Tienen en común el ser madres, pero cada una esconde su jeito

«Ya no sé qué regalarle a mi mujer», confiesa un ejecutivo a su secretaria y terceriza en ella la tarea, en nombre de sus todavía pequeños hijos. Cree que para su propia madre, le será más fácil encontrar un obsequio. Sin embargo, no le vendría mal tomar nota de las consideraciones de la sicóloga Verónica Massonnier en torno a las tendencias de consumo por y para la mujer, especialmente en fechas como el Día de la Madre.

SIGNOS DE IDENTIDAD

¿Cuáles son los signos de identidad de la mujer actual? La palabra «protagonista» aparece reiteradamente en estudios de mercado, para señalar el lugar que la mujer ocupa en la sociedad. Son nuevos y viejos lugares que conviven, ya que la mujer trabajadora suma roles sin dejar de lado los tradicionales. Se manifiestan, entonces, atributos de esa imagen femenina: «activa», «responsable», «valiente», la que se hace cargo y decide, la que se siente por momentos sobrecargada o «hiperactiva». En este panorama, el tiempo pasa a ser un recurso escaso que debe ser distribuido entre innumerables demandas. ¿Qué se resiente frente a esto? En muchos casos, se diluye el «tiempo para sí misma», los momentos de tranquilidad y reflexión, las oportunidades para estar con amigas y para el cuidado personal.

TIEMPO, DIVINO TESORO

En todos los sectores sociales, la calidad de vida se vive como un objetivo importante, aunque a veces no ocupe el lugar que debería. Se valora el espacio para la actualización a través de cursos, para la incorporación de nuevas tecnologías, la revisión de habilidades artísticas o tradicionales como la cocina. Por añadidura, pero casi obligatoriamente, se valora el tiempo para todo eso y la oportunidad de cuidar el cuerpo, y en muchos casos aparece la imagen del spa, de los tratamientos de belleza, de la «puesta a punto» física, mental y emocional.

LA MODA NUNCA FALLA

No es fácil regalar a esta mujer que desea tomar, cada vez más, sus propias decisiones, elegir y apuntar a la realización personal. Por eso la tendencia hoy pasa, de manera intuitiva, por tres grandes líneas: la moda, la tecnología y el «cheque obsequio».

Con respecto a la moda y la tecnología, son las dos grandes avenidas del consumo actual. La vestimenta ha ganado un enorme terreno a partir de un concepto de renovación permanente, en una sociedad visual donde la imagen personal se erige como expresión de la identidad. Es, entonces, el regalo ideal de las grandes mayorías.

La tecnología es un terreno más segmentado, pero tiene un gran atractivo porque se asocia con el futuro y tiene un espíritu joven. Los estudios muestran que el regalo tecnológico es sumamente atractivo para algunas mujeres, en tanto que para otras es indiferente o incluso intimidante, porque supone algo nuevo que aprender, un desafío para el intelecto.

REGALO-EXPERIENCIA

¿Y qué decir de regalar, como otrora hacían nuestras familias, artículos para el hogar? Aquí estamos atravesando un proceso de revisión. Muchas mujeres sienten que la sociedad no valora adecuadamente las tareas domésticas. Algunas, incluso, han dejado de disfrutar de la cocina y de la creatividad aplicada a lo hogareño, encontrando la autorrealización en otros ámbitos. Otras, empujadas por tanto haber llegado al extremo opuesto, adhieren a una tendencia más new age, de regresar a lo casero, lo manual, en cuanta actividad esto sea posible. En definitiva, el «ama de casa tradicional» es un modelo en transición y por lo tanto es necesario conocer a fondo, empatía en la intimidad mediante, las motivaciones de cada mujer-madre. En el entretanto, va creciendo lentamente el «regalo-experiencia»: no un objeto sino el acceso a una actividad diferente y grata, por ejemplo, un paseo, la visita a un gimnasio o a un spa, la realización de un curso o la posibilidad de asistir a un espectáculo, espacios y lugares que la mujer-madre no siempre se concede a sí misma, pero que conserva la expectativa de hacerlo.

Hoy las claves apuntan a la autoestima, a la creatividad y al disfrute: todo lo que remite al cuidado personal, la belleza y el desarrollo de los espacios creativos nos aproxima al «regalo perfecto».

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