El barrio sin nombre

Es común escuchar a los habitantes de Villa Española decir que viven en el barrio del Cilindro o en el del Mercado Modelo. El futuro incierto de esas referencias se suma a las pérdidas de una zona cada vez más hundida.

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P.B.

La mañana siguiente al incendio y derrumbe del techo colgante del Cilindro Municipal, la ciudad entera habló del suceso como una tragedia. Una semana después, ya con más certezas sobre las causas del accidente, los que aún comentaban eran muchos menos. A los 15 días aquella "tragedia" parecía aceptarse como una más de las vivencias poco felices de una zona que viene decayendo desde la década de 1990.

Villa Española fue el lugar elegido por los inmigrantes españoles para asentarse en Montevideo a principios del siglo XX. Algunos todavía recuerdan las tardes de gaitas y pasodobles en el "Campo Español", un enorme predio sobre la actual José Pedro Varela. Fue, como otros, barrio de obreros. En la década de 1930 se fundó Funsa, la fábrica que forjó identidad en esa zona cuando se creó (y también cuando cerró). Dicen que llegó a emplear a 1.500 personas, todas de Villa Española.

Hoy, los que viven en aquellas calles apenas conocen -y con suerte- el nombre del barrio. Ninguno de los consultados por Qué Pasa supo mencionar con precisión las arterias que lo delimitan.

Cuando se les pregunta dónde viven, más bien responden "en la zona del Cilindro" o "en el Cilindro" a secas. Los que están más hacia el oeste de la avenida Dámaso Antonio Larrañaga (ex Centenario) contestan, con la misma lógica, "en el barrio del Mercado Modelo".

Ahora que el Cilindro quedó inútil y su destino es incierto; y ahora que (finalmente) se mudará el Mercado Modelo a la zona de Melilla, un barrio se queda sin nombres, sin referencias. Igual, no parece lo peor que le ha tocado enfrentar.

que lo saquen ya. "Esta es una zona más o menos, como todas las zonas", dice sin ganas Irma, de unos 60 años. Aunque creció allí, no es capaz de nombrar las fábricas que funcionan actualmente. "Estoy más adentro que afuera", confiesa.

Lo que sí sabe Irma es que el barrio está igual que hace 20 años. "No hay renovación, no hay renovación", repite como si esa fuera la raíz de todos los problemas. A simple vista, algunas casas se notan abandonadas o descuidadas, y se ven más ancianos que niños.

Desde la puerta de su casa, mientras espera a la camioneta escolar que se tarda en recoger a su nieta, clava su mirada acusadora sobre un grupo de hombres jóvenes que almuerzan despatarrados en la vereda y se queja: "Es horrible".

Irma es una de las que vive "en la zona del Mercado Modelo", pero por ella, "que lo saquen ya". "Es un mugrerío, nos trae pichaje, gente de mal vivir". Esa misma gente, y los trabajadores de ciertas fábricas de la zona, son los que "ocupan" las veredas de su casa.

"Carnicería Modelo", "Puesto Modelo", "Almacén Modelo". Los comercios homenajean, así, al gigante que los identifica. Pero entre los vecinos parece haber consenso: el Mercado Modelo no es bueno para el barrio, y sea lo que sea que se instale en su lugar, lo hará progresar.

Desde la década de 1950 se viene hablando de mudar el principal centro de comercio mayorista de frutas y verduras de la capital. Y aunque ahora el proyecto está más cerca de concretarse (al menos se definió la localización del nuevo), los vecinos están descreídos. No hay clima de mudanza ni de pérdida ni de nada. Más que nada hay mugre en las calles y descontento entre los que se mueven por allí.

Lo que la intendencia haga en el predio cuando quede vacío es una incógnita. Según confirmó Luis Polakof, director de Planificación de la intendencia, se mantiene la idea (porque no es más que una idea) de hacer una segunda terminal de ómnibus internacional e interdepartamental allí. Igual, los vecinos no se dan por enterados y muchos sueñan con otros emprendimientos, a menudo vinculados con el deporte o el esparcimiento. En todo caso, Polakof reconoció que nada se concretará durante este gobierno.

qué macana. Si la mudanza del Mercado Modelo es una utopía para sus vecinos, la reconstrucción del Cilindro ni siquiera entra en lo que se puede esperar ver a largo plazo. Muchos fueron testigos de la construcción de ese edificio vanguardista en 1954 y ahora lo oyeron caer (porque, a la vista, la estructura sigue en pie). Sin embargo, eso apenas genera suspiros de "qué macana".

"No hemos recibido comentarios fuertes como `qué horrible que nos quedemos sin ese espacio`", cuenta Sandra Nedov, alcaldesa del municipio D. Nedov afirmó que el Cilindro "no se siente perdido".

Quizá todavía sea muy reciente. Son pocos los que lo comparan con la desidia que tuvo al Sodre años en escombros, descartando una rápida reactivación de ese espacio. La mayoría tiene esperanzas.

Lo más positivo para los habitantes de la zona es el espacio verde con hamacas que está junto al Cilindro. Ahora eso está inutilizable por peligro de derrumbe. "La plaza del Cilindro es el lugar de reunión del barrio los domingos. Todos lo queremos mucho. Pienso que si no lo reconstruyen, me va a doler muchísimo", expresa Yanet, que vive hace 20 años allí. "¡Nos están sacando todo!", exclama tras un momento de pausa.

Con una mezcla de resignación e ironía, los vecinos de toda la vida explican que el barrio viene decayendo. Que hay pocos jóvenes. Que no hay trabajo. Que hay mucha droga. Que todo comenzó en la década de 1990, cuando cerró Funsa. Y en medio de ese panorama desolador, el esqueleto del Cilindro no desentona.

Ruben Álvarez, gran conocedor de la zona y vendedor de propiedades allí, afirmó que desde el punto de vista inmobiliario "se mueve muy poco". Explicó que Villa Española se divide en dos: al norte de la calle Tomás Claramount ("zona rosada", según él) y al sur ("zona roja"). En la sección del norte hay varios complejos habitacionales que se comercializan con cierta facilidad a 30.000 o 40.000 dólares el apartamento, según el piso.

En cambio en la zona sur, copada por la pasta base según el experto, sencillamente "no hay demanda". Como ejemplo, Álvarez describió una "excelente propiedad, con dos dormitorios, jardín y parrillero", entre otras bonanzas, que no se ha podido vender en los últimos cuatro años. De hecho ya integra la categoría de "suspendidas". Pedían 48.000 dólares por ella.

"Es que Villa Española no se ha reconvertido ediliciamente. Mantiene vestigios de la Villa Restauración de (Manuel) Oribe", opinó Álvarez. "Esa reconversión no la tuvo la Unión y su entorno, como sí la tuvieron otros barrios".

El antiguo barrio obrero es hoy un "barrio fragmentado, fracturado en su tejido social, con escasos niveles de organización colectiva y un sistema capilar de venta de drogas". Eso afirma una carta que la organización socio-educativa Villa Española en Red redactó para entregar a distintas autoridades gubernamentales en una jornada que realizarán próximamente. Qué Pasa accedió al documento.

"Nos preocupa que una gran cantidad de nuestros/as adolescentes y jóvenes no estudian ni trabajan, que nuestro barrio respecto a la inserción laboral presenta de las peores situaciones de Montevideo, así como otros indicadores (niveles de pobreza, etcétera) lo ubican en situación de desventaja en relación a sus barrios vecinos Unión y Malvín Norte", prosigue.

Según Graciela Ottonelli, asistente social del comunal 6, el barrio no cuenta con suficientes políticas públicas. Ottonelli destacó la necesidad de que "alguien" emprenda un relevamiento para tener información actualizada sobre la zona. Mediante esa carta intentarán llamar la atención y reivindicar que, a pesar de todo y como dicen ellos, "Villa Española vive y lucha".

Índices en problemas

v 29.321 personas viven en Villa Española.

v 59% de los menores de cinco años y 48% de los menores de edad, son pobres.

v 23% de las mujeres están desempleadas y 39% son pobres.

v 15% de los jóvenes entre 15 y 24 no estudia ni trabaja (media global: 9%).

v 37% de los ocupados son trabajadores informales (media global: 32%).

Datos del Observatorio para la Inclusión Social (IM), de 2003.

Cambio. Emigraron o fallecieron los antiguos pobladores y llegó gente más desposeída.

Los límites exactos de la villa

Villa Española es una suerte de cuadrado delimitado por José Pedro Varela al norte, Avellaneda al sur, Corrales al este y Larravide al oeste. Así lo dibuja Ruben Álvarez, director del estudio que lleva su nombre y administra y vende propiedades. Álvarez conoce la zona al detalle e insiste en aclarar que el Cilindro, estrictamente, no integra el barrio. El experto dice que el triángulo que queda entre J.P. Varela y Dámaso Antonio Larrañaga viene a ser Maroñas, y de Larrañaga hacia el norte es el barrio Pérez Castellano. Según Álvarez, de Larravide hacia el oeste hasta Propios no es Villa Española sino Porvenir. Toda la zona, a la que generalmente se la denomina Villa Española y que sus habitantes conocen como "barrio del Cilindro" o "barrio del Mercado Modelo", también puede llamarse Unión Norte.

Índices en problemas

29.321

personas viven en Villa Española según datos del Observatorio para la Inclusión Social (IM), de 2003.

58,6%

de los niños de ese barrio son pobres y 47,7% de los menores de edad están en esa condición.

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