LA NACIÓN
Joaquín Morales Solá
Los directivos españoles de YPF fueron ayer directamente expulsados de la petrolera, en un gesto que pareció una declaración de guerra del kirchnerismo contra España. No obstante, aquella decisión de incluir sólo a Repsol en la expropiación podría explicarse en la estrategia de unificar al futuro interlocutor del inevitable resarcimiento. Parcelar la expropiación hubiera requerido una agresión hacia un número de víctimas más amplio, lo que, a su vez, hubiera provocado juicios en varias partes del mundo. Es probable, con todo, que el kirchnerismo no se salve de juicios múltiples y diseminados por diversas capitales importantes.
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Horacio González
Decir petróleo es dar el nombre de una antigua encrucijada cultural en nuestro país, al que se le dice "país con petróleo pero no petrolífero". No cambia con esta sutileza la cuestión. El petróleo, motivo de guerras, luchas empresariales, golpes de Estado, creación de naciones ficticias y puesta en rediscusión la era de los imperialismos, es una categoría intelectual del pensamiento político, demasiadas veces central en la comprensión de los acontecimientos históricos. No porque se trata de un determinismo que haría elemental cualquier razonamiento que no se base en él, sino al contrario, porque allí se sintetizan múltiples determinaciones de la conciencia pública y de la cimentación democrática.