No existía, dicen los compiladores de datos e indicadores, manera de jerarquizar las grandes ciudades del mundo. "Antes, se tomaba demasiado en cuenta la población de las ciudades para dar cuenta de su importancia. Pero la cantidad de millones de habitantes de una ciudad como indicador del potencial para la prosperidad económica es un dato muy crudo", escribe el editor de la revista The Atlantic, Richard Florida.
Ahora, con nuevos métodos de medición -y con una mayor comprensión de la relevancia de otros factores que inciden en lo económico como la educación o la capacidad de innovar- es posible dictaminar que la ciudad más poderosa del mundo es Nueva York. El resultado del estudio trascendió luego del relevamiento de cinco rankings distintos, realizados en base a múltiples indicadores por diversos institutos de investigación como el McKinsey, el AT Kearney y el Martin Prosperity. Atrás de Nueva York se ubicaron Londres, Tokio, París y Hong Kong. No hay una sola ciudad latinoamericana entre las 20 metrópolis más poderosas del mundo.