En tiempos de reafirmación nacionalista como los que corren, no sería ocioso subir la guardia contra la fea mueca del chovinismo o la xenofobia. El fútbol, cómo no, alegra y une. Pero también separa y genera desconfianza, como se ve actualmente en las redes sociales. Ahí, el desprecio hacia principalmente argentinos se disfraza tras canciones entonadas por un coro infantil en un video viral. Aún así, esa pretendida humorada es poco ofensiva en comparación con la desconfianza de algunos ante la presencia de extranjeros. En una cultura que tuvo que acostumbrarse a tener amigos y parientes desperdigados por el mundo, la suspicacia hacia el foráneo debería estar entre las últimas reacciones de la idiosincracia oriental. Posiblemente sea así. Ojalá sean muy pocos los que propagan videos chovinistas o hablan de la gente que empieza a llegar de Asia (lo que se cuenta en el informe central) como si éstos fueran un conjunto indistinguible.