POR ANDRÉS GUARINO
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Las marcas líderes, que abundan en este mercado, construyen su vínculo desde una relación de autoridad. Eso implica una asimetría de poder muy marcada entre la marca y la persona, que pocos están dispuestos a tolerar en el mundo 2.0. El gran problema es que estas marcas suelen ser, momentáneamente, exitosas en sus ventas y eso las termina complicando. Una marca líder siente que es una buena marca. ERROR. Construir marca en ningún caso es sinónimo de vender. Por el contrario, pueden ser incluso objetivos temporalmente enfrentados.
La relación con el líder esconde un vínculo de interés. Yo te compro porque te necesito y vos definís las reglas desde tu posición. Cualquiera que lo piense algunos minutos entenderá que esto más que una solución es un problema diferido. ¿Cuánto tardará en «traicionar» a la marca? Si analizamos otro poco nos daremos cuenta que en verdad es una liberación y no una traición.
Ahora bien, ¿y las marcas que lideran? Lo primero es que la relación suele ser bastante menos asimétrica, son marcas que innovan, que dialogan con el consumidor en lugar de emitir mensajes unidireccionales. Son marcas que establecen relaciones sanas. En donde se busca ser igual y no ser más grande. *Estratega de marcas