Fabián Muro
Puede ser visto como la situación ideal para algunos, pero para los dirigentes sindicales no tener que ir a trabajar, dicen, no significa que no estén ocupados. La tarea sindical puede llegar a ser una ocupación full time.
Por eso, luego de la aprobación de la ley 17.940, en 2006, los referentes sindicales tienen la protección legal para poder dedicarse a la representación y defensa de los trabajadores del rubro. Y no ocupar su puesto de trabajo
Esa ley apunta, en rigor, a no tener que ser discriminado por la patronal por dedicarse a la militancia y explicita, en su artículo cuatro, "el derecho a gozar de tiempo libre remunerado para el ejercicio de la actividad sindical".
Esto no es un invento uruguayo, claro. Las horas que un trabajador puede apartar para representar a sus compañeros están establecidas por la Organización Internacional de Trabajo (OIT), con la cual el Estado tiene un convenio suscrito desde antes que se aprobara la ley.
Ahí se fija que al dirigente sindical le corresponde una determinada cantidad de tiempo para su tarea: media hora por integrante de organismo o un hora por afiliado al sindicato. En términos criollos, significa que si un gremio ocupa a 10.000 trabajadores, por ejemplo, el o los líderes sindicales tienen 5.000 horas de tiempo "libre remunerado". Eso es el piso, dice Richard Read, de la directiva del Pit-Cnt pero también aclara que es un criterio, y que no necesariamente se cumple o considera.
A partir de esa base, cada rama acuerda la cantidad de horas que los representantes puedan usar para la militancia. Con esa cantidad de tiempo "libre", no está muy lejos la sospecha de que, como dijo un sindicalista consultado por Qué Pasa con la condición de mantener su anonimato, "uno se vaya a pescar al arroyo" en vez de estar trabajando por los intereses de los trabajadores.
"No puedo hablar por otras partes, pero en la bebida eso de usar las horas para otra cosa que la militancia sindical nunca pasó", agrega Read.
Read tiene 2.000 horas anuales de fuero sindical en Pilsen, por convenio. "Nunca llegué a tomarme todas, siempre ando en 800, por ahí".
Pero como la gente es mala y comenta, hay quienes desconfían de que todos sean justos en la disposición de esas horas. Según Gustavo Signorelle, que proviene del Poder Judicial -"soy administrativo nivel 1", explica- hay casos en los que se han constatado excesos. "Personalmente, recuerdo un caso en mi propio gremio donde hubo que llamarle poderosamente la atención al compañero, que estaba usando las horas para otra cosa".
Signorelle, y ocho de sus compañeros, están completamente liberados de ir al lugar de trabajo.
No ocurre lo mismo con Richard Ferreyra, dirigente del Sindicato Único Nacional de la Construcción (Sunca). Él tiene la máxima cantidad de horas que su sindicato consiguió negociar en la última ronda de Consejos de Salarios: 44 días por año.
Eso porque Ferreyra, tal como el presidente del sindicato Óscar Andrade, ocupan la directiva nacional. Para un dirigente gremial de la construcción a nivel departamental el tiempo para la tarea sindical es más corto: 22 días. Más allá de eso, hay que ir a trabajar como cualquiera.
En comparación con la directiva que integra Signorelle, la asimetría es notoria., Pero como dice un trabajador de Sunca, "cada gremio consigue lo que consigue". Y aunque no lo dice podría haber agregado: cualquier patrón es menos "generoso" que el Estado.
El propio sindicato se autorregula las horas amparadas por el fuero sindical. Y de acuerdo a Signorelle, siempre "se sabe" dónde está el compañero, si haciendo aquello para lo cual fue liberado o usando el tiempo para pescar.
Para la patronal, el uso o posible abuso de estas horas no es un tema prioritario. Para un representante de una cámara empresarial -que pidió no ser mencionado- lo medular de la ley pasa en los casos que hay "alegaciones de discriminación laboral" por estar afiliado a un sindicato y que llegan a las instancias judiciales. Las horas de licencia sindical son un detalle para este representante de la patronal.
Ejemplo. Es hacia adentro del movimiento sindical que el tiempo libre y remunerado puede repercutir, por el buen o mal ejemplo que puede dar el dirigente.
Para el economista y experto en relaciones laborales Juan Manuel Rodríguez, actual director del Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (Inefop), lo habitual en el caso uruguayo es lo excepcional a nivel internacional. "No existe que el dirigente sindical vaya a trabajar en otros países. No se ve en ninguna parte, al menos que yo conozca. Acá sí es común que el dirigente concurra a su lugar de trabajo".
El caso de los trabajadores del Sunca es el más notorio, pero también entre los públicos hay referentes que al menos de vez en cuando se hacen presentes. Joselo López iba a trabajar los fines de semana. "Desde que empezó la pelea por el Presupuesto, no he podido. Nuestro convenio es de 1991, cuando teníamos 500 afiliados. Y hoy tenemos 3.600. Es bastante más trabajo".
Signorelle recuerda que desde que es dirigente sindical, desde 1985 hasta ahora, dejó la militancia en dos períodos. Como la lista que integraba no se presentó en las elecciones, él y los otros integrantes volvieron a la oficina. "Para mí, fue más grato ir a trabajar que estar en la directiva del Pit-Cnt que es una picadora de carne, una tarea que tiene mucha presión".
Policías y horarios
A principios de este mes, El País informó que los pedidos por licencia sindical dentro de los gremios policiales superaban en 10.000 horas las 14.000 horas acordadas. Signorelle analizó el tema y atribuyó los excesos a la inexperiencia de estos sindicatos.