy la comisión de Salud de Diputados está nuevamente analizando el texto del ex senador, que será base para un nuevo proyecto de ley que regule estas técnicas.

Igual esa iniciativa no establece quién debe prestar los tratamientos de fertilización in vitro. Para esto en diciembre de 2010 el diputado nacionalista Luis Alberto Lacalle Pou -quien tiene gemelos nacidos a través de fertilización in vitro- presentó ante la misma comisión otro texto con apenas dos artículos en donde declara la esterilidad como enfermedad y sostiene que sus tratamientos entren al Sistema Nacional Integrado de Salud.

"El primer paso que hay que dar es decretarlo una enfermedad", dice el diputado. "Y después que se haga un tratamiento que será la mutualista o el Fondo Nacional de Recursos. Pero eso va a abaratar sustancialmente el acto médico y los medicamentos". La comisión lo estudia.

En Uruguay se calcula que hay entre un 15% y un 18% de la población que tiene problemas de esterilidad y debe recurrir a la fertilización in vitro para poder cumplir el sueño de tener un hijo. Pero sin servicios del Estado y sin una ley que haga de estos tratamientos parte de las prestaciones del sistema de salud, para ellos la única opción son las clínicas privadas, donde el tratamiento es costoso y, por ahora, se hace sin regulación.

Es eso o volver a la espera. Como Gerardo y Daniela. Él tiene 55 años y ella 41. Y no quieren todavía abandonar el sueño de formar una familia.

18%

de la población tiene problemas de esterilidad. Las clínicas atienden entre 100 y 200 parejas al año.

Cuanto más joven, mejor

Las posibilidades de quedar embarazada tras una fertilización in vitro varían de acuerdo a la edad de la mujer. Con menos de 30 años es de 60% y hasta los 35 hay un 50% de éxito. "Si se tiene 37 años, el porcentaje va bajando", dice Rita Vernocchi, directora de Cerhin. Si no se tienen problemas, igual hay que consultar. "Si la mujer tiene menos de 35 años, estar un año en la búsqueda es normal. Con 35 o más hay que consultar a los seis meses".

El proyecto de asse

Una de las críticas que enfrentó el proyecto de la Unidad de Reproducción Asistida de ASSE, fue que se inició sin una licitación previa. La dirección quedó a cargo de Roberto Suárez, médico del Centro Iberoamericano de Reproducción Asistida (CIRA), una de las cuatro clínicas especialistas en reproducción asistida en el país. "El proyecto lo llevé yo a la dirección de ASSE. Les pareció que era adecuado y arrancamos", dice el médico.

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