Intrusos en la política internacional

El fenómeno Wikileaks es más una comezón social que política. Difícil que estallen debates que entorpezcan relaciones comerciales. Con un organigrama paranoico, Wikileaks se volvió una red mundial que consigue datos de partes íntimas del poder y cuenta con vocacionales para exhibirlas. Su nuevo descubrimiento es mero chusmerío diplomático y, por lo visto hasta ahora, es a los acontecimientos internacionales lo que el programa de televisión Intrusos al mundo del espectáculo. En general, se recogen versiones de funcionarios que viven de esa clase de chismes obtenidos en charlas oficiales o informales. Nada que ningún lector de Graham Greene no haya sabido de antes. En todo caso, este affaire revela la necesidad que tenemos de enterarnos de los entretelones de lo que pasa, ya sea en el programa de Marcelo Tinelli o en las relaciones entre Israel y Washington. Eso no es malo: cuanto más informado se esté, mejor. El gran negocio de hoy es la exhibición de la intimidad y no la información trascendente y Wikileaks lo entendió. Si esto es el comienzo de una revolución está por verse.

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