La tecnología le dio una gran mano a los activistas de la primavera árabe pero también ayuda a los regímenes autocráticos a mantenerse en el poder y controlarlos. De acuerdo a The Atlantic, compañías estadounidenses y europeas venden tecnología a las dictaduras árabes para contrarrestar el avance de los ciudadanos. Los tiranos compran armas digitales para combatir los sms y las redes sociales usados para derrocarlos.
La tecnología occidental "ha llevado al arresto, la tortura y la muerte de individuos cuyo crimen era ejercer el derecho a expresarse. Y la mayoría de las veces el público ni se entera", dice la nota.
Empresas como la estadounidense Bluecoat Systems o la alemana Trevicor son parte de un negocio de cinco mil millones de dólares, que florece gracias a regímenes como el de Corea del Norte o el de Zimbabwe. En Siria, por ejemplo, los reporteros Marie Colvin y Rémi Ochlik fueron asesinados en un ataque realizado a través de la localización de sus teléfonos satelitales, una tecnología que las compañías occidentales pusieron a disposición del régimen de Assad aún después de la condena internacional por su represión.
Tanto en la Unión Europea como en el Congreso de Estados Unidos intentaron profundizar las sanciones a las autocracias árabes como una manera de frenar la venta de tecnología de vigilancia digital.
"Mi trabajo no es decidir qué país es bueno y cuál malo", dice Jerry Lucas, presidente de Telestragies, la empresa que organiza salones internacionales de productos de vigilancia a las que van todos los atemorizados villanos del mundo.