Cero a Cero y pelota al medio

El fútbol colombiano quiere dejar atrás sus lazos con el narcotráfico.

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The Economist

Los peores tiempos para la seguridad en Colombia fueron los mejores tiempos para su fútbol. En la década de 1980 y comienzos de la de 1990, los capos de las bandas de narcotráfico se involucraron libremente en la política y los negocios lícitos. El deporte no fue la excepción. Pablo Escobar era el dueño del Atlético Nacional; Millonarios era de José Gonzalo Rodríguez Gacha, un traficante de una banda rival, y los hermanos Rodríguez Orejuela del cartel de Cali tenían acciones en el América de su ciudad. Gracias a salarios astronómicos, sus equipos atrajeron a estrellas extranjeras como los argentinos Julio César Falcioni y Ricardo Gareca. En 1991, el campeonato colombiano de primera división, tenía un saludable promedio de 15.423 hinchas por partido.

Pero el gobierno colombiano aplastó a las mafias. Y los cuadros de fútbol han tenido problemas para adaptarse. Los espectadores por partido son cada vez menos: el año pasado fueron solo 8.099. La selección colombiana no se clasifica a un mundial desde 1998. De acuerdo a Rafael Arias, el secretario general de Dimayor, el organismo que gobierna el campeonato, el viejo influjo de dinero fácil alentó a los clubes a gastar libremente. Cuando se acabó la plata, fueron abandonados con grandes deudas.

El América de Cali, que ganó cinco campeonatos consecutivos en la década de 1980, estuvo durante 12 años en la lista que elabora el Departamento del Tesoro de Estados Unidos con grupos vinculados al tráfico de drogas, destrozándolo financieramente. Ahora le debe a sus jugadores 10 sueldos. El mes pasado Coldeportes, la agencia gubernamental que regula el deporte, le prohibió jugar hasta que pague sus deudas. Deportes Quindio, cuyos futbolistas se negaron a viajar a Bogotá el mes pasado debido a retrasos en los pagos, y el Once Caldas también fueron sancionados.

Además, a los clubes les ha resultado difícil sacarse de encima sus lazos con el crimen organizado. Arias dice que sus complicaciones financieras son una "prueba de que el dinero de la droga en el fútbol es cosa del pasado". Pero el año pasado, los fiscales aseguraron que la mafia de Norte del Valle, uno de los grandes carteles de narcotraficantes aún en funcionamiento, estaba utilizando al club Santa Fe para lavar dinero. En octubre, la Policía incautó 161 millones de dólares en efectivo que los fiscales dicen estaban destinados a ser canalizados a través de los fondos del club. Ahora están interrogando a Ignacio Álvarez Meyendorff -un presunto capo mafioso arrestado en Argentina en abril- acerca del papel del club en ese esquema en el que podrían haberse movido hasta 1. 500 millones de dólares.

Juan Manuel Santos, el presidente de Colombia e hincha del Santa Fe, ha intentado limpiar el deporte. El 12 de mayo firmó un decretó que crea incentivos para que los clubes se vuelvan compañías y atraigan nuevos inversionistas, y les exige que informen a la unidad de lavado de dinero del ministro de Economía. Ahora los accionistas deben mostrar el origen del dinero que invierten y los equipos no pueden jugar si tienen más de 60 días de atraso en los sueldos. Por otra parte, los barras bravas, cuya tendencia al vandalismo y la violencia ha alejado a los hinchas más tranquilos de las canchas, pueden ser encarcelados hasta 10 años por usar explosivos. "O cambiamos el fútbol o se termina para nosotros", dijo el presidente Santos en diciembre cuando el Congreso consideraba el proyecto.

Pero los beneficios de esas reformas no podrán verse el 29 de julio cuando Colombia reciba al campeonato mundial de Sub-20 (para el que Uruguay está clasificado), el mayor evento deportivo en la historia de Colombia para el que ya hay vendidas más de 250 mil entradas. Los clubes deben cumplir con las nuevas restricciones financieras para el 20 de agosto y le están pidiendo al gobierno préstamos subsidiados para poder afrontar esa nueva realidad. Va a llevar un tiempo, como dice Arias, "limpiar el marcador" del fútbol colombiano.

1.500

millones de dólares podría haber lavado el cartel de Valle del Norte a través del club Santa Fe.

12

años figuró el América de Cali en la lista de clubes vinculados a narcos del Tesoro estadounidense.

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