La escena es recurrente en plazas y parques públicos de Montevideo. Un joven se para de manos encima del monumento a Gabriela Mistral en la rambla de Pocitos mientras un grupo toma carrera e intenta escalar con saltos la pared del mismo. Sus ropas son deportivas, con pantalones anchos, musculosas, camperas con capucha y championes deportivos, propios de la moda estadounidense. Practican estos movimientos y luego se desplazan a los muros que bordean la plaza donde otro joven, confiado y con aire de experiencia, da consejos e indicaciones. El grupo lo escucha mientras intenta acrobacias imposibles, desde vueltas de carnero en el aire hasta saltos de dos metros de un muro a otro, sin ningún sentido ni meta aparente. En principio fracasan. Pero a veces luego de un par de intentos logran su objetivo, y reciben el júbilo y felicitaciones del grupo. ¿Quienes son? ¿Porque saltan de un lado a otro? Practican una nueva tendencia urbana, el Parkour, una combinación de danza, gimnasia y acrobacias propias de los dobles de riesgo del cine.
Daniel Rolón es un diseñador gráfico de 28 años, quien de adolescente se divertía superando obstáculos mediante saltos y acrobacias. Pensó que estaba solo en eso, hasta que de casualidad vio en la televisión un documental. El Parkour o "arte del desplazamiento" es una disciplina física surgida en Francia creada por David Belle, un deportista y aficionado a las artes marciales. La página de Parkour Uruguay lo define como una disciplina que consiste en desplazarse por el medio urbano o natural, superando los obstáculos que se presenten en tu recorrido (vallas, muros, paredes) de la forma más fluida y eficiente posible, y con las únicas posibilidades que brinda el cuerpo humano. La primera escena de la película Casino Royale -en la que James Bond persigue por edificios y andamios a un terrorista africano- fue coordinada y dirigida por profesionales del parkour.
Al igual que ocurre en algunas artes marciales, los aficionados a este movimiento consideran que el mismo es más que una disciplina física, constituyendo una fuente de motivación y aprendizaje. En el Parkour nunca se compite contra otro sino contra uno mismo. Aseguran que su ejercicio fortalece la capacidad de concentración y confianza en uno mismo, fomentando el crecimiento personal mediante la superación de obstáculos físicos. Más que una disciplina es un estilo de vida, sostienen sus adherentes. Para conseguirlo hay que sobrellevar golpes y caídas de las que suelen ser peligrosas.
Por medio de la Internet Rolón contactó a otros aficionados. A partir del 2003 estos se unieron y empezaron a practicar en las calles y plazas de Montevideo. Ese pequeño circulo fue creciendo y hoy es miembro y uno de los encargados de Parkour Uruguay , una organización que cuenta con la adhesión de mas de 300 jóvenes. Fue fundada con el objeto de difundir esta disciplina y ofrecer un punto de contacto entre sus aficionados. Asimismo es un elemento de integración, ya que reúne jóvenes de todos los barrios de Montevideo. El sitio de la organización -www.parkour.com.uy- además de ofrecer información y videos sobre el parkour, comunica donde pueden tomarse clases y coordina los encuentros para practicar. Según el propio Rolón la elección del lugar es un tanto improvisada, "donde pinte" siempre que cuente con obstáculos para practicar, e incluye las plazas Gabriela Mistral, Gomensoro, Líber Seregni, el Parque Battle y el Parque Rodó. (FRANCISCO MARQUES)