El constante bombardeo de promociones es un arma de doble filo. Así como puede servir para captar la atención, también puede generar un efecto boomerang sobre las empresas que apelan a esta estrategia para captar clientes, aumentar el consumo y la lealtad. Es que los consumidores, por un efecto acumulación, tienden a mostrarse indiferentes ante propuestas que oferten beneficios a los que ya accedieron. Esto llevó a que la competencia entre empresas (inclusive de distintos rubros) no sólo ocurra en el campo de los precios y la calidad, sino también en el de las promociones y beneficios.